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Rosa Belmonte

Perspectivas de raza en el Quijote

Una ficción protagonizada por lesbianas era curiosa en 2004. Vistos dos capítulos de 'L: Generation Q', me lo estoy tomando como una serie de humor.

Rosa Belmonte
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Una ficción protagonizada por lesbianas era curiosa en 2004. Vistos dos capítulos de 'L: Generation Q', me lo estoy tomando como una serie de humor.
Showtime

No había ninguna necesidad de que volviera The L Word. O L: Generación Q. Pero las cosas que más nos gustan suelen ser las que no necesitamos. Y no digo que este sea el caso. Del elenco inicial de la serie de Showtime (Movistar + aquí) quedan Jennifer Beals (Bette), Kate Moennig (Shane) y Leisha Hailey (Alice). Ahora Bette se presenta a alcalde de Los Ángeles, Alice tiene un talk show gay y la peluquera Shane es rica y famosa. Marja-Lewis Ryan sustituye a Ilene Chaiken, creadora de la serie, como showrunner y Chaiken sigue de productora ejecutiva.

Una ficción protagonizada por lesbianas era curiosa en 2004. Veníamos de aquel episodio de la segunda temporada de Las chicas de oro con Jean (Lois Nettleton), la amiga de Dorothy. Se decía lesbiana doce veces. En Hill Street Blues estaba el personaje de Kate McBride (Lindsay Crouse). Recordamos el beso entre C.J. Lamb (Amanda Donohoe) y Abby Perkins (Michele Greene) en La ley de Los Ángeles. Hubo otro entre Calista Flockhart y Lucy Liu en Ally McBeal. También se besaron Roseanne Barr y Mariel Hemingway en Roseanne. En Friends estaban Carol y Susan. En 1997 fue cuando Ellen Morgan (Ellen DeGeneres) salió del armario en Ellen. Tendría que citar también Buffy, con la trama entre Willow y Tara. Y a Sonja Sohn en The Wire. Cuando llegó The L Word en 2004 era toda una serie de lesbianas. Y tuvo su importancia. Ahora cualquier serie española tiene su trama lésbica. Hospital central, Los hombres de Paco, Amar en tiempos revueltos, Acacias 38...

Vistos dos capítulos de L: Generation Q, me lo estoy tomando como una serie de humor. Como American Horror Story (sobre todo la primera y segunda temporada), que eran una amalgama de todo lo que se le ocurría a Ryan Murphy en el terreno del horror. Metamos nazis, metamos extraterresteres… Aquí está todo lo que se te ocurra en el terreno LGTBIQ+. Y niños. ¡Niños! ¡Adolescentes! La hija de Bette y Tina vive con Bette. En clase estudian el Quijote y me ha parecido entender que el profesor pregunta cómo influye la raza en los personajes del libro. No sé, estas cosas pueden ser chocantes. Veo una página de publicidad de Star Wars. El ascenso de Skywalker donde se lee "Especialmente recomendada para el fomento de la igualdad de género". Mira, yo me voy a poner El hombre tranquilo, especialmente la escena en la que John Wayne arrastra a Maureen O’Hara por el pueblo mientras todo el mundo lo jalea.

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Bette necesita dinero para su campaña (aunque tiene un montaje que para qué). Se reúne con una millonaria latina pero no le convence la empresa porque la parte farmacéutica fabrica opiáceos. No sé qué perra le ha dado a Bette con los opiáceos, pero muy digna dice que no quiere ese dinero. La millonaria queda fascinada, abandona la empresa y a su padre para ofrecerse a Bette. Para trabajar en su campaña. Desde ese momento contamos los capítulos para que estas dos se líen. Pero la millonaria acaba de pedir matrimonio a su novia, que parece negra pero su familia es latina. Es muy fea y el peinado ya no te digo. O sea, ¿qué hace la millonaria mona con esa tía? Y compartiendo piso con dos más, una lesbiana juvenil que no se depila y un chico trans oriental.

Pero vamos a lo importante, en Acacias 38, Camino y Maite se han liado.

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