
La cumbre de la OTAN ha comenzado este martes en Ankara (Turquía) con los primeros anuncios relacionados con la adquisición de nuevas capacidades militares por parte de los países europeos, de la firma de nuevos contratos paneuropeos y con el refuerzo de unidades de la OTAN como la encargada de la vigilancia espacial. Todo ello antes incluso de que se produzca la primera reunión de los jefes de Estado y de Gobierno.
El refuerzo del Sistema de Vigilancia Persistente desde el Espacio (APSS) de la OTAN, que tiene como objetivo mejorar la inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) con el uso de satélites, ha sido uno de los primeros anuncios. Un sistema al que se ha unido España, que se convierte en el decimonoveno país miembro. La aportación española estará dirigida a reforzar el control costero con imágenes captadas por sus propios satélites, según han explicado desde la Alianza Atlántica.
De manera paralela, ocho países aliados -entre los que no está España- han lanzado la iniciativa HALO (Hybrid Alliance Layered Operations in Space), una iniciativa híbrida de operaciones en capas de la alianza. HALO se centrará en mejorar la conectividad e integración de satélites militares soberanos, de propiedad y control nacional, en una megaconstelación interconectada. El objetivo es fortalecer la resiliencia y la ventaja militar de la Alianza Atlántica en el espacio.
Flota conjunta de A400M
La segunda gran iniciativa anunciada afecta directamente a la industria aeronáutica española. Un total de siete países aliados, entre los que se encuentra España, van a participar en el desarrollo de una nueva flota multinacional formada por doce aviones de transporte militar Airbus A400M, una capacidad compartida que permitirá a varios aliados disponer de estos aparatos sin necesidad de asumir individualmente todos los costes de adquisición, operación y mantenimiento.
El programa estará integrado inicialmente por España, Bélgica, Croacia, Francia, Polonia, Turquía y Reino Unido. La OTAN pretende replicar con los A400M el modelo de cooperación que ya aplica con éxito en la flota multinacional de aviones cisterna Airbus A330 MRTT, mediante el cual los países participantes comparten las aeronaves y disponen de horas de vuelo en función de sus necesidades operativas de cada uno de ellos.
El Airbus A400M constituye uno de los principales activos europeos para el transporte estratégico y táctico. Puede trasladar tropas, vehículos blindados y material pesado a largas distancias, operar desde pistas cortas o sin preparar, realizar lanzamientos de carga y paracaidistas, efectuar evacuaciones médicas y desempeñar misiones de reabastecimiento en vuelo, lo que lo convierte en una plataforma especialmente versátil para las operaciones de la Alianza.
Para España, el anuncio tiene además una evidente dimensión industrial. El A400M se ensambla en la planta que Airbus mantiene en Sevilla, donde se concentra la línea final de producción del programa. La llegada de nuevos pedidos internacionales contribuirá a mantener la carga de trabajo de la factoría y dará continuidad a un programa que necesitaba nuevos contratos para prolongar su actividad durante los próximos años.
Aviones de alerta temprana
La OTAN también ha dado luz verde al relevo de su veterana flota de aviones de alerta temprana AWACS con la adquisición de hasta diez aeronaves Saab GlobalEye, que sustituirán progresivamente a los Boeing E-3A Sentry en servicio desde los años ochenta. La Alianza iniciará ahora las negociaciones con la compañía sueca Saab para desarrollar esta nueva capacidad de vigilancia y control aéreo, considerada clave para las operaciones multidominio del futuro.
El programa cuenta inicialmente con la participación de Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia, mientras que España no se ha sumado a esta iniciativa. Los nuevos GlobalEye constituirán el núcleo del futuro sistema de vigilancia aérea de la OTAN, dentro del programa Alliance Federated Surveillance and Control (AFSC), que integrará capacidades aéreas, terrestres, marítimas y espaciales en una única arquitectura operativa.
Materiales críticos para la industria de Defensa
Por último, se ha puesto en marcha un nuevo proyecto multinacional para reforzar la seguridad del suministro de materias primas críticas destinadas a la industria de defensa. La iniciativa busca fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro mediante la cooperación entre aliados en la adquisición, almacenamiento, transporte y gestión de materiales, componentes y productos reciclados esenciales para sostener la producción de capacidades militares.
España figura entre los doce países que participan desde el inicio del proyecto, junto a Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Suecia y Turquía. La Alianza pretende reducir así la dependencia de proveedores externos y garantizar un acceso más seguro y estable a recursos estratégicos, considerados imprescindibles para mantener el ritmo de fabricación de equipos de defensa y reforzar la autonomía industrial aliada.
Por otro lado, la OTAN ha anunciado una inversión de 40.000 millones de dólares durante los próximos cinco años para reforzar las capacidades antidrones de los aliados mediante la adquisición de nuevos sistemas, la creación de un mercado común de equipos certificados y la ampliación del programa de formación NATO Flight Training Europe, con el objetivo de multiplicar por cinco el número de operadores antes de finales de 2027 y acelerar la adaptación de la Alianza a las nuevas amenazas.

