
Una patrulla de las Fuerzas Armadas que realizaba labores de vigilancia en la zona de San Amaro de Ceuta fue atacada en la madrugada del pasado domingo por un grupo de inmigrantes que lanzó varias botellas con un líquido corrosivo contra los militares, que parecen haberse convertido en un objetivo prioritario de los invasores que permanecen en la ciudad autónoma después de protagonizar el asalto del 30 de julio.
Esta es la tercera emboscada a miembros del Ejército desde el 26 de agosto, cuando una turba de alrededor de 40 ilegales rodeó y apedreó un vehículo militar, dejando a cuatro soldados heridos. En la madrugada del día 29 fue el turno de unos compañeros que patrullaban a pie por la playa de El Chorrillo, alcanzando a un sargento.
El delegado de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) en Ceuta, José Vicente Maleno, nos invita a pensar "en los motivos que puede tener para hacer esto alguien que va a un país supuestamente para conseguir una vida mejor". "Qué buscan con agredir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cabe preguntarse", añade.
Según señala en declaraciones a Libertad Digital, "las emboscadas han sido además contra grupos de Regulares de Ceuta, las unidades más condecoradas de todo el Ejército de Tierra". "Son acciones paramilitares", exclama. "En un cruce, han parado un coche, se han puesto bien colocados, han usado piedras redondas… Estaban medianamente organizados", argumenta.
"Nos tantean", concluye
Maleno, con cerca de 30 años de carrera militar a sus espaldas y 14 de ellos sirviendo en Ceuta, considera que "nos están poniendo a prueba". "Están viendo la respuesta y los tiempos de reacción", asevera. "Los compañeros están desprotegidos" y "la situación puede ir a peor", advierte el delegado de AUME en la ciudad autónoma.
"Están empezando a hacer cócteles molotov, los han tirado y no han salido ardiendo porque aún no calculan bien las medidas", ha señalado en referencia al ataque del domingo con proyectiles fabricados con botellas vacías y productos químicos. Entretanto, insiste, "nos tantean".
¿Aguantaríamos otro asalto?
"La situación no pinta bien", afirma a este periódico. "Vine de Madrid y estaba encantado con Ceuta. Pero viví la crisis de 2021 y veo que no ha servido para nada", apunta. Entre el 17 y el 19 de mayo de aquel año más de 10.000 personas entraron desde Marruecos. Una cifra muy inferior a la registrada esta vez. Se estima que más de 80.000 personas participaron en el último asalto.
"Tenían que haberse alargado los espigones para que no puedan sobrepasarse a nado" y haberse implantado dispositivos "para la detección de movimiento de personas", comenta Maleno. "No se ha hecho nada", asegura el delegado de AUME en Ceuta. "No sé si resistiremos la tercera embestida".


