L. D.-
El estadounidense sería en condiciones normales el máximo favorito para sumar su tercer título consecutivo en el PGA, pero el juego de Woods en los últimos meses ha abierto numerosas interrogantes. El californiano ha visto como su juego ha caído empicado y desde que se adjudicará el Memorial Tournament, allá por el mes de junio, no ha sido tan siquiera capaz de finalizar entre los 10 primeros en sus últimas cuatro participaciones en un torneo.
Woods barrió el pasado año en el US Open a todos sus contrincantes y, con 15 golpes de ventaja, logró la victoria más contundente de la historia en un "major". Después ganó en St. Andrews con el margen más grande en un Abierto Británico desde 1913. El jugador terminó el año con su tercer 'major' con su segundo PGA consecutivo y luego completó el Grand Slam con su victoria en el Masters.
Sin embargo, el estadounidense parece haberse relajado tras sumar los cuatro "majors" y sus rivales no han desaprovechado la ocasión de responder la jerarquía, hasta hace poco incuestionable, de Woods, que intentará en Duluth convertirse en el primer jugador desde Walter Hagen en ganar tres PGA consecutivos.
Así las cosas, si el pasado año la duda estaba en saber por cuantos golpes de ventaja ganaría Woods el torneo, en esta ocasión el ramillete de aspirantes a vencer en Duluth es amplio y está abierto a las sorpresas.
Woods tendrá como principal rival a su compatriota David Duval, que el pasado mes se quitó un gran peso de encima al hacerse finalmente con su primer "major" en el Open Británico y con la fama de eterno segundón.
Duval está jugando su mejor juego y llega como el mejor situado a Duluth y además cuenta con la gran ventaja de conocer a la perfección el torneo ya que jugó como colegial en el Georgia Tech.
Junto a Duval también estarán el sudafricano Retief Goosen, ganador del US Open y que podría ser el primer extranjero en ganar dos "majors" en Estados Unidos, así como la legión europeo con Jesper Parnevik, Ian Woosman y los españoles Miguel Angel Jiménez, José María Olazábal y Sergio García a la cabeza.
Por si fuera poco el PGA se presenta como el último tren para muchos de los europeos en su lucha por hacerse un hueco en el equipo para la próxima Ryder Cup, entre ellos especialmente los españoles donde Sergio García parece ser el único que tiene un lugar dentro de las elecciones de Sam Torrance.
García ha demostrado este año que puede estar luchando con los mejores y el PGA, donde en 1999 peleó hasta el final por el triunfo con el mismísimo Tiger Woods, podría ser el escenario ideal para sumar su primera grande.
"El Niño" ha conseguido esta temporada una gran regularidad en su juego y ya ha contado para la victoria en el US Open, duodécimo, y en el Open Británico, noveno, por lo que a la tercera podría ir la vencida.
Mientras, José María Olazábal regresará al escenario de su éxito de juventud, cuando ganó en el Atlanta Athletic Club el Mundial Juvenil de 1982. El vasco no ha tenido un año muy irregular, con tan sólo su victoria en el Open de Francia, pero podría recuperar sus mejores golpes y verse luchando por la victoria.
El caso de Miguel Angel Jiménez es muy similar al de Olazábal, aunque el malagueño, sin ningún título este año en su año del salto al circuito americano, se crece en los grandes, como lo demuestra su tercer puesto en el Open Británico.
Woods barrió el pasado año en el US Open a todos sus contrincantes y, con 15 golpes de ventaja, logró la victoria más contundente de la historia en un "major". Después ganó en St. Andrews con el margen más grande en un Abierto Británico desde 1913. El jugador terminó el año con su tercer 'major' con su segundo PGA consecutivo y luego completó el Grand Slam con su victoria en el Masters.
Sin embargo, el estadounidense parece haberse relajado tras sumar los cuatro "majors" y sus rivales no han desaprovechado la ocasión de responder la jerarquía, hasta hace poco incuestionable, de Woods, que intentará en Duluth convertirse en el primer jugador desde Walter Hagen en ganar tres PGA consecutivos.
Así las cosas, si el pasado año la duda estaba en saber por cuantos golpes de ventaja ganaría Woods el torneo, en esta ocasión el ramillete de aspirantes a vencer en Duluth es amplio y está abierto a las sorpresas.
Woods tendrá como principal rival a su compatriota David Duval, que el pasado mes se quitó un gran peso de encima al hacerse finalmente con su primer "major" en el Open Británico y con la fama de eterno segundón.
Duval está jugando su mejor juego y llega como el mejor situado a Duluth y además cuenta con la gran ventaja de conocer a la perfección el torneo ya que jugó como colegial en el Georgia Tech.
Junto a Duval también estarán el sudafricano Retief Goosen, ganador del US Open y que podría ser el primer extranjero en ganar dos "majors" en Estados Unidos, así como la legión europeo con Jesper Parnevik, Ian Woosman y los españoles Miguel Angel Jiménez, José María Olazábal y Sergio García a la cabeza.
Por si fuera poco el PGA se presenta como el último tren para muchos de los europeos en su lucha por hacerse un hueco en el equipo para la próxima Ryder Cup, entre ellos especialmente los españoles donde Sergio García parece ser el único que tiene un lugar dentro de las elecciones de Sam Torrance.
García ha demostrado este año que puede estar luchando con los mejores y el PGA, donde en 1999 peleó hasta el final por el triunfo con el mismísimo Tiger Woods, podría ser el escenario ideal para sumar su primera grande.
"El Niño" ha conseguido esta temporada una gran regularidad en su juego y ya ha contado para la victoria en el US Open, duodécimo, y en el Open Británico, noveno, por lo que a la tercera podría ir la vencida.
Mientras, José María Olazábal regresará al escenario de su éxito de juventud, cuando ganó en el Atlanta Athletic Club el Mundial Juvenil de 1982. El vasco no ha tenido un año muy irregular, con tan sólo su victoria en el Open de Francia, pero podría recuperar sus mejores golpes y verse luchando por la victoria.
El caso de Miguel Angel Jiménez es muy similar al de Olazábal, aunque el malagueño, sin ningún título este año en su año del salto al circuito americano, se crece en los grandes, como lo demuestra su tercer puesto en el Open Británico.