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The Rolling Stones. Del Marquee Club a la leyenda (X)

Los sucesos que marcaban el fin de la década, así como la propia historia de la banda, hacían presagiar malos momentos para los británicos. La explosión del punk, con todo lo que ello significó, llevaba a los ídolos del rock a un segundo plano, dando paso a una nueva forma de transgresión artística, buscando liberarse de los corsés estéticos y de la opresión, así como de la autoridad. Irónico si conocemos los orígenes del rock, pero el caso es que el punk original no daba explicaciones y buscaba incomodar a lo establecido, siendo siempre lo “políticamente incorrecto” y lo opuesto al buen gusto, la moral y la tradición.

Pero como sabéis, la banda londinense no se quedó quieta ante dicha situación y  publicó uno de sus mejores discos, Some Girls de 1978. Un trabajo que llegó al número 1 del Billboard, al igual que el sencillo “Miss You”. Con marcada influencia disco y sobresalientes piezas como “Faraway Eyes” que aún recogía el toque sureño, “Before They Make Me Run”, “Shattered”, “Beast of Burden”, “Lies” o “Respectable”. The Rolling Stones dejaban las cosas claras a una nueva generación que les consideraba dinosaurios musicales y que a día de hoy, siguen sin poder con ellos.

El siguiente trabajo fue Emotional Rescue. Un disco que llegaría dos años más tarde y que se convirtió en un gran éxito comercial, aunque de menor calidad musical que sus predecesores. De nuevo producido por The Glimmer Twins, que era el seudónimo con el que trabajaba la pareja artística Jagger-Richards desde el 74 con It´s Only Rock n´ Roll, y que seguirían con Tattoo You de 1981. Otro número 1 en Lps, y en singles con “Start Me Up”, el penúltimo himno de los Stones y con el que volvieron a demostrar que no habían perdido su talento para la escritura, ni los riffs. Realmente la mayoría de las canciones del disco eran outtakes de las sesiones de grabación anteriores, aunque lógicamente, con nuevos arreglos y juegos de voces.

Los años ochenta prosiguieron con una serie de discos menores, como Undercover del 83 y Dirty Work del 86, trabajos que se iban espaciando cada vez más en el tiempo, dando cabida a proyectos en solitario que no fueron excesivamente bien recibidos por la crítica. Por otro lado, los conflictos personales entre los dos pilares de la banda, presagiaban que el punto y final de sus majestades satánicas, sería inminente. Pero con Steel Wheels destrozarían las profecías.

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