
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha afirmado este lunes que el Gobierno norteamericano mantiene un sentimiento de contrariedad por la falta de implicación de los países europeos en la guerra de Irán. No obstante, el mandatario ha matizado que las naciones aliadas han "captado el mensaje" y están cumpliendo con el apoyo logístico y la cesión de instalaciones estratégicas.
Durante su llegada a la cumbre de la Comunidad Política Europea, el dirigente ha explicado que existe cierta frustración en Washington ante la postura de sus socios frente a los esfuerzos norteamericanos por garantizar la seguridad global. Este objetivo pasa, según ha detallado, por la reducción de la capacidad nuclear y de misiles de largo alcance del régimen de los ayatolás.
"En lo que respecta a las solicitudes bilaterales de bases y al respaldo operativo, se está cumpliendo lo prometido", subrayó el ex primer ministro neerlandés. Según sus palabras, los países miembros se están asegurando de que se apliquen todos los acuerdos bilaterales vigentes. Entre las naciones que están respondiendo de forma satisfactoria a estas peticiones destacan Montenegro, Croacia, Rumanía, Portugal, Grecia, Italia, Reino Unido, Francia y Alemania.
Además de facilitar infraestructuras, el secretario general anunció que los aliados han decidido "desplegar y preposicionar activos clave cerca del teatro de operaciones para la próxima fase", destacando el envío de dragaminas y cazaminas. Este movimiento responde también a las exigencias expresadas por el presidente Donald Trump durante la pasada cumbre de La Haya, donde se acordó elevar la inversión en Defensa al 5 % del Producto Interior Bruto en un plazo de diez años. Para el líder atlántico, esto demuestra que la región está asumiendo un papel más importante para lograr una alianza más fuerte.
Por otro lado, al ser consultado sobre la reciente decisión del Departamento de Guerra norteamericano de retirar a 5.000 soldados estadounidenses de sus instalaciones en suelo germano, Rutte ha preferido mantener cautela y eludió valorar esa situación concreta. Sin embargo, aprovechó la ocasión para romper una lanza en favor de Berlín, recalcando que el Gobierno alemán "ha aplicado desde el primer momento lo acordado previamente".
Finalmente, el representante de la Alianza Atlántica ha cnotextualizado que el malestar al otro lado del Atlántico no es un fenómeno reciente ni se limita a un único país, sino que obedece a una tendencia de las últimas décadas relacionada con las solicitudes de bases militares. A esto se suma, en términos más generales, la histórica disparidad de criterios a la hora de afrontar la amenaza que representa la inestabilidad en Oriente Medio.
