
Estados Unidos ha autorizado una nueva venta de armamento a Ucrania centrada en kits de guiado JDAM-ER (Joint Direct Attack Munition – Extended Range), un sistema que permite transformar bombas convencionales en municiones inteligentes de alta precisión. La operación, aprobada por el Departamento de Estado, se enmarca dentro del programa de apoyo militar a Kiev y está pendiente de formalización contractual.
El paquete contempla la entrega de más de 1.500 kits de guiado, incluyendo modelos KMU-572 y KMU-556, además de espoletas, repuestos, equipos auxiliares y soporte técnico. El principal contratista será Boeing, responsable del desarrollo de esta tecnología ampliamente utilizada por las fuerzas armadas estadounidenses y sus aliados en operaciones de ataque de precisión. El paquete está valorado en unos 370 millones de dólares.
Desde el punto de vista técnico, los kits JDAM incorporan un sistema de navegación combinado basado en GPS e inercial (INS), que permite corregir la trayectoria de caída libre de la bomba y dirigirla hacia coordenadas previamente programadas. En el caso de la variante ER, se añaden alas desplegables que incrementan significativamente el alcance operativo del arma.
Gracias a esta configuración, las bombas equipadas con JDAM-ER pueden alcanzar objetivos situados a distancias de hasta 70 kilómetros, dependiendo de la altitud y velocidad de lanzamiento. Esto permite realizar ataques "stand-off", es decir, desde fuera del alcance de muchos sistemas de defensa antiaérea, reduciendo el riesgo para las aeronaves que ejecutan la misión.
Ucrania ya ha integrado este tipo de municiones en plataformas de origen soviético como los cazas MiG-29 y Su-27, adaptados para emplear armamento occidental. La incorporación de nuevos kits permitirá aumentar el volumen de ataques de precisión contra objetivos estratégicos como centros logísticos, posiciones fortificadas y nodos de mando en la retaguardia rusa. También podrían ser usados en los cazas F-16.
El uso de JDAM-ER supone un salto cualitativo en la capacidad ofensiva ucraniana, al combinar precisión métrica con mayor alcance y flexibilidad operativa. Además, permite aprovechar el stock existente de bombas no guiadas, reduciendo costes y acelerando la disponibilidad de munición avanzada sin necesidad de desarrollar sistemas completamente nuevos.
