
El Gobierno del Reino Unido ha anunciado en las últimas horas el despliegue de cazas Eurofighter Typhoon, el destructor HMS Dragon y drones navales y submarinos en el estrecho de Ormuz para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en plena escalada de tensión con Irán. El Gobierno británico ha confirmado que la misión será multinacional y tendrá carácter "defensivo".
El ministro de Defensa británico, John Healey, ha anunciado el envío de sistemas autónomos de guerra naval, equipos antidrones y capacidades avanzadas de detección y neutralización de minas. Londres movilizará además personal especializado en guerra de minas ya preparado para operaciones en Oriente Medio.
El núcleo naval de la operación será el HMS Dragon, un destructor Type 45 equipado con el sistema antiaéreo Sea Viper, considerado una de las capacidades más avanzadas de defensa contra misiles y drones de la Royal Navy. El buque ya navega hacia la región tras completar nuevas calibraciones y ejercicios operativos.
La operación incluirá también drones de superficie Kraken y sistemas modulares Beehive capaces de lanzar embarcaciones autónomas para vigilancia, reconocimiento y guerra contra minas. Reino Unido destinará 115 millones de libras adicionales al desarrollo de estas capacidades no tripuladas.
El despliegue se produce después del colapso parcial del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial. La crisis regional ha disparado los costes energéticos y las primas de seguros marítimos ante el riesgo de ataques iraníes contra petroleros occidentales.
La misión, según ha explicado Londres, estará coordinada con Francia, que ha enviado a la zona a su portaaviones nuclear Charles de Gaulle, y contará con el respaldo de más de 40 países. Londres insiste en que la operación no busca participar en acciones ofensivas contra Irán, sino garantizar la libertad de navegación y reabrir las rutas comerciales internacionales.
Teherán ya ha advertido de que responderá de forma "inmediata y decisiva" a cualquier presencia militar extranjera en el estrecho. Las autoridades iraníes consideran que el despliegue occidental supone una amenaza directa a su control estratégico sobre una de las rutas energéticas más importantes del planeta y ha desplegado ya submarinos enanos en la zona.
