
La supervivencia en zona hostil no es una hipótesis teórica para los planificadores militares. La situación vivida en las últimas semanas en la guerra de Irán, con Estados Unidos rescatando a dos de sus aviadores derribados tras las líneas enemigas, ha puesto de manifiesto la necesidad de formar a los militares en programas de supervivencia y rescate de personal en combate, donde la captura o el aislamiento son riesgos reales.
Si algo similar pasase con pilotos españoles, los mismos tendrían que tirar en esos momentos de tensión máxima de las técnicas SERE (supervivencia, evasión, resistencia y extracción) aprendidas en los cursos de formación del Ejército del Aire y el Espacio, que buscan dotar al militar de herramientas para sobrevivir en entornos hostiles, evitar la captura, resistir en caso de cautiverio y facilitar su recuperación por fuerzas propias o aliadas.
La doctrina de la OTAN establece que cada país debe garantizar la formación de su personal en capacidades de Personnel Recovery (Recuperación de Personal), integrando estos procedimientos en cualquier teatro de operaciones. En ese marco, el Ejército del Aire y el Espacio estructura la instrucción en tres niveles —A, B y C— en función del riesgo de aislamiento operativo, siendo el nivel C el más exigente y especializado.
El curso SERE C o Charlie se imparte en la Escuela Militar de Paracaidismo Méndez Parada, en la Base Aérea de Alcantarilla (Murcia), centro de referencia nacional desde 2020. Está dirigido a pilotos de combate, tripulaciones aéreas y unidades de operaciones especiales que pueden operar más allá de líneas enemigas o en escenarios de alta amenaza, donde la supervivencia individual es crítica.
La formación no se limita a técnicas físicas de supervivencia, sino que incorpora entrenamiento en gestión del estrés extremo, toma de decisiones bajo presión y resistencia psicológica en situaciones prolongadas de aislamiento. El objetivo es reforzar la resiliencia del militar y su capacidad para mantener la eficacia operativa incluso en condiciones límite.
Los ejercicios se desarrollan en entornos simulados que reproducen escenarios de combate realista, donde los alumnos deben enfrentarse a situaciones de evasión, ocultación y rescate. Estas prácticas permiten evaluar tanto la preparación física como la fortaleza mental del personal, en condiciones diseñadas para aproximarse a la incertidumbre de un entorno hostil real.
Este tipo de adiestramiento resulta especialmente relevante para pilotos y tripulaciones que operan en profundidad sobre territorio enemigo. En caso de derribo o aislamiento, su supervivencia depende de la capacidad de evasión y comunicación con equipos de recuperación, elementos que el SERE C entrena de forma intensiva dentro de un marco doctrinal aliado.
Fuentes del Ejército del Aire y el Espacio han explicado que a lo largo del año se suelen realizar unos cuatro cursos SERE C en la Escuela Militar de Paracaidismo. El último tuvo lugar el pasado mes de febrero y no está previsto, de momento, que se vuelva a celebrar otro hasta el próximo mes de noviembre.

