
El importante incendio forestal declarado en el centro de España, que ha obligado a decretar la emergencia de interés nacional en Madrid, Ávila y Toledo, ha vuelto a poner el foco sobre los medios aéreos con los que cuenta el Estado para hacer frente a las grandes emergencias. Especialmente, sobre la situación de la flota de aviones apagafuegos, considerada uno de los principales recursos estratégicos en la lucha contra los incendios forestales de gran magnitud.
Los aviones más conocidos e icónicos de esa flota son los apagafuegos Canadair que opera el Grupo 43 del Ejército del Aire y del Espacio. Aunque todos ellos son tripulados, mantenidos y gestionados por esta unidad militar, la mayor parte de las aeronaves pertenecen al Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), mientras que únicamente una parte reducida de la flota es propiedad del Ministerio de Defensa.
La flota actual está integrada por catorce aviones anfibios. Diez de ellos son Canadair CL-215T y cuatro de ellos son Canadair/Bombadier CL-415. Sólo cuatro pertenecen al Ministerio de Defensa (3 Bombardier CL-415 y un Canadair CL-215T). Los otros diez aviones son propiedad del Ministerio de Medio Ambiente, aunque son operados y mantenidos por el Ejército del Aire como si fueran propias. Se trata de un Bombardier CL-415 y de nueve Canadair CL-215T.
Pese a que son 14 las unidades que forman la flota, tan sólo siete de ellos se encuentran operativos en este momento clave de la campaña contra incendios. La principal explicación reside en el acusado envejecimiento de la flota, ya que la práctica totalidad de los CL-215T comenzaron a incorporarse entre 1987 y 1991 y se aproximan a superar las cuatro décadas en servicio activo.

Hace apenas una década el panorama era algo diferente. España tenía dieciocho aviones Canadair, cuatro más que en la actualidad. Esas cuatro aeronaves, también CL-215T, fueron retiradas progresivamente del servicio al final de su vida útil y terminaron siendo enajenadas mediante subasta pública en 2022, reduciendo definitivamente el tamaño de una flota que desde entonces ha quedado limitada a catorce unidades actuales.
Consciente del envejecimiento de la flota, el Ministerio para la Transición Ecológica impulsó hace unos años un programa para modernizar parte de los CL-215T mediante una profunda actualización estructural y tecnológica que debía prolongar su vida operativa. El contrato fue adjudicado en abril de 2022 a una empresa con el objetivo de intervenir inicialmente varias aeronaves y establecer un programa de modernización progresiva para el resto de la flota.
El problema fue que la empresa que ganó el concurso no tenía de los manuales técnicos del fabricante (Type Certificate Holder) necesarios para diseñar y certificar la modificación de los aviones. Sin esa documentación no era posible desarrollar legalmente la ingeniería de certificación aeronáutica. El ministerio intentó solventarlo tratando de pagar por ellos, pero las empresas que perdieron el concurso recurrieron esa decisión y todo quedó paralizado.
Finalmente, en junio de este mismo año, el Ministerio para la Transición Ecológica anuló la modernización de los aviones apagafuegos. Y nada se ha vuelto a saber de la misma. No está claro cómo se va a proceder ahora a prolongar la vida operativa de las diez aeronaves CL-215T.
De manera paralela, el Gobierno lanzó en 2024 un concurso de modernización de la flota de aviones apagafuegos para comprar siete nuevos aviones DHC-515 Firefighter, el sucesor del Canadair CL-415. Cinco de esas aeronaves serán de propiedad íntegramente española, mientras que otras dos se adquirirán dentro del mecanismo europeo RescEU y estarán compartidas con otros Estados participantes del sistema comunitario de protección civil.
El programa supone una inversión de alrededor de 375 millones de euros para la adquisición de los cinco aviones nacionales y la participación española en las dos aeronaves financiadas conjuntamente con la Unión Europea. Las previsiones actuales del fabricante sitúan el inicio de las entregas en el último trimestre de 2028, por lo que los nuevos apagafuegos no podrán ser utilizados a fondo hasta la campaña estival de 2029.

