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La OTAN señala a Rusia como principal amenaza, reafirma la defensa mutua y dice que Irán no debe tener armas nucleares

La organización internacional dará 70.000 millones a Ucrania en 2026 y 2027. Reconoce el esfuerzo de Europa y Canadá para rearmarse.

La organización internacional dará 70.000 millones a Ucrania en 2026 y 2027. Reconoce el esfuerzo de Europa y Canadá para rearmarse.
Posado de los 32 jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en la cumbre de Ankara. | OTAN

La cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía) acaba con todos los puntos previstos encarrilados y en orden. Algo que en el pasado era la normalidad más absoluta pero que desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos es un reto cada más complicado. Una cita más parece que la organización permanece y sale unida del encuentro, pese a que el inquilino de la Casa Blanca ha vuelto a atacar a algunos de los países miembros, incluida España.

La declaración final aprobada por los jefes de Estado y de Gobierno reafirma el compromiso de todos los aliados con el artículo 5 del Tratado de Washington, piedra angular de la OTAN desde su creación en 1949. El documento recuerda que un ataque contra cualquiera de los países miembros será considerado un ataque contra todos, insistiendo en que la unidad, la solidaridad y la defensa colectiva siguen siendo la base de la seguridad transatlántica.

Los aliados vuelven a señalar a Rusia como la principal amenaza para la seguridad y la estabilidad del espacio euroatlántico. El texto sostiene que Moscú continúa representando un desafío estratégico a largo plazo y justifica el mantenimiento de una política de disuasión en los 360 grados. Junto a Rusia, la OTAN identifica el terrorismo internacional como otra amenaza persistente que obliga a mantener elevados niveles de preparación militar.

La declaración también incorpora un mensaje dirigido a Irán que responde a una de las prioridades defendidas por Trump. Los aliados afirman de forma expresa que la República Islámica nunca debe disponer de armas nucleares y reclaman además que Teherán garantice plenamente la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos para el comercio energético mundial.

El comunicado dedica buena parte de su contenido al esfuerzo inversor realizado por los aliados europeos y Canadá durante el último año. Según la OTAN, ambos incrementaron en 2025 sus inversiones en capacidades esenciales de defensa en más de 121.000 millones de euros (139.000 millones de dólares), un aumento que considera fundamental para reforzar la disuasión frente a Rusia y mejorar la capacidad militar de la organización.

La Alianza anuncia además la firma de nuevos contratos de adquisición de material militar por un valor superior a los 40.000 millones de euros para drones y sistemas antidrones. A ello suma el compromiso de ampliar la capacidad de fabricación de la industria de defensa aliada, acelerar la innovación tecnológica, eliminar las barreras comerciales entre los países miembros y aprovechar las asociaciones industriales para fortalecer la producción y el suministro.

Uno de los mensajes políticos más destacados del comunicado es la reivindicación de un mayor protagonismo europeo dentro de la organización. La declaración sostiene que "una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte" constituye el camino para afrontar los desafíos de seguridad de las próximas décadas y reconoce que los aliados europeos y Canadá están asumiendo mayores responsabilidades defensivas en coordinación con Estados Unidos.

La OTAN también fija las prioridades para la modernización de sus capacidades militares. La organización insiste en mantener una combinación equilibrada entre capacidades nucleares, fuerzas convencionales y sistemas de defensa antimisiles, complementadas con capacidades espaciales y cibernéticas. El objetivo es conservar la ventaja militar frente a potenciales adversarios en un entorno tecnológico y estratégico cada vez más complejo.

El documento identifica igualmente las áreas que concentrarán las nuevas inversiones aliadas durante los próximos años. Entre ellas están el desarrollo de capacidades de ataque de precisión de largo alcance, los sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles, las plataformas no tripuladas, las tecnologías de última generación, los sistemas de inteligencia, el sostenimiento logístico de las fuerzas desplegadas y el cumplimiento de los objetivos militares fijados por la Alianza Atlántica.

El respaldo a Ucrania vuelve a ocupar un lugar destacado en el documento aprobado en Ankara. La OTAN reafirma su apoyo "inquebrantable" a la libertad, la soberanía y la integridad territorial del país frente a la agresión rusa y destaca que los aliados europeos y Canadá financian ya la inmensa mayoría de la asistencia militar a Kiev mediante programas bilaterales y multilaterales.

Para consolidar ese respaldo, la Alianza anuncia una aportación de 70.000 millones de euros en material militar, asistencia y adiestramiento para Ucrania durante 2026 y confirma el compromiso político de mantener al menos el mismo niv el de apoyo económico y militar en 2027. La declaración también celebra la decisión de la Unión Europea de establecer un mecanismo de financiación plurianual para garantizar una ayuda estable, previsible y sostenible a largo plazo.

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