
El malestar de Estados Unidos con España a cuenta de la política de defensa española sigue sin remitir. El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matt Whitaker, ha asegurado este miércoles que Donald Trump sigue "decepcionado" con España por dos cuestiones: las restricciones al uso de las bases de Rota y Morón durante la operación contra Irán y la negativa a comprometerse con un gasto militar equivalente al 5% del PIB.
Las declaraciones del representante estadounidense llegan a pocos días de la cumbre de la OTAN que se celebrará la próxima semana en Ankara (Turquía). Preguntado por la posibilidad de que Trump adopte alguna medida contra España durante la reunión de líderes aliados, Whitaker evitó anticipar represalias concretas, aunque dejó claro que el presidente norteamericano mantiene su descontento con el Gobierno español.
"No hay duda de que el presidente está decepcionado con España", ha dicho el embajador estadounidense, quien ha vinculado ese malestar tanto a las limitaciones impuestas por Madrid al acceso a las bases de Morón y Rota y a determinados sobrevuelos durante la operación "Furia Épica", como a la falta de una "trayectoria creíble" para elevar el gasto en defensa hasta el objetivo del 5% del producto interior bruto.
Whitaker ha recordado que los 32 países aliados respaldaron de forma unánime en la cumbre de La Haya (Países Bajos) incrementar el esfuerzo inversor en defensa y que sólo España se desvinculó públicamente de ese acuerdo tan sólo unos minutos después de haberlo firmado. En este sentido, ha insistido en que Estados Unidos seguirá reclamando a sus socios un mayor compromiso con la seguridad colectiva y con el reparto de cargas dentro de la OTAN.
El embajador ha ido más allá al plantear que los países que realicen un mayor esfuerzo presupuestario en materia de defensa deberían recibir ventajas concretas en su relación bilateral con Estados Unidos. Entre esos posibles incentivos ha mencionado un acceso más directo a los principales responsables políticos estadounidenses, así como prioridad en los procesos de adquisición y contratación de material militar norteamericano.
No obstante, Whitaker ha matizado que esos beneficios no supondrían excepciones respecto a las obligaciones adquiridas dentro de la Alianza Atlántica. Según ha explicado, la posición de Washington pasa porque todos los aliados avancen hacia el objetivo fijado, independientemente de los incentivos adicionales que puedan establecerse para quienes aceleren ese proceso y aumenten antes su inversión en capacidades militares.
