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Fecsa, la veterana empresa que cose chalecos antibalas y cascos para las Fuerzas Armadas y que ha llegado hasta Ucrania

La empresa textil consigue ya un tercio de sus ingresos fuera de España. Sus casos balísticos se realizan de forma artesanal en su fábrica de Madrid.

La empresa textil consigue ya un tercio de sus ingresos fuera de España. Sus casos balísticos se realizan de forma artesanal en su fábrica de Madrid.
Pruebas en laboratorio con un casco balístico. | Fecsa

La empresa nació hace 90 años, cuando el mundo era completamente diferente. Un pequeño anuncio producido en sus primeros años de funcionamiento lo recuerda en las instalaciones de la empresa. Es muy parecido a los que ahora se venden en tiendas vintage, pero el suyo es auténtico. Lo más llamativo del mismo es que proporcionaban un número de teléfono de sólo cinco cifras, lo que refleja el limitado desarrollo de la telefonía cuando empezaron a coser.

Fecsa (Fábrica Española de Confecciones) es ahora una empresa moderna y abierta al mundo. No en vano, su primer intento de internacionalización fue en los años 70 y un tercio de su facturación actual proviene de fuera de España. Pero todavía tiene en su interior parte de las esencias de su pasado. Una de sus directivas actuales empezó con 16 años en la empresa, con una autorización firmada por su padre. Algo llamativo ahora, normal en la España del pasado.

La empresa está volcada en producir el material textil que emplean a diario en su trabajo los efectivos de las Fuerzas Armadas españolas, las Fuerzas de Seguridad del Estado, las policías autonómicas, cuerpo policiales locales y otras instituciones relaciones con la seguridad como bomberos, Cruz Roja o Protección Civil. "Proteger a los que nos protegen", es su lema, e intentan llevarlo a cabo cada día.

Su catálogo de prendas está compuesto por uniformes de campaña, trajes ignífugos, prendas térmicas e impermeables, material de alta visibilidad, trajes de protección NRBQ (para amenaza nuclear, radiológica, biológica y química) o monos para la reducción de la firma corporal de calor. También de complementos como guantes, chambergos, tiendas de campaña, sacos de dormir, portaelementos, cinturones de primera línea o calzado técnico.

Pero su éxito va también asociado al textil endurecido, los que tienen asociada una protección balística. Diseñan chalecos antibalas, placas, portaplacas y cascos balísticos. Carlos de Cos, consejero delegado de Fecsa, explica de forma divertida cómo tuvieron que mostrar a un inspector de la administración cómo se fabrican los cascos y cómo estos se fabrican con textil cuando les dijo que la fabricación de cascos no estaba dentro del objeto social de la empresa.

Sus uniformes, casos y chalecos antibalas llevan años empleándose en las Fuerzas Armadas españolas. Y también en las de otros países como Francia, Alemania, Austria, Países Bajos o Suiza, entre otros. Su último usuario ha sido Ucrania, que en febrero de 2022 vio como Rusia invadía buena parte del país, una agresión que llegó ocho años después de la primera, la anexión unilateral de la península de Crimea en 2014.

El material militar de Fecsa lleva varios años en primera línea de combate en Ucrania. La gran mayoría del mismo llegó a través de las aportaciones de material que el Ministerio de Defensa español ha estado donando a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa. Sólo en el primer envío, realizado en marzo de 2022, se mandaron al Gobierno de Kiev cerca de 5.000 cascos balísticos elaborados artesanalmente por Fecsa en su fábrica a las afueras de Madrid.

También iban uniformes militares hechos por esta empresa, a los que se les quitaron a mano uno a uno las banderas de España del brazo en los almacenes de las Fuerzas Armadas, una anécdota que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha contado en innumerables ocasiones a los medios de comunicación en los dos últimos años. Y chalecos antibalas, y trajes de protección NRBQ…

Pero puede que los ya múltiples envíos del departamento de Robles a Ucrania no haya sido el único camino seguido por los productos de Fecsa para llegar al país eslavo, pues son varios los países a los que se ha vendido material que han enviado remesas similares a las del Gobierno español. Y todo hace entrever que, a través de ellos, el material de la empresa madrileña ha llegado de forma abundante a la guerra de Ucrania.

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