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Reino Unido desvela algunos detalles de Storm Fighter, el dron que combatirá subordinado a sus cazas Eurofighter y F35

La RAF integrará aeronaves no tripuladas con inteligencia artificial para escoltar, proteger y apoyar a sus aviones de combate.

La RAF integrará aeronaves no tripuladas con inteligencia artificial para escoltar, proteger y apoyar a sus aviones de combate.
La británica BAE Systems ha mostrado este diseño para sus prototipo de caza autónomo o dron de ataque subordinado. | BAE Systems

El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha desvelado el nombre del futuro caza autónomo de la Royal Air Force (RAF). Bautizado como Storm Fighter, este sistema no tripulado formará parte del programa Collaborative Combat Aircraft (CCA) y está diseñado para operar junto a aeronaves tripuladas en misiones de combate. Su incorporación representa uno de los pilares de la estrategia británica para modernizar su aviación militar durante la próxima década.

El anuncio ha sido realizado por el ministro de Estado para la Preparación y la Industria de Defensa, Luke Pollard, quien ha definido el nuevo sistema como un "ángel de la guarda" y un "perro de ataque" para los pilotos de combate británicos. Según ha explicado, estas aeronaves acompañarán a los cazas tripulados para asumir las misiones de mayor riesgo, ampliando su capacidad operativa sin exponer directamente a los pilotos.

Los Storm Fighter estarán preparados para desempeñar múltiples cometidos, entre ellos reconocimiento, guerra electrónica, vigilancia, supresión de defensas antiaéreas y ataques contra objetivos enemigos. Su principal ventaja será la capacidad de operar de forma coordinada con aviones tripulados, intercambiando información en tiempo real y actuando como multiplicadores de fuerza durante operaciones aéreas de elevada intensidad.

La RAF prevé que estos sistemas acompañen a los actuales cazas Eurofighter Typhoon y F-35 Lightning II, además de integrarse en el futuro con el Tempest, el caza de sexta generación que el Reino Unido desarrolla junto con Italia y Japón dentro del programa Global Combat Air Programme (GCAP). El objetivo es crear un ecosistema de combate aéreo en el que aeronaves tripuladas y autónomas trabajen como una única fuerza coordinada.

El programa forma parte del ambicioso Defence Investment Plan presentado por el Gobierno británico, que contempla una inversión superior a los 5.000 millones de libras durante los próximos cuatro años para impulsar el desarrollo de drones militares, inteligencia artificial, sistemas autónomos y nuevas capacidades tecnológicas. Londres considera que estas herramientas serán determinantes para mantener la superioridad aérea en el futuro.

El Ministerio de Defensa sostiene que los cazas autónomos permitirán aumentar la masa de combate de la RAF con un coste significativamente inferior al de un avión tripulado convencional. Además de reducir los riesgos para las tripulaciones, estos sistemas podrán desplegarse en mayor número y asumir misiones especialmente peligrosas, como penetrar en espacios aéreos protegidos por sofisticados sistemas de defensa antiaérea enemigos.

Pese al anuncio oficial del nombre Storm Fighter, el Gobierno británico todavía no ha revelado el diseño definitivo de la aeronave, ni qué empresa será la responsable de su fabricación. Tampoco se ha precisado el calendario de desarrollo o la fecha exacta de entrada en servicio, aunque el Ejecutivo espera que estos sistemas comiencen a desempeñar un papel relevante en la defensa aérea británica durante la década de 2030.

El lanzamiento del programa confirma la apuesta del Reino Unido por transformar su fuerza aérea mediante la incorporación de sistemas autónomos e inteligencia artificial. La tendencia coincide con los planes de otras potencias militares, como Estados Unidos o Australia, que también desarrollan aeronaves colaborativas capaces de operar junto a cazas tripulados. Para Londres, el Storm Fighter aspira a convertirse en una de las piezas clave de la aviación de combate del futuro.

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