
Un estudio de la Baltic Defense Initiative ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad de los países bálticos ante Rusia. El informe plantea un escenario extremo de colapso en Lituania, Estonia y Letonia en apenas 90 días sin necesidad de invasión terrestre. Todo se basaría en ataques masivos de drones y misiles contra infraestructuras críticas según un ejercicio de simulación estratégica.
El documento describe un uso intensivo de drones kamikaze de bajo coste, inspirados en modelos como los Shahed-136 de diseño iraní empleados en Ucrania. En el escenario, Rusia lanzaría más de 170.000 aparatos en un periodo de 60 días para saturar defensas aéreas y provocar el colapso de servicios esenciales como electricidad, agua y comunicaciones en los Estados bálticos afectados según la hipótesis central del informe analizado reciente.
Uno de los elementos más llamativos del estudio es que no contempla una invasión terrestre clásica. En su lugar, plantea una campaña de presión aérea y cibernética destinada a paralizar el funcionamiento del Estado. Tras 90 días de ataques, Moscú lanzaría un ultimátum político para forzar la aceptación de la ocupación o escalar el conflicto hacia otros objetivos según el escenario planteado por el informe.
El análisis se centra especialmente en las vulnerabilidades estructurales de los países bálticos, con especial atención a Lituania. El estudio advierte de que la dependencia energética, la falta de defensas antiaéreas suficientes y la fragilidad de las redes críticas podrían facilitar un colapso rápido del país en caso de un ataque coordinado de gran intensidad este enfoque busca identificar debilidades defensivas ante escenarios extremos futuros.
Defense News, el primer medio en hacerse eco del estudio, subraya que se trata de un ejercicio de simulación estratégica y no de una predicción sobre intenciones reales del Kremlin. Destaca que el informe se basa en capacidades militares conocidas y en supuestos políticos extremos, lo que lo convierte en un análisis prospectivo destinado a evaluar riesgos más que a anticipar decisiones, según la cobertura del medio estadounidense especializado en defensa.
El escenario descrito genera debate sobre la capacidad real de la OTAN para responder a un ataque de estas características. El informe también refleja la creciente preocupación en Europa por la guerra híbrida y el uso masivo de sistemas no tripulados en conflictos de alta intensidad. La proliferación de drones de bajo coste ha cambiado la naturaleza de la guerra moderna, obligando a los Estados europeos a reforzar sus capacidades de defensa aérea y su resiliencia interna según tendencias observadas en conflictos recientes en Ucrania.
En conjunto, el estudio no afirma que Rusia tenga intención inmediata de ejecutar un plan de este tipo, sino que plantea un ejercicio teórico para evaluar la resistencia de los Estados bálticos. Sin embargo, el análisis vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la capacidad real de Europa para responder a ataques combinados de drones, misiles y ciberataques en el actual entorno de seguridad.
