L. D. / EP.-
En Cracovia y durante los primeros veinte minutos, el FC Barcelona acusó la falta de ritmo propia de la pretemporada con un juego lento , inseguro en defensa, siendo incapaz de trenzar jugadas y con constantes pérdidas de balón ante un Wisla que, más rodado y consistente físicamente, protagonizó tímidas aproximaciones al marco de Bonano.
Un remate de Xavi en el minuto 7, que acabó a las manos de Sarnat, fue el primer disparo del Barça entre los tres palos pero la ocasión más clara para inaugurar el marcador correspondió al local Glowacki, en el minuto 21, con un remate a la media vuelta que salió a la derecha de la portería catalana. Fue el aviso del primer gol del Wisla. Un centro de Frankowski por la banda izquierda, donde los polacos y especialmente Kosowski empezaron a moverse con mucha facilidad, lo aprovechó Pater en el minuto 22 para conectar un remate de cabeza sin oposición desde la frontal del área pequeña.
La respuesta del conjunto de Rexach llegó ocho minutos más tarde, cuando Zajac cometió un discutido penalti sobre Kluivert al recibir un pase de Rivaldo e internarse dentro del área con el balón controlado. El brasileño transformó la pena máxima y a partir de ahí el partido se rompió.
El despertar de Rivaldo, que lideró el juego ofensivo del Barça a partir de la media hora de juego, sin embargo, se combinó con los despistes defensivos de su equipo que se repitieron nada más marcar el 1-1. En el minuto 32, Peter volvió a marcar de cabeza, cuando los azulgrana todavía celebraban el tanto del empate del brasileño, al conectar un balón centrado por un incansable Kosowski, aunque Rivaldo volvió a cargar con la responsabilidad y en el 33 superó a Sarnat con un disparo cruzado tras un gran pase de Xavi.
El equipo polaco, limitado técnicamente pero cómodo al contragolpe, no se arrugó y se adelantó de nuevo por mediación de Frankowski en el minuto 38 al aprovechar un balón mal rechazado por Bonano tras un disparo de Moskalewicz. La última ocasión del Barça para empatar fue para Luis Enrique, en el minuto 40, al enviar el balón por encima del larguero.
El FC Barcelona pasó a controlar el partido en la segunda parte y tras una ocasión para cada equipo -Xavi, con un disparo al larguero, por el Barça, y Moskal, con una peligrosa vaselina, por el Wisla- el conjunto de Carles Rexach consiguió equilibrar por tercer vez el marcador. Tres minutos después de que Rivaldo obligara a Sarnat a enviar la pelota a córner con la punta de los dedos, Patrick Kluivert marcó el 3-3 en el minuto 55, al culminar una buena jugada de Rochemback por la derecha con un remate a la media vuelta.
Los jugadores de Franciszek Smuda perdieron gas en la segunda mitad, sin apenas acercarse al área barcelonista, lo que aprovechó el equipo catalán para volcarse en ataque con la voluntad de desnivelar el marcador y regresar a Barcelona con una victoria. Kluivert pasó a encontrar más espacios en la defensa rival y junto a Rivaldo se convirtieron en una pesadilla para la zaga polaca. El holandés, instantes después de obligar a Sarnat a lucirse, hizo una gran jugada personal en el 73 y sirvió en bandeja el gol de la victoria azulgrana al crack brasileño, que dentro del área colocó el balón fuera del alcance del meta local
El Mallorca en Split
El Mallorca vivió atónito el resurgir del fútbol croata en el peor momento posible. Su juego vertical, rápido y de constantes aperturas a las bandas ha desarbolado al equipo español, que deberá remontar en Palma un resultado muy peligroso. Más aún si se tiene en cuenta que el Hajduk ha aùntado solidez en todas sus líneas.
El Mallorca salió al campo a la expectativa y los jugadores croatas han demostrado una mayor preparación física. Después de un pobre partido, es de esperar que dentro de dos semanas, el equipo de Krauss esté más afinado y juege prevenido del potencial del Hajduk, un equipo irrespetuoso y lleno de impaciencia por hacerse un hueco entre los grandes.
El Hajduk se mostró dispuesto a atropellar al Mallorca. Sólo dos estiradas de un inspirado Leo Franco, el único balear que no parecía atolondrado en los primeros minutos, esquivó un comienzo desasosegante como mínimo. Los intentos por calmar el ritmo del partido se han estrellado contra la excesiva fogosidad croata, que encerró a un desconcertado Mallorca.
Los constantes errores en la circulación del balón vigorizaron el empuje del Hajduk, que vio como el Mallorca lo fiaba todo a las arrancadas de Luque. Fatih, desubicado como lateral izquierdo, se inventó un filón para el rival en esa banda, pero no era el único, porque la grieta en el centro del campo era considerable.
Los centrales se han visto desborados por el gran número de jugadores croatas qñue se sumaban al ataque. Y en una de las muchas ocasiones croatas ha llegado la falta que ha supuesto el único gol del partido. Una obra de arte técnica de Bilic.
La expulsión en el primer minuto de la segunda parte de Rendulic ha sido un alivio para el Mallorca. Desde ese momento el Hajduk prefirió resguadarse y renunciar al generoso despliegue del primer tiempo.
El cuadro balear realizó jugadas con mayor soltura. El inconexo centro del campo de los primeros 45 minutos emergió. El guión dio un giro radical y Krauss intentó sacar provecho de su repliegue con un tercer delantero, pero no inquietó demasiado a Pletikosa. En Palma tocará sufrir.
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Un remate de Xavi en el minuto 7, que acabó a las manos de Sarnat, fue el primer disparo del Barça entre los tres palos pero la ocasión más clara para inaugurar el marcador correspondió al local Glowacki, en el minuto 21, con un remate a la media vuelta que salió a la derecha de la portería catalana. Fue el aviso del primer gol del Wisla. Un centro de Frankowski por la banda izquierda, donde los polacos y especialmente Kosowski empezaron a moverse con mucha facilidad, lo aprovechó Pater en el minuto 22 para conectar un remate de cabeza sin oposición desde la frontal del área pequeña.
La respuesta del conjunto de Rexach llegó ocho minutos más tarde, cuando Zajac cometió un discutido penalti sobre Kluivert al recibir un pase de Rivaldo e internarse dentro del área con el balón controlado. El brasileño transformó la pena máxima y a partir de ahí el partido se rompió.
El despertar de Rivaldo, que lideró el juego ofensivo del Barça a partir de la media hora de juego, sin embargo, se combinó con los despistes defensivos de su equipo que se repitieron nada más marcar el 1-1. En el minuto 32, Peter volvió a marcar de cabeza, cuando los azulgrana todavía celebraban el tanto del empate del brasileño, al conectar un balón centrado por un incansable Kosowski, aunque Rivaldo volvió a cargar con la responsabilidad y en el 33 superó a Sarnat con un disparo cruzado tras un gran pase de Xavi.
El equipo polaco, limitado técnicamente pero cómodo al contragolpe, no se arrugó y se adelantó de nuevo por mediación de Frankowski en el minuto 38 al aprovechar un balón mal rechazado por Bonano tras un disparo de Moskalewicz. La última ocasión del Barça para empatar fue para Luis Enrique, en el minuto 40, al enviar el balón por encima del larguero.
El FC Barcelona pasó a controlar el partido en la segunda parte y tras una ocasión para cada equipo -Xavi, con un disparo al larguero, por el Barça, y Moskal, con una peligrosa vaselina, por el Wisla- el conjunto de Carles Rexach consiguió equilibrar por tercer vez el marcador. Tres minutos después de que Rivaldo obligara a Sarnat a enviar la pelota a córner con la punta de los dedos, Patrick Kluivert marcó el 3-3 en el minuto 55, al culminar una buena jugada de Rochemback por la derecha con un remate a la media vuelta.
Los jugadores de Franciszek Smuda perdieron gas en la segunda mitad, sin apenas acercarse al área barcelonista, lo que aprovechó el equipo catalán para volcarse en ataque con la voluntad de desnivelar el marcador y regresar a Barcelona con una victoria. Kluivert pasó a encontrar más espacios en la defensa rival y junto a Rivaldo se convirtieron en una pesadilla para la zaga polaca. El holandés, instantes después de obligar a Sarnat a lucirse, hizo una gran jugada personal en el 73 y sirvió en bandeja el gol de la victoria azulgrana al crack brasileño, que dentro del área colocó el balón fuera del alcance del meta local
El Mallorca en Split
El Mallorca vivió atónito el resurgir del fútbol croata en el peor momento posible. Su juego vertical, rápido y de constantes aperturas a las bandas ha desarbolado al equipo español, que deberá remontar en Palma un resultado muy peligroso. Más aún si se tiene en cuenta que el Hajduk ha aùntado solidez en todas sus líneas.
El Mallorca salió al campo a la expectativa y los jugadores croatas han demostrado una mayor preparación física. Después de un pobre partido, es de esperar que dentro de dos semanas, el equipo de Krauss esté más afinado y juege prevenido del potencial del Hajduk, un equipo irrespetuoso y lleno de impaciencia por hacerse un hueco entre los grandes.
El Hajduk se mostró dispuesto a atropellar al Mallorca. Sólo dos estiradas de un inspirado Leo Franco, el único balear que no parecía atolondrado en los primeros minutos, esquivó un comienzo desasosegante como mínimo. Los intentos por calmar el ritmo del partido se han estrellado contra la excesiva fogosidad croata, que encerró a un desconcertado Mallorca.
Los constantes errores en la circulación del balón vigorizaron el empuje del Hajduk, que vio como el Mallorca lo fiaba todo a las arrancadas de Luque. Fatih, desubicado como lateral izquierdo, se inventó un filón para el rival en esa banda, pero no era el único, porque la grieta en el centro del campo era considerable.
Los centrales se han visto desborados por el gran número de jugadores croatas qñue se sumaban al ataque. Y en una de las muchas ocasiones croatas ha llegado la falta que ha supuesto el único gol del partido. Una obra de arte técnica de Bilic.
La expulsión en el primer minuto de la segunda parte de Rendulic ha sido un alivio para el Mallorca. Desde ese momento el Hajduk prefirió resguadarse y renunciar al generoso despliegue del primer tiempo.
El cuadro balear realizó jugadas con mayor soltura. El inconexo centro del campo de los primeros 45 minutos emergió. El guión dio un giro radical y Krauss intentó sacar provecho de su repliegue con un tercer delantero, pero no inquietó demasiado a Pletikosa. En Palma tocará sufrir.
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