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'Los Nuestros': un poco de acción, tensión sexual y algo de instrucción militar

Un grupo de operaciones especiales va al rescate de dos niños españoles secuestrados en Mali. La serie se ha dejado asesorar por las Fuerzas Armadas.

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Un grupo de operaciones especiales va al rescate de dos niños españoles secuestrados en Mali. La serie se ha dejado asesorar por las Fuerzas Armadas.
De Intimissimi a francotiradora

Las Fuerzas Armadas tendrán el protagonismo este lunes por la noche en Telecinco. Tras meses de promoción, Los Nuestros, una miniserie de tres capítulos de 75 minutos de duración, llega a las pantallas y lo hace, por primera vez, con la intención de dar a conocer dentro de lo que permite una creación de entretenimiento cómo es el trabajo real de los militares españoles, lejos de los estereotipos cutres y casposos a los que nos tiene acostumbrados el cine español.

La primera muestra de seriedad es que los productores se pusieran en contacto con el Ejército de Tierra para requerir asesoramiento. La segunda, que aceptasen todas las indicaciones técnicas del coronel retirado Juan Ginés García y Pérez, incluso antes de que el contrato entre ambas partes estuviese firmado. Los productores le enviaron un guión de 80 páginas. El asesor militar devolvió 157 páginas con comentarios de todo tipo sobre cuestiones militares que se deberían cambiar.

Este asesoramiento ha permitido que no vayamos a ver a militares saludando con la mano izquierda, que hablen como militares normales y no como clones de Historias de la puta mili, que bajen de los vehículos blindados como lo haría cualquier militar español, que porten el material real que llevan las unidades de Operaciones Especiales o que las comunicaciones por radio entre los protagonistas no suenen a chiste.

Por si fuera poco, los actores también han realizado un esfuerzo, digno de agradecer, y se han formado durante casi tres semanas con las Fuerzas Armadas. Dos semanas estuvieron en Madrid junto al Regimiento de Artillería Antiaérea Nº71 (RAA71). Otras 72 horas las pasaron en el Mando de Operaciones Especiales, en Alicante, cada uno con su cargo homónimo para empaparse lo mejor posible de cómo son los militares que desempeñan esas funciones en el día a día.

Y es que Los Nuestros son un equipo de Operaciones Especiales que tiene como misión rescatar a dos niños que han caído en manos de yihadistas en el norte de Mali, un escenario en el que nuestros militares llevan sobre el terreno, en la realidad, desde hace ya varios años. Y en este contexto, la serie nos presenta en paralelo la historia del equipo operativo, la de los niños secuestrados y el calvario de los padres en la embajada de Mali.

En este primer capítulo, los militares tienen un poco de acción, algo de tensión sexual y mucho de problemas personales y rencillas por aquello de que la cabo Isabel Santana (Blanca Suárez) decide contarle a la mujer del capitán Alberto Sánchez (Hugo Silva) que se lo vienen montando juntos desde hace una temporada. Es una historia sobre militares, pero al fin y al cabo, también es televisión y las historias de amor o desamor no pueden faltar.

De los niños poco se puede decir, cumplen su misión. Pero sí del drama que viven los padres. El padre (interpretado por Tristán Ulloa) es de los que piensan que su empresa le paga un pastizal por ir a un país en guerra y que no pasa nada por hacer turismo por su cuenta. ¡Felicidades, campeón, has conseguido meterte en un lío! Llega a decir, incluso, que si tuviese que hacer caso a las recomendaciones del Ministerio de Exteriores no podría salir de España. Bastante tonto, sí. Y también un buen aviso a navegantes.

La madre (interpretada por Laia Marull) lo que necesita es un buen guantazo de realidad. "Me dijiste que no había riesgos", le llega a reprochar a su marido. No, señora, esto trata de tener sentido común. Si te vas a un país en guerra puede pasar cualquier cosa, cualquier cosa, asi que deje su histeria inaguantable en otro lado y empiece a bajar a la realidad. Y no, usted no decide las políticas de un Gobierno, usted no opina.

La serie se introduce con el intento de rescate de los niños en las denominadas Black Op, esas operaciones de los grupos de operaciones especiales de alto secreto y de las que muchas veces no quedan constancia salvo que sea para contar públicamente que ha dado caza a Osama Ben Laden. Gracias a Dios, no aparece en la serie la ex ministra Carmen Chacón echándo la misión abajo en un despacho no vaya a ser que algunos de los piratas secuestradores del Alacrana vaya a morir y, todo ello, después de haber lanzado de noche a un grupo de operaciones especiales de la Infantería de Marina en paracaidas, que tuvo que ser 'pescado' uno a uno en botes del agua del Índico para llevarlos a bordo de las fragatas españolas que estaban en la zona.

También hay mensajes que deberían quedar grabados en la mente de los espectadores: como que en muchos casos se busca secuestrar españoles porque es un país acostumbrado a pagar, sobre todo durante los ocho años de Gobierno Zapatero, lo que convierte el secuestro de nuestros conciudadanos en un negocio fructífero.

Respecto a los escenarios, la serie se rodó en Madrid, Fuerteventura y Bamako (Mali). Pese a la presencia de los protagonista en Mali, no esperen que la casa del embajador español en Bamako sea de verdad. No lo es, es bastante más humilde que la que aparece en la serie. Tampoco la fachada del hospital principal de Bamako es la que aparece. El campo de entrenamiento de Koulioro tampoco tiene que ver mucho con el real. El de la serie está tan ordenado y pulcro que da gusto verlo, cuando en realidad corretean por algunas partes de él los pollos y gallinas de las familias de los militares malienses a los que se está entrenado y que viven en el propio acuartelamiento.

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