
Estados Unidos ha elevado el tono de su ofensiva contra Irán y asegura haber atacado alrededor de 2.000 objetivos militares desde el inicio de la operación Furia Épica, lanzada el pasado fin de semana. El balance ha sido ofrecido por el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central, en la primera comparecencia detallada desde que comenzaron las hostilidades en Oriente Medio.
Según el mando estadounidense, entre los blancos destruidos figuran 17 buques militares iraníes y un submarino, alcanzados durante un bombardeo contra un puerto situado en el sur del país asiático. La operación fue ejecutada por decenas de aviones, que actuaron de forma coordinada para neutralizar la capacidad naval iraní en la zona del golfo Pérsico.
Cooper ha asegurado también que han sido eliminados alrededor de 100 misiles balísticos dentro del total de objetivos atacados. Washington sostiene que estos arsenales representaban una amenaza directa para la estabilidad regional y para sus aliados, en especial Israel, con quien mantiene una coordinación estrecha en la actual campaña militar contra el régimen iraní.
El Pentágono ha afirmado que la destrucción de los buques deja a Teherán sin presencia naval operativa identificable en el golfo Pérsico y en el golfo de Omán, áreas estratégicas para el comercio energético mundial. De confirmarse, supondría un golpe significativo a la capacidad de disuasión marítima que Irán ha mantenido durante décadas en esa región.
Las autoridades estadounidenses sostienen que Irán dispone todavía de unos 5.000 misiles balísticos y cerca de 2.000 drones, que continúan siendo objetivos prioritarios. En los últimos días, el Ejército ha empleado ataques masivos con drones de la fuerza de tarea Scorpion Strike, diseñados para misiones unidireccionales de gran alcance y alta precisión.
