L. D. / EFE.-
En la primera cita importante, el Giro de Italia, se hicieron la foto final junto al vencedor, el italiano Gilberto Simoni, Abraham Olano como segundo y Aitor Osa en el tercer escalón. En el Tour repitió tercera posición Joseba Beloki y cuatro españoles se clasificaron entre los diez primeros de la general. En la Vuelta, la irrupción del estadounidense Levi Leipheimer en la contrarreloj final de Madrid, evitó el pleno español, en el que Casero terminó en lo más alto, con Sevilla segundo. Roberto Heras cedió el puesto a su compañero del US Postal confirmando que éste no era su año.
La Vuelta 2001 pasó a la historia por marcar el promedio más alto, 42.534 kilómetros por hora, superando los 41.344 de 1997, cuando ganó el suizo Alex Zülle. Además será recordada por haber roto los pronósticos más lógicos día a día, por la emoción que se mantuvo hasta la raya de meta y por la confirmación y presentación en sociedad de los valores que pintarán el futuro del ciclismo español.
Ángel Casero volvió a la senda de la gloria. Desde que deslumbró ganando el Tour del Porvenir en 1994, apenas adornó su palmarés con dos campeonatos de España y triunfos menores. En las grandes citas no había aparecido con notoriedad, aunque en 1999 fue quinto en el Tour. Su mejoría en la montaña y la recuperación de la confianza en sí mismo se unen a sus innatas condiciones de gran corredor para pensar que aún puede dar muchas alegrías, aunque dependerá de su nivel de exigencia. La decisión de su próximo equipo será vital.
Todos los técnicos coinciden en que el futuro está en Sevilla. Su estreno en el Tour como séptimo en la general y mejor joven y su segundo puesto en la Vuelta aguantando el maillot oro durante doce días dejan claro que puede afrontar tres semanas de competición. Tiene 25 años, es buen escalador y contrarreloj aguanta el tipo. Es una joya que precisa de los cuidados precisos para que brille. Además tiene carisma y es muy querido por la afición, su cara de niño contribuye a ello.
Roberto Heras pagó el esfuerzo del Tour al servicio de Lance Armstrong y no llegó en su mejor momento, pero a sus 27 años queda corredor para años. Se despeñó del podio el último día, una decepción después de haber sido vencedor en 2000. En el capítulo de revelaciones aparece un joven del iBanesto.com llamado Juan Miguel Mercado. Fue inscrito a última hora y debutó con 23 años. Acabó quinto y ganó en Lagos de Covadonga. Un escalador a tener en cuenta como posible sucesor del “Chava” Jiménez, quien “resucitó” después de 15 meses de sequía con tres etapas marca de la casa.
La nómina de esperanzas de futuro se completa con hombres como los hermanos Aitor y Unai Osa, Iban Mayo, Haimar Zubeldia y otros, como Francisco Mancebo, que se perdió la Vuelta por lesión. A falta de una figura de relumbrón tipo Indurain o Armstrong, el ciclismo español tiene un selecto grupo para destacar en cualquier grande. Una de las peores partes de la Vuelta fue para el ONCE-Eroski, que se presentaba con tres favoritos y ninguno respondió. Manolo Saiz tuvo mala suerte con las retiradas por enfermedad de Joseba Beloki y Aitor González y Abraham Olano aportó su veteranía lejos de lucimientos personales.
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La Vuelta 2001 pasó a la historia por marcar el promedio más alto, 42.534 kilómetros por hora, superando los 41.344 de 1997, cuando ganó el suizo Alex Zülle. Además será recordada por haber roto los pronósticos más lógicos día a día, por la emoción que se mantuvo hasta la raya de meta y por la confirmación y presentación en sociedad de los valores que pintarán el futuro del ciclismo español.
Ángel Casero volvió a la senda de la gloria. Desde que deslumbró ganando el Tour del Porvenir en 1994, apenas adornó su palmarés con dos campeonatos de España y triunfos menores. En las grandes citas no había aparecido con notoriedad, aunque en 1999 fue quinto en el Tour. Su mejoría en la montaña y la recuperación de la confianza en sí mismo se unen a sus innatas condiciones de gran corredor para pensar que aún puede dar muchas alegrías, aunque dependerá de su nivel de exigencia. La decisión de su próximo equipo será vital.
Todos los técnicos coinciden en que el futuro está en Sevilla. Su estreno en el Tour como séptimo en la general y mejor joven y su segundo puesto en la Vuelta aguantando el maillot oro durante doce días dejan claro que puede afrontar tres semanas de competición. Tiene 25 años, es buen escalador y contrarreloj aguanta el tipo. Es una joya que precisa de los cuidados precisos para que brille. Además tiene carisma y es muy querido por la afición, su cara de niño contribuye a ello.
Roberto Heras pagó el esfuerzo del Tour al servicio de Lance Armstrong y no llegó en su mejor momento, pero a sus 27 años queda corredor para años. Se despeñó del podio el último día, una decepción después de haber sido vencedor en 2000. En el capítulo de revelaciones aparece un joven del iBanesto.com llamado Juan Miguel Mercado. Fue inscrito a última hora y debutó con 23 años. Acabó quinto y ganó en Lagos de Covadonga. Un escalador a tener en cuenta como posible sucesor del “Chava” Jiménez, quien “resucitó” después de 15 meses de sequía con tres etapas marca de la casa.
La nómina de esperanzas de futuro se completa con hombres como los hermanos Aitor y Unai Osa, Iban Mayo, Haimar Zubeldia y otros, como Francisco Mancebo, que se perdió la Vuelta por lesión. A falta de una figura de relumbrón tipo Indurain o Armstrong, el ciclismo español tiene un selecto grupo para destacar en cualquier grande. Una de las peores partes de la Vuelta fue para el ONCE-Eroski, que se presentaba con tres favoritos y ninguno respondió. Manolo Saiz tuvo mala suerte con las retiradas por enfermedad de Joseba Beloki y Aitor González y Abraham Olano aportó su veteranía lejos de lucimientos personales.
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