
China ha vuelto a enviar un mensaje de fuerza en el Indo-Pacífico con el lanzamiento de un misil balístico equipado con una ojiva simulada desde un submarino de propulsión nuclear. El ensayo, confirmado por el Ministerio de Defensa chino, forma parte de un programa de entrenamiento que Pekín define como rutinario, aunque su ejecución coincide con un momento de creciente rivalidad estratégica en la región.
Las autoridades chinas sostienen que la prueba fue planificada con antelación, comunicada previamente a los países afectados y desarrollada conforme al calendario anual de ejercicios de sus Fuerzas Armadas. Pekín insiste en que el lanzamiento no tenía como objetivo amenazar a ningún Estado ni alterar la estabilidad regional, pese a la inquietud generada entre varios de sus vecinos.
El misil, del que no se han facilitado detalles técnicos, fue disparado desde un submarino nuclear de la Armada china con una carga de entrenamiento en lugar de una ojiva real. Tampoco se ha revelado el punto exacto desde el que se efectuó el lanzamiento ni la zona donde impactó el proyectil, lo que ha alimentado las especulaciones sobre el alcance de la maniobra.
El ensayo adquiere especial relevancia porque apenas existen precedentes públicos de lanzamientos similares por parte de China. De hecho, distintas fuentes especializadas consultadas por Reuters apuntan a que no se conocía una prueba de estas características desde principios de la década de 1980, lo que convierte este ejercicio en un acontecimiento de especial interés para las potencias de la región.
El lanzamiento se produce además en un contexto marcado por el aumento de la actividad militar china en torno a Taiwán, las disputas territoriales en los mares de China Meridional y Oriental y el refuerzo de la cooperación defensiva entre Estados Unidos y sus aliados en el Indo-Pacífico. Todo ello incrementa la atención internacional sobre cualquier movimiento de las Fuerzas Armadas chinas.
Australia, Nueva Zelanda y Japón han expresado su preocupación por una maniobra que consideran susceptible de aumentar la incertidumbre estratégica en la región. Los tres países reclaman una mayor transparencia sobre este tipo de ensayos y recuerdan que la estabilidad del Indo-Pacífico depende de la comunicación entre las principales potencias militares y del respeto al derecho internacional.
Con este lanzamiento, China vuelve a evidenciar el avance de la modernización de sus fuerzas estratégicas y su intención de proyectar capacidad militar mucho más allá de sus aguas próximas. La combinación de submarinos nucleares y misiles balísticos constituye uno de los pilares de su política de disuasión y un factor cada vez más relevante en el equilibrio de poder del Indo-Pacífico.
