L. D.-
El encuentro dio poco de sí. Unos, los centroeuropeos, se dedicaron a defender, y otros, los españoles, a buscar la portería local, pero sin claridad como para superar la barrera que se encontró enfrente. Lo mejor para España ha sido la ausencia de lesiones de importancia y que la clasificación, virtual hasta ahora, ha quedado cerrada, por lo que disputará su décima fase final mundialista, la séptima consecutiva.
Como estaba previsto, José Antonio Camacho alineó un once con muchas novedades respecto al sábado en Valencia frente a Austria, aunque los nombres eran lo de menos ante un rival tan débil, aunque no se le puede negar su lucha y trabajo en defensa. Por lo tanto, Albelda cumplió su sueño de debutar, y lo hizo en el eje de la medular junto a su ex compañero en el Valencia Mendieta. Joseba Etxeberría, el día de su vigésimo cuarto cumpleaños, y Luis Enrique ocuparon las bandas. Atrás, Iker Casillas formó en la puerta y Puyol y Téllez formaron la zaga junto a Aranzábal y Fernando Hierro, que se convirtió en el jugador de campo con más internacionalidades (82) al superar al propio seleccionador español. Morientes hizo pareja con Raúl en punta.
El encuentro siguió el guión prefijado, el mismo de la ida en Alicante. Los hombres que dirige el joven germano Ralf Loose dirigieron todos sus esfuerzos a defender en su feudo, aunque antes del descanso incluso se atrevieron a inquietar a Iker Casillas en una internada de Thomas Beck, cuyo disparo cruzado lo abortó el portero madridista. España tuvo la completa posesión del balón, pero le faltó más presencia de calidad en el área rival. Le fue muy complicado hilvanar con rapidez dada la gran acumulación de hombres en los últimos metros de su oponente.
De esta manera, los hombres de Camacho no disfrutaron de numerosas ocasiones. En la segunda llegó el primer gol, obra de Raúl González Blanco, quien remató de cabeza un lanzamiento de falta de Mendieta, justo segundos después de que el colegiado anulase una acción idéntica que había terminado también en la red de Peter Jehle. El 0-1 no modificó, obviamente, el panorama. La diferencia es tan grande que Liechtenstein bastante hizo con frenar en su campo a una España con escasas ideas y que tuvo que esperar hasta poco antes del final para ampliar la cuenta.
En el descanso, Camacho había dado entrada a Nadal por Hierro y permitió el segundo debut de la noche, el del zaragocista José Ignacio, en el lugar de Raúl, lo que obligó a cambios tácticos: Joseba Etxeberria pasó a la delantera junto a Morientes y Mendieta a la banda derecha de la medular. José Ignacio, en una de sus habituales llegadas, tuvo la primera oportunidad del segundo tiempo (m.52), pero esa ausencia de ideas ante un rival tan encerrado mantuvo el partido soso, incluso deslucido.
A España no se le puede negar que quiso, que buscó la portería rival, por un lado y por otro, pero sin éxito. Liechtenstein, que se presentaba en este encuentro con numerosas e importantes ausencias, se afanó para conseguir el objetivo de evitar una goleada de escándalo, y lo consiguió, sin importarle ser el único equipo de esta fase en Europa que aún no ha conseguido marcar.
El partido de "frontón" al que jugó la selección española encontró cambió de cara en acciones esporádicas de los animosos centroeuropeos y en un remate de cabeza de Morientes alto y en un disparo elevado de José Ignacio en la mejor jugada del segundo tiempo tras recibir de Diego Tristán, quien había reemplazado a Luis Enrique. El público optó por divertirse haciendo la "ola" pero realmente disfrutó con el tanto de Nadal, quien batió a Jehle con un precioso testarazo tras un lanzamiento de falta de Mendieta. Fue el cierre a un partido gris de España que puso el broche a su clasificación para el Mundial 2002 de Corea del Sur y Japón. Misión cumplida, aunque también para Liechtenstein.
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Como estaba previsto, José Antonio Camacho alineó un once con muchas novedades respecto al sábado en Valencia frente a Austria, aunque los nombres eran lo de menos ante un rival tan débil, aunque no se le puede negar su lucha y trabajo en defensa. Por lo tanto, Albelda cumplió su sueño de debutar, y lo hizo en el eje de la medular junto a su ex compañero en el Valencia Mendieta. Joseba Etxeberría, el día de su vigésimo cuarto cumpleaños, y Luis Enrique ocuparon las bandas. Atrás, Iker Casillas formó en la puerta y Puyol y Téllez formaron la zaga junto a Aranzábal y Fernando Hierro, que se convirtió en el jugador de campo con más internacionalidades (82) al superar al propio seleccionador español. Morientes hizo pareja con Raúl en punta.
El encuentro siguió el guión prefijado, el mismo de la ida en Alicante. Los hombres que dirige el joven germano Ralf Loose dirigieron todos sus esfuerzos a defender en su feudo, aunque antes del descanso incluso se atrevieron a inquietar a Iker Casillas en una internada de Thomas Beck, cuyo disparo cruzado lo abortó el portero madridista. España tuvo la completa posesión del balón, pero le faltó más presencia de calidad en el área rival. Le fue muy complicado hilvanar con rapidez dada la gran acumulación de hombres en los últimos metros de su oponente.
De esta manera, los hombres de Camacho no disfrutaron de numerosas ocasiones. En la segunda llegó el primer gol, obra de Raúl González Blanco, quien remató de cabeza un lanzamiento de falta de Mendieta, justo segundos después de que el colegiado anulase una acción idéntica que había terminado también en la red de Peter Jehle. El 0-1 no modificó, obviamente, el panorama. La diferencia es tan grande que Liechtenstein bastante hizo con frenar en su campo a una España con escasas ideas y que tuvo que esperar hasta poco antes del final para ampliar la cuenta.
En el descanso, Camacho había dado entrada a Nadal por Hierro y permitió el segundo debut de la noche, el del zaragocista José Ignacio, en el lugar de Raúl, lo que obligó a cambios tácticos: Joseba Etxeberria pasó a la delantera junto a Morientes y Mendieta a la banda derecha de la medular. José Ignacio, en una de sus habituales llegadas, tuvo la primera oportunidad del segundo tiempo (m.52), pero esa ausencia de ideas ante un rival tan encerrado mantuvo el partido soso, incluso deslucido.
A España no se le puede negar que quiso, que buscó la portería rival, por un lado y por otro, pero sin éxito. Liechtenstein, que se presentaba en este encuentro con numerosas e importantes ausencias, se afanó para conseguir el objetivo de evitar una goleada de escándalo, y lo consiguió, sin importarle ser el único equipo de esta fase en Europa que aún no ha conseguido marcar.
El partido de "frontón" al que jugó la selección española encontró cambió de cara en acciones esporádicas de los animosos centroeuropeos y en un remate de cabeza de Morientes alto y en un disparo elevado de José Ignacio en la mejor jugada del segundo tiempo tras recibir de Diego Tristán, quien había reemplazado a Luis Enrique. El público optó por divertirse haciendo la "ola" pero realmente disfrutó con el tanto de Nadal, quien batió a Jehle con un precioso testarazo tras un lanzamiento de falta de Mendieta. Fue el cierre a un partido gris de España que puso el broche a su clasificación para el Mundial 2002 de Corea del Sur y Japón. Misión cumplida, aunque también para Liechtenstein.
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