L. D. / EFE.-
El nuevo campeón australiano, que ganó su primer título de Grand Slam después de haber jugado sólo tres Abiertos, se llevó un premio de 850.000 dólares (160 millones de pesetas), mientras que Sampras se quedó con 425.000 (unos 80 millones de pesetas), en una final que estableció la tercera mayor diferencia de edad con nueve años y seis meses.
El partido, que duró una hora y 54 minutos, fue toda una exhibición de Hewitt, que mostró desde el comienzo ser mucho más agresivo, tener mayor convencimiento y una actitud ganadora que Sampras, cuatro veces ganador del Abierto, que falló en lo que realmente fue su cuarta final consecutiva.
Tras el partido, Sampras dijo que “ha sido un torneo increíble y la verdad es que al final las piernas de Hewitt fueron demasiado para mi, pero nunca olvidaré lo que he realizado en las dos últimas semanas. Hewitt ha sido un gran campeón y se mereció la victoria”. Sampras, que dio las gracias a todos los que le han apoyado, como son su esposa, entrenador y aficionados, dijo que había luchado, pero Hewitt era un gran campeón porque lo hizo perfecto en el campo.
Hewitt, de 20 años, se convirtió en el segundo verdugo de la nueva generación que le cerró a Sampras el camino para hacer mucho más grande su historial y lo dejó sin un título de Grand Slam desde que ganó en el 2000 el de Wimbledon, 425 días sin un victoria en una final. El nuevo campeón terminó el partido con siete aces, cinco dobles faltas, un 64 por ciento de acierto con el primer saque y efectividad del 84, pegó 36 golpes ganadores, con sólo 13 errores no forzados y estuvo perfecto en las subidas a la red con 8 de 8 para ganar 100 puntos.
La victoria dejó a Hewitt, primer australiano que ganó el Abierto desde que lo hizo en 1998 Patrick Rafter, con una marca de 4-4 frente a Sampras, incluidos tres triunfos consecutivos. El australiano dijo que “es algo muy especial todo lo que me ha sucedido y le doy las gracias a todos los que me apoyaron, pero la verdad es que un sueño hecho realidad porque en absoluto me esperaba que pudiese conseguirlo. La clave del partido estuvo en el primer set cuando cayó de mi lado y medio una gran confianza”.
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El partido, que duró una hora y 54 minutos, fue toda una exhibición de Hewitt, que mostró desde el comienzo ser mucho más agresivo, tener mayor convencimiento y una actitud ganadora que Sampras, cuatro veces ganador del Abierto, que falló en lo que realmente fue su cuarta final consecutiva.
Tras el partido, Sampras dijo que “ha sido un torneo increíble y la verdad es que al final las piernas de Hewitt fueron demasiado para mi, pero nunca olvidaré lo que he realizado en las dos últimas semanas. Hewitt ha sido un gran campeón y se mereció la victoria”. Sampras, que dio las gracias a todos los que le han apoyado, como son su esposa, entrenador y aficionados, dijo que había luchado, pero Hewitt era un gran campeón porque lo hizo perfecto en el campo.
Hewitt, de 20 años, se convirtió en el segundo verdugo de la nueva generación que le cerró a Sampras el camino para hacer mucho más grande su historial y lo dejó sin un título de Grand Slam desde que ganó en el 2000 el de Wimbledon, 425 días sin un victoria en una final. El nuevo campeón terminó el partido con siete aces, cinco dobles faltas, un 64 por ciento de acierto con el primer saque y efectividad del 84, pegó 36 golpes ganadores, con sólo 13 errores no forzados y estuvo perfecto en las subidas a la red con 8 de 8 para ganar 100 puntos.
La victoria dejó a Hewitt, primer australiano que ganó el Abierto desde que lo hizo en 1998 Patrick Rafter, con una marca de 4-4 frente a Sampras, incluidos tres triunfos consecutivos. El australiano dijo que “es algo muy especial todo lo que me ha sucedido y le doy las gracias a todos los que me apoyaron, pero la verdad es que un sueño hecho realidad porque en absoluto me esperaba que pudiese conseguirlo. La clave del partido estuvo en el primer set cuando cayó de mi lado y medio una gran confianza”.
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