La segunda temporada, y al parecer la última, de Berlín, la dama del armiño ya está disponible en la plataforma con una propuesta que consta de diez capítulos bajo el formato de miniserie con una trama totalmente autoconclusiva. Este proyecto funciona como un spin-off y una precuela directa de la aclamada La casa de papel, una de las marcas más potentes de la historia de Netflix. Aunque las aventuras individuales de este personaje concluyan aquí, la plataforma de streaming ya ha confirmado que la franquicia original seguirá expandiéndose en el futuro con nuevos proyectos y derivaciones.
En este vídeo sin spoilers de la serie, disponible en Netflix, Juanma González (@confecinepata) comenta para el canal @LDCultura la segunda temporada (Y final) de Berlín, aunque tranquilos: la plataforma ya ha anunciado que la franquicia La casa de papel continuará de todas formas.
En Berlín y la dama del armiño, Berlín y Damián reúnen a su banda, esta vez en Sevilla, para ejecutar un nuevo golpe maestro: fingir que van a robar la dama del armiño. ¿Fingir? ¿Y eso por qué? Porque en realidad, sus verdaderos objetivos son el Duque de Málaga y su esposa, un matrimonio que cree poder chantajear a Berlín. Lo que ellos no imaginan es que ese desafío despertará el lado más oscuro y rencoroso de Berlín, así como su sed de venganza.
A pesar de sus virtudes, la serie hereda algunos de los vicios más criticados de las producciones de la factoría original, como la obsesión por incluir a un elenco de actores jóvenes con la clara intención de protagonizar romances juveniles edulcorados y convertirlos en fenómenos de masas. No obstante, gracias al espíritu lúdico e inverosímil que define a Berlín, estas tramas sentimentales no resultan molestas, sino que se integran con naturalidad dentro del tono caricaturesco y desenfadado de la propuesta.
El argumento nos transporta por una intriga de guante blanco internacional que tiene una parada muy especial en Sevilla, retratando una peculiar visión de la España negra folclórica. Con el trasfondo del mundo taurino y la presencia del arte renacentista como el gran motor del golpe, la trama avanza a ritmo de heist movie clásica. Aunque el guion se toma constantes licencias poco realistas, la serie no engaña a nadie y utiliza la inverosimilitud como una de sus mejores armas de entretenimiento.
El gran pilar de la función sigue siendo la interpretación del protagonista, quien da vida a un seductor de corte retro y un punto excesivo. El personaje de Berlín se construye como un homenaje y una parodia de los grandes ladrones de la literatura popular de folletín. En conclusión, esta entrega de Berlín, la dama del armiño ofrece un entretenimiento muy digno, divertido y muy superior en ritmo a otras propuestas similares de la plataforma, manteniendo viva la llama de un universo que aún tiene mucho que ofrecer.
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual en la UCM de Madrid. Colaborador en esRadio. Crítico de cine y series en Libertad Digital. Una de las voces del podcast Par-Impar.

