
La invasión de Ceuta ha dejado tras de sí una situación dantesca, tanto para los ciudadanos de la ciudad autónoma como para los militares allí desplegados. A la deficiente alimentación que estos han recibido se suma la desprotección y un contexto en el que carecen de autoridad. Y, como han evidenciado los numerosos testimonios y las imágenes, la normalidad no ha vuelto.
Libertad Digital ha podido entrevistar al delegado en Ceuta de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), José Vicente Maleno. Maleno lleva 15 años en Ceuta y ha vivido en primera persona la invasión de la ciudad. Según cuenta, los turnos previstos "se llegaron a duplicar y hasta triplicar" y las órdenes que tienen en estos momentos no son más que de "tener presencia en las calles".
En cuanto a la alimentación que han recibido manifiesta que eran "censurables, incluso denunciables" las comidas que recibían. Las bolsas de comida que repartían al personal contenían "una botella de agua caliente, un chusco de pan que con la humedad se quedaba blandengue, una lata de atún en aceite de girasol y dos rodajas de mortadela con aceitunas". Recuerda, además, que Ceuta cuenta con acuartelamientos dotados de cocina propia y no se explica los motivos que llevaron a tomar la decisión de dotarles de semejante comida. También asegura que la situación se ha corregido y el personal come caliente y duerme ya en las instalaciones militares.
Llama la atención que las órdenes que ahora tienen los efectivos desplegados sean la retirada de sus medios de protección al personal. Maleno relata que "se ha dado la orden de no llevar ni chaleco ni casco". "Los medios los tenemos, lo que no tenemos es permiso para usarlos", denuncia. Advierte que el chaleco "debería ser obligatorio", pues en caso de que estalle una reyerta y alguien saque un arma blanca, "al menos te da ciertas garantías". Un escenario que no resulta descartable. Maleno lo resume de la siguiente manera: "Nosotros ponemos el uniforme caqui".
En ese sentido, comenta que a pesar de la formación y los conocimientos de defensa que poseen los efectivos, hay cierto temor en que una turba de inmigrantes pueda poner sus vidas en una clara situación de riesgo. Entre los 2.000 y 5.000 inmigrantes que aún quedan en Ceuta, cuenta que "hay una mayoría de varones, aunque no todos, que no quieren volver por alguna razón, y esos son los peligrosos". Algo en lo que insiste: "Son los más peligrosos". Apunta que es "una barbaridad" que hayan entrado "más de 50.000" inmigrantes en Ceuta, que es una ciudad de unas 80.000.
Otro de los aspectos fundamentales es que, al no haberse decretado ningún tipo de herramienta jurídica, como el estado de excepción, los militares no tienen autoridad sobre la población ni sobre los inmigrantes. El delegado de AUME subraya que actúan bajo un mandato puramente disuasorio y de presencia en la calle, sin portar armamento, y que solo pueden intervenir "cuando esté en juego la vida de una persona". Un riesgo que aumenta cuando los inmigrantes se pelean entre sí, ya que también tendrían que intervenir llegado el caso.
Por último, Maleno señala que "hay que corregir los fallos de 2021" y poner "todos los medios necesarios" para evitar que se reproduzcan hechos como este, así como dar una respuesta "contundente".
Por otro lado, Libertad Digital también ha contactado con fuentes del Ejército que trasladan una valoración más cruda sobre las consecuencias de la invasión. Indican que han aumentado los hurtos, las intimidaciones a comerciantes y las reyertas entre los propios inmigrantes por el reparto de agua y alimentos. Además, hablan del miedo de los ciudadanos a salir a la calle y, en concreto, de las mujeres, que temen tocamientos o intimidaciones.
Asimismo, explican que si el Gobierno hubiera actuado "con sentido común ahora mismo no habría ningún inmigrante ilegal en Ceuta".
Las mismas fuentes van más allá y consideran "lógico" que entre los inmigrantes hayan entrado también yihadistas y agentes de los servicios de inteligencia marroquíes camuflados, dedicados a fotografiar puntos sensibles.
Sí que hubo alertas
A su vez, reclaman que, mientras se produzcan este tipo de entradas irregulares, la frontera permanezca cerrada y reforzada con más efectivos de Guardia Civil, Policía Nacional y Fuerzas Armadas. Y aunque no se pronuncian sobre el tipo de medida legal a adoptar sí que solicitan "las herramientas jurídicas necesarias" para actuar con determinación. En relación con las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a propósito de la ausencia de alertas sobre la invasión, explican que estos comentarios significan "despreciar el trabajo de los servicios de inteligencia". "Los servicios de inteligencia españoles hacen muy bien su trabajo", aseveran.
Especialmente crítico es el reproche a quienes, desde el Gobierno, han sugerido que no existía información previa sobre la magnitud de la crisis. "Se está menospreciando el trabajo de nuestros servicios de inteligencia", sostienen. Al mismo tiempo insisten en que la propia Asamblea de la Ciudad Autónoma de Ceuta "avisó con antelación de lo que estaba pasando al otro lado de la frontera".

