El pasado 30 de septiembre se cumplieron dos meses del inicio de la invasión de Ceuta. Más de 80.000 personas cruzaron ilegalmente la frontera desde Marruecos en menos de 48 horas. La mayoría llegaron por mar, a nado, y otros a pie, por el espigón del Tarajal. Ante la falta de previsión y la magnitud de la avalancha, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no pudieron impedir que entraran.
"No había órdenes concretas de nada. Solo presencia y disuasión. Pero era una cantidad ingente de personas la que estaba entrando. No sirvió", señala a Libertad Digital uno de los militares con los que hemos hablado. Las Fuerzas Armadas podrían ser parte de la solución en la crisis derivada de la invasión de Ceuta. Se les podría haber otorgado la condición de agentes de autoridad, por ejemplo. Hubiera sido mejor para ellos y para la ciudad. Sin embargo, según nos cuentan, han sido apartados y relegados a no hacer nada.
"No podemos más que disuadir con nuestra presencia. Y eso es lo único que seguimos haciendo", nos aseguran. Han sido vapuleados y maltratados, coinciden en señalar. Para ellos, es todo un sinsentido. Para empezar, porque en lugar de reforzar las patrullas con más herramientas para hacer frente a esta situación excepcional, les han desarmado. "Nada más empezar el armamento se redujo", apunta el delegado de AUME en Ceuta.
"Llevan un fusil y la pistola del jefe de patrulla", detalla José Vicente Maleno. La Asociación Unificada de Militares Españoles ha solicitado que "todo el personal que está involucrado en este operativo" en la Ciudad Autónoma de Ceuta pueda "salir con su armamento individual y su munición". "Somos Fuerzas Armadas", insiste el delegado de AUME, "por lo que nuestra herramienta de trabajo es el armamento".
Por otra parte, habría que hablar de las condiciones en las que se encuentran nuestros soldados en Ceuta. La realidad es que ni comen ni descansan bien. En lo que se refiere a la alimentación, señala Maleno, "la situación se ha revertido un poco". Aunque —eso sí— "abundan los carbohidratos y faltan proteínas". Pero lo peor es que "los que no cuentan con alojamiento logístico, tienen que echar la esterilla sobre el espacio que encuentran, que es el suelo".
