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'Juan José', la obra musical que Sorozábal nunca pudo estrenar

¿Ópera, o zarzuela? El 5 de febrero podrá conocerse Juan José, en el Teatro de la Zarzuela.

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Pablo Sorrozábal | Archivo

El estreno de Juan José, previsto para el 5 de febrero en el madrileño teatro de la Zarzuela, suscita el interés de los amantes del género lírico por las circunstancias que lo rodean, de muy diversa naturaleza. Comenzando por su adscripción musical bien al género zarzuelero o al operístico. Se insiste en lo primero, pero el autor de la partitura, el célebre Pablo Sorozábal (San Sebastián 1897-Madrid 1988) terminó considerando que era una ópera en toda regla. Recordamos que en ese discutible terreno ya les pasó lo mismo a otros gloriosos títulos: Marina y El gato montés. También zarzuelas para muchos, aunque anunciadas asimismo como óperas.

En cualquier caso el compositor donostiarra declaró en diferentes ocasiones que Juan José era su obra más lograda. Sin embargo ha permanecido inédita más de medio siglo. Y eso que a Sorozábal se le consideró siempre uno de los más brillantes autores de zarzuelas. Bromeaba diciendo: "He vivido de las mujeres. Soy un chulo. Y si no, ahí están Katiuska, La tabernera del Puerto, La del manojo de rosas…" Fueron tres de sus títulos más aplaudidos, sin olvidarnos de Adiós a la bohemia, Black el payaso y Don Manolito.

Zarzuelas, ya hace tiempo que no se estrena ninguna; suelen representarse siempre las mismas, de un repertorio pongamos de veinte o treinta títulos a lo sumo. Y eso ya sucedía hace tres cuartos de siglo. No obstante Plácido Domingo, agradecido por la amistad que tuvo con sus padres, aceptó estrenarle al también eminente maestro Moreno Torroba su última zarzuela inédita, El poeta, en 1980. Desde entonces insistimos que ninguna zarzuela nueva se había dado a conocer. Y óperas, tampoco. Tenores y barítonos repiten por lo regular las cincuenta de siempre, salvo las excepciones de rigor.

Sobre Juan José, digamos que su argumento parte de la comedia dramática de ambiente rural y trasfondo social que escribió Joaquín Dicenta (bisabuelo de la hoy notable actriz y cantante Natalia Dicenta), en torno a la tragedia amorosa entre un albañil y su novia. Tuvo lugar su estreno en el hoy remozado teatro madrileño de la Comedia el 27 de octubre de 1895 y constituyó un éxito sin precedentes con la compañía del entonces prestigioso Emilio Thuillier, al punto de que se repuso en temporadas de décadas siguientes, hasta incluso en tiempos de la II República. Antes, en 1917, se rodó una adaptación en cine silente.

Lo mejor de todo para su autor fue que aquel triunfo lo sacó de la indigencia. Vivía en una modestísima pensión de la calle de Pelayo, en Madrid, amancebado con la cupletista Amparito de Triana. Vivienda sin luz eléctrica, lo que obligó a Joaquín Dicenta a escribir su drama sirviéndose de una vela. Ganó mucho dinero con Juan José. Y aquella historia fue la que mediado el siglo XX inspiró a Pablo Sorozábal para escribir la partitura de su obra lírica.

¿Por qué no pudo darla a conocer en su día? No creemos fuera porque los empresarios pusieran en duda su calidad, sino por los problemas que podía acarrear a éstos su estreno, en el supuesto de que la censura de la época la hubiera autorizado. Pablo Sorozábal no era un personaje adicto al régimen franquista. De familia numerosa muy humilde (padre cantero, madre campesina) estudió gracias a becas y ayudas de diversas instituciones vascas. Se convirtió en un virtuoso del violín, ingresó en el Orfeón Donostiarra interpretando obras del renombrado maestro Usandizaga.

Para ganarse la vida tuvo que trabajar de pianista en algunos cafés. Al comienzo del decenio de los 20 está en Madrid viviendo pobremente, en tanto recorre los rincones más castizos para ambientarse en la creación de su zarzuela más representada: La del manojo de rosas. Gracias a la cual salió más adelante de la miseria; ganó mucho dinero con ella, igual que con "Katiuska" y otras de las antes citadas. Se casó con la actriz Enriqueta Serrano. Después de la guerra civil puede decirse que gozaba de una vida estabilizada desde el punto de vista económico- artístico, no así digamos en el plano social. Porque aunque reconocido como uno de los más reputados compositores (en rivalidad con Moreno Torroba, Jacinto Guerrero y algunos otros) estaba distanciado de la ideología de loes vencedores de la guerra.

Dirigiendo a comienzos de la década de los 50 la Orquesta Sinfónica de Madrid no le autorizaron tomar la batuta para dirigir la sinfonía Leningrado, de Shostakovich. Y entonces dimitió de su cargo. Fuera de su círculo íntimo familiar y de sus amistades se le consideraba un personaje complicado, adusto, de mal carácter, fuerte temperamento y escasa diplomacia, disconforme con su entorno y crítico siempre con la vida cultural de la España de la postguerra y de los años siguientes. Por supuesto, sabiéndose no grato para las autoridades franquistas eludía hacer declaraciones periodísticas.

En la creencia cierta de que tampoco podían publicarle sus vehementes ideas, fiel siempre a su pensamiento republicano y liberal. Probablemente ajeno yo a ello, tuve la ingenua ocurrencia de llamarlo por teléfono, cierto día de mediados los años 60, solicitándole una entrevista. Aun recuerdo su respuesta agria y cortante, denegándomela con firmeza. No iba ser yo la excepción, aunque tiempo atrás accediera a aparecer en un serial magnífico del diario Pueblo, "Pequeña historia de grandes personajes", contando su accidentada vida, desde casi la miseria al éxito musical.

La ópera, o zarzuela Juan José seguía inédita en los años 70, pero con el inicio de la Transición el veto sobre obra y autor dejó de existir y Sorozábal entró en negociaciones con los responsables del teatro de la Zarzuela, que deseaban darla a conocer. Y cuando todo estaba a punto para que se alzara el telón del madrileño coliseo de la calle de Jovellanos el propio Sorozábal prohibió el estreno de su tan traída y llevada partitura. Se ignoran los motivos de aquella inesperada decisión. Veintiún años después de su fallecimiento sus herederos dieron el consentimiento para que, en San Sebastián, su patria chica, se estrenara Juan José… pero en versión de concierto. Que no es lo mismo que en su planteamiento dramático-musical como será, por fin, ahora.

Conste la siguiente anécdota: CBS lanzó en España en 1971 un disco con adaptaciones de fragmentos de zarzuelas clásicas, pero con arreglos pop. Uno de ellos, procedente de una del repertorio del maestro Sorozábal. Puso éste la correspondiente demanda judicial dado que no había sido consultado ni dada su autorización, y fue indemnizado con medio millón de pesetas. Preguntado qué le había parecido aquel disco que acercaba su música a los jóvenes, respondió con una irrefutable elocuencia: "¡Una mierda!" Genio y figura.

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