
Ucrania y Suecia han cerrado un acuerdo de cooperación industrial y suministro militar valorado en torno a los 2.500 millones de euros para la adquisición de cazas Saab Gripen E, en un movimiento estratégico que refuerza la futura capacidad aérea de Kiev frente a Rusia. El pacto incluye además la incorporación de aeronaves ya operativas de versiones anteriores, dentro de un esquema mixto de entrega progresiva y apoyo logístico.
El acuerdo contempla la entrega de hasta 20 cazas Gripen E de nueva producción y la donación de 16 unidades de versiones C/D ya en servicio en la Fuerza Aérea sueca, que serán transferidas progresivamente a Ucrania. Además, incluye un paquete completo de formación de pilotos, mantenimiento y suministro de repuestos, con el objetivo de garantizar la operatividad en un escenario de guerra prolongada actual.
El valor estimado del contrato se sitúa en torno a los 2.500 millones de euros, aunque su ejecución dependerá de los calendarios de producción de Saab y de la disponibilidad de financiación internacional destinada a Ucrania. El programa se enmarca en la estrategia de modernización de la fuerza aérea ucraniana, que busca sustituir progresivamente su flota soviética por plataformas occidentales más avanzadas, interoperables con la OTAN.
El Saab Gripen es un caza diseñado para operar desde pistas cortas e incluso carreteras preparadas, lo que encaja con las necesidades operativas de Ucrania en un conflicto donde la dispersión y la supervivencia de los medios aéreos resultan críticas. Su mantenimiento reducido y su alta disponibilidad operativa lo convierten en una plataforma especialmente atractiva para países en guerra o con infraestructuras limitadas según expertos militares.
Las primeras entregas contempladas en el acuerdo corresponderán a los cazas Gripen C/D procedentes de la flota sueca, que podrían empezar a llegar a partir de 2027, mientras que las primeras unidades Gripen E de nueva fabricación se incorporarían en una fase posterior, una vez completada su producción y certificación, en torno a 2030. Este calendario busca acelerar la incorporación de capacidades sin esperar a la producción completa del nuevo modelo.
El acuerdo refuerza además la cooperación militar entre Kiev y Estocolmo en un momento de intensa amenaza en el este de Europa, consolidando a Suecia como uno de los proveedores clave de armamento avanzado para Ucrania. Para Saab, el contrato supone también un impulso industrial relevante, al asegurar carga de trabajo a medio y largo plazo en su línea de producción de cazas Gripen E sueco.
Con este contrato, Ucrania da un nuevo paso en su transición hacia estándares occidentales de combate aéreo, mientras Suecia refuerza su papel en la arquitectura de seguridad europea y en el apoyo militar a Kiev. El acuerdo, aún sujeto a su implementación progresiva, será clave para la futura capacidad de disuasión ucraniana frente a Rusia en los próximos años según el marco del pacto anunciado.
