
La industria española de Defensa asumirá un papel protagonista en el desarrollo del nuevo avión entrenador del Ejército del Aire y del Espacio, con un 60 por ciento de participación en sus componentes. El programa gira en torno a la adaptación del caza Hürjet, de Turkish Aerospace Industries (TAI), que será transformado en el futuro Saeta II. El proyecto supone una inversión de 3.100 millones de euros y marca un horizonte de entrada en servicio en torno al año 2035.
El contrato, rubricado este martes en instalaciones de Airbus, supone el pistoletazo de salida formal a un programa largamente esperado para sustituir a los veteranos F-5 Northrop. La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha participado en el acto junto a representantes del Gobierno turco, evidenciando el carácter bilateral de un acuerdo que combina transferencia tecnológica con desarrollo industrial nacional en áreas clave.
Entre las claves del proyecto destaca la "españolización" del aparato, que implicará rediseñar buena parte de sus sistemas para adaptarlos a los requisitos del Ejército del Aire. Esto incluye aviónica avanzada, sistemas de misión y capacidades de entrenamiento acordes a los estándares de cazas de última generación. El objetivo es garantizar una transición eficaz de los pilotos hacia plataformas como el Eurofighter y futuros sistemas de combate.
El programa contempla la adquisición de un total de 30 aeronaves, además del desarrollo de un ecosistema completo de entrenamiento. No se trata solo del avión, sino también de simuladores, sistemas de apoyo en tierra y servicios logísticos integrados. Este enfoque busca maximizar la eficiencia operativa y reducir costes a largo plazo, al tiempo que se incrementa la autonomía tecnológica nacional.
El desarrollo se estructurará en dos grandes fases claramente diferenciadas. La primera fase arrancará en torno a 2028 con la entrega inicial de 21 aeronaves, fabricadas en Turquía, una de las cuales se utilizará como banco de pruebas para la integración de sistemas españoles. En paralelo, se desarrollarán los simuladores y el sistema de entrenamiento, con previsión de que estén operativos entre 2029 y 2030.
La segunda fase, que se extenderá entre 2031 y 2035, culminará la conversión completa de los 30 aparatos a la configuración española definitiva. Durante este periodo también se actualizarán los sistemas de simulación y se completarán las entregas finales. Será entonces cuando el Saeta II alcance su plena capacidad operativa dentro del esquema de formación de pilotos militares.
El impacto industrial del proyecto será significativo, con la creación estimada de unos 2.500 empleos cualificados. España albergará centros clave del programa, como el de conversión de aeronaves en Albacete y las instalaciones de desarrollo en Talavera la Real (Badajoz). Además, empresas nacionales participarán en áreas como simulación, electrónica y sistemas, reforzando el tejido industrial de defensa.
