
Lo hizo por primera vez el pasado mes de febrero. Después repitió la misma jugada a principios del mes de mayo. Ahora lo acaba de hacer por tercera vez. El Consejo de Ministros ha metido mano por tercera vez en lo que va de año en el Fondo de Contingencia de los Presupuestos Generales del Estado –los que llevan prorrogados desde 2023– para extraer dinero y dedicarlos al pago de las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior.
En el primer movimiento se sacaron 700 millones de euros de la bolsa de imprevistos de las cuentas públicas. Tres meses después la cuantía económica fue ligeramente inferior, situándose en los 641 millones de euros, alcanzando la cuantía total una cifra de 1.340 millones. En este tercer movimiento, se cogen 374 millones del Fondo de Contingencia, aumentando la cifra para el pago de misiones hasta los 1.714 millones de euros.
El Fondo de Contingencia es una partida presupuestaria que el Gobierno reserva para hacer frente a gastos imprevistos, urgentes y no planificados. Sin embargo, las misiones militares en el exterior no encajan en esa definición, ya que en muchos casos llevan más de una década en marcha y han sido planificadas con antelación. Por tanto, no cumplen con los criterios establecidos para ser financiadas con este fondo.
El uso del Fondo de Contingencia para sufragar operaciones en el exterior ha sido cuestionado en varias ocasiones por el Tribunal de Cuentas. Incluso el Tribunal Constitucional llegó a anular un real decreto del Gobierno de Mariano Rajoy que pretendía financiar tanto estas misiones como determinados Programas Especiales de Armamento (PEAs) mediante este mecanismo extraordinario.
El propósito de esta práctica es evitar tensionar las cuentas del Ministerio de Defensa en un contexto en el que el presupuesto oficial del departamento —con cifras aún basadas en las cuentas de 2023, las últimas aprobadas por el Gobierno actual— resulta inferior al gasto real ejecutado. En 2023 la inversión en Defensa se situaba en torno al 1,4% del PIB, mientras que en la actualidad se aproxima ya al 2% del PIB.

