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Reino Unido construirá un flota de buques de guerra no tripulados

La Royal Navy diseñará plataformas autónomas para blindar la infraestructura submarina y contener la actividad rusa en el Atlántico.

La Royal Navy diseñará plataformas autónomas para blindar la infraestructura submarina y contener la actividad rusa en el Atlántico.
Destructor Tipo 45 HMS Dragon de la Royal Navy. | Europa Press

La Marina Real británica ha presentado el concepto del Common Combat Vessel (CCV), un nuevo buque de guerra híbrido que actuará como centro de mando para coordinar sistemas no tripulados en superficie, bajo el agua y en el aire. El Ministerio de Defensa británico prevé que las primeras unidades entren en servicio a comienzos de la década de 2030, dentro de un programa de modernización de la flota.

El proyecto, según ha adelantado Ukdefencejournal, forma parte de una estrategia que combina plataformas tripuladas y no tripuladas con el objetivo de ampliar las capacidades operativas sin incrementar de forma proporcional el número de tripulantes ni los costes de explotación.

El Common Combat Vessel está concebido como el núcleo de una fuerza mixta integrada por buques tripulados y plataformas autónomas. Según el Ministerio de Defensa, estos nuevos barcos coordinarán drones y desempeñarán funciones de defensa antiaérea y mando de operaciones.

La futura fuerza naval estará formada por estos nuevos buques junto a las ocho fragatas Tipo 26, las cinco Tipo 31 y una nueva familia de plataformas no tripuladas: Tipo 91, plataforma de misiles; Tipo 92, plataforma submarina de vigilancia; Tipo 93, vehículo submarino autónomo de gran tamaño y Tipo 94, plataforma de sensores.

El Gobierno británico ha definido este programa como una inversión de nueva generación en capacidades marítimas. Por su parte, el secretario de Estado de Defensa, Dan Jarvis, ha señalado que los nuevos buques responden al aumento de los riesgos en el entorno estratégico. Ha adelantado que la Royal Navy dispondrá de "buques híbridos diseñados para responder a las crecientes amenazas". Jarvis también ha apuntado que "la construcción se llevará a cabo en el Reino Unido" y que el programa contribuirá a preservar "decenas de miles de empleos" relacionados con la industria naval.

El Ministerio de Defensa considera que la incorporación de plataformas autónomas permitirá aumentar el alcance operativo, la resiliencia y la potencia de combate sin depender exclusivamente de grandes unidades de superficie.

El programa servirá además de base para tres nuevas iniciativas estratégicas de la Royal Navy: la Atlantic Bastion, la Atlantic Shield y el Atlantic Strike. Estos programas estarán orientados a contrarrestar la actividad rusa en el Atlántico Norte y el Alto Norte, proteger infraestructuras submarinas y reforzar la capacidad de disuasión de la OTAN. El Gobierno británico también considera que el diseño del Common Combat Vessel podría tener potencial de exportación, siguiendo el ejemplo de la fragata Tipo 26.

El relevo del Tipo 45

El nuevo proyecto sustituirá progresivamente al Tipo 45, la actual clase de destructores de defensa aérea de la Royal Navy, cuya retirada está prevista antes de finales de 2038. Hasta ahora, el programa Tipo 83, llamado inicialmente a reemplazar a estos destructores, no había superado la fase conceptual dentro del sistema Future Air Dominance System.

El ministro de Defensa, Luke Pollard, explicó ante el Parlamento que se habían destinado aproximadamente un millón de libras al diseño específico de la plataforma durante tres ejercicios presupuestarios, dentro de un gasto total cercano a 6,9 millones de libras. Los destructores Tipo 45 han sufrido durante años problemas de propulsión derivados de un defecto de diseño en sus turbinas de gas. Uno de ellos, el HMS Daring, llevaba más de 3.000 días sin salir al mar.

BAE Systems ha planteado una arquitectura basada en un gran buque de mando especializado en guerra aérea acompañado por plataformas más pequeñas y adaptables. Entre las tecnologías estudiadas figuran sensores avanzados, baterías de misiles, armamento convencional, armas de energía dirigida y sistemas de automatización e inteligencia artificial destinados a reducir la dotación necesaria.

Por su parte, Babcock propone adaptar la fragata Tipo 31 como nodo de control de una flota de grandes buques autónomos de superficie desarrollados junto al astillero estadounidense HII. Su concepto, denominado ARMOR Force, distribuiría capacidades antisubmarinas, de defensa aérea y de ataque mediante módulos intercambiables instalados en contenedores.

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