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Adriana Ugarte tras hablar con prostitutas: "Llegué con lástima y vi que es un trabajo que eligen libremente"

La actriz ha pasado por Es Cine donde ha hablado con Andrés Arconada de su papel en la serie Hache, de Netflix.

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Andrés Arconada entrevista a Adriana Ugarte Es Cine
La actriz ha pasado por Es Cine donde ha hablado con Andrés Arconada de su papel en la serie Hache, de Netflix.
Adriana Ugarte en esRadio. | David Alonso Rincón

Adriana Ugarte es la nueva protagonista de Hache, una ambiciosa serie de Netflix en la que comparte protagonismo con Javier Rey y Eduardo Noriega. La serie está ambientada en la Barcelona de 1960 donde Helena (Adriana Ugarte) es una prostituta que comienza como un simple peón en manos de Malpica (Javier Rey), el jefe de una banda mafiosa que opera en la ciudad. Helena empezará desde abajo hasta asumir el control del tráfico de heroína de la organización.

La actriz ha hablado con Andrés Arconada en Es Cine largo y tendido sobre su personaje y la serie. "Cada vez que creo un personaje me ayuda mucho meterme en la naturaleza y pensar qué animal sería ese personaje", contaba Adriana. En este caso pensó que "Helena es una loba, por como se mueve, por como mira, por como usa la boca y los dientes... es un animal salvaje". Una mujer que "tiene claro qué dos personas son de su confianza, para las que será Helena, mientras para el resto será H".

Esa división entre Helena y H es porque "uno es el mundo real y otro el profesional, que explotará al máximo para poder crecer". Sin embargo, "al final el mundo profesional le engancha tanto porque toca tanto su avaricia y ambición que pierde el contacto con la realidad".

La actriz es muy concienzuda a la hora de crear sus personajes. Por ello, se reunió con personas de Hetaira, un colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas. "Llegué con mucho pudor y un sentimiento casi de lástima, no sabía qué preguntar", relataba la actriz. "Fue entonces cuando me senté y vi que ellas estaban muy tranquilas y me permitieron grabar con el móvil para luego escucharlo más despacio en casa". Con ellas habló de las secuencias más difíciles que le tocaba hacer, sobre qué tipo de cliente es más complicado o por cómo encaran "una fantasía que les apetece menos hacer".

Al final, para ellas "es un trabajo y a todo el mundo el trabajo le cuesta y le joroban ciertas cosas". En este sentido, las prostitutas explicaron a la actriz: "hay cosas que no nos gustan, pero yo libremente lo elijo, no me da asco usar mi cuerpo y no creo que sea algo sucio". La imagen con la que Adriana Ugarte salió del colectivo fue totalmente distinta de la que tenía cuando entró: "me dijeron, no sufras, una cosa son las mafias, pero nosotras hemos elegido este trabajo libremente". Quedó sorprendida cuando escuchó que "hay muchas trabajadoras del sexo que nos queremos dedicar a esto" y que sus reivindicaciones van "por estar reguladas, tener Seguridad Social y pagar nuestros impuestos".

Ugarte reconocía en Es Cine que existe muchos prejuicios en la sociedad, "a veces lo justificamos pensando que lo desempeñan por miseria, porque no tienen más remedio, o por vaguería 'en lugar de limpiar escaleras'". Sin embargo, tras hablar con ellas se ha dado cuenta de que "no es cuestión de pereza o desesperación, es un trabajo que eligen libremente y para el que están dotadas para hacer, no todos estamos dotados para hacer los mismos trabajos".

Las prostitutas dejaron claro a la actriz que: "yo elijo libremente hacer este trabajo, me cuido y tomo mis medidas y a mí me compensa". La protagonista de Hache piensa, tras el encuentro, que "ellas lo hacen bien, descansan y les compensa, allá ellas". En definitiva, "hay demanda en la sociedad y ellas lo satisfacen, no hay nada malo en ello". A los movimientos que luchan para acabar con la prostitución "como si fuera en defensa de ellas", las propias prostitutas le dicen claramente: "por favor, que no nos defiendan tanto".

Estas conversaciones ayudaron mucho a la actriz a dar forma a Helena, "hacer de ella una mujer mucho más fuerte que no se sentía culpable y a la hora de abrirle la cremallera a alguien no tenía ni un dilema ni se victimizaba".

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