L. D. / EFE.-
Tras presentar cada país en la jornada inaugural de los Mundiales de Madrid los seis primeros de los doce ejercicios requeridos, Rusia suma ya 164,325 puntos, 10,125 más que la selección bielorrusa y 11,825 más que Bulgaria, sus escoltas en la clasificación provisional.
Por detrás de estos equipos y de Ucrania figura España, primer país no perteneciente a las potencias gimnásticas del Este y que ha conseguido de las jueces 141,175 puntos, lejos del podio pero con cierta ventaja sobre sus perseguidores Italia y Kazajistán. Rusia, con tres gimnastas entre las cinco primeras, adquiere un margen que debe sobrarle para colgarse este viernes el oro por equipos.
La vigente campeona del mundo y de Europa, la rusa Alina Kabaeva, ha sido la mejor de las participantes después de que todas hicieran sus dos primeros ejercicios y suma para su país 56,850 puntos, lo que confirma sus opciones a una nueva victoria en la final individual del sábado. Kabaeva no dudaba con el aro (28,500), el aparato con el que fallaba en los Juegos de Sydney, y lograba con él la nota más alta de la jornada, mientras que en el ejercicio de pelota (28,350) daba buena muestra de sus cualidades como contorsionista al incluir dificultades al alcance de pocas gimnastas.
Si se mantiene el nivel mostrado hasta ahora, sus principales rivales en la lucha por el título individual serán su compañera Irina Tchachina, que ha aportado al casillero ruso 55,225 puntos y a la competición el toque de clasicismo que le falta a Kabaeva, y la búlgara Simona Peycheva, de sólo 16 años, que saca a la gimnasia de su país del letargo de los últimos años. La bielorrusa Elena Tkachenka y las ucranianas Tamara Yerofeeva -sexta en Sydney- y Anna Bessonova completan la lista de candidatas al podio.
Los Mundiales estrenan un nuevo código de puntuación que obliga a las gimnasta a introducir treinta dificultades, en lugar de quince, en cada ejercicio. Por lo visto este jueves, la novedad va en perjuicio de la parte artística de este deporte, que pierde algo de lo que tenía de ballet. En cambio, las exigencias técnicas acentúan la diferencia entre las mejores y las menos buenas: a los países de segunda categoría no les resultará fácil ascender en los próximos años a la primera división de la gimnasia.
De ahí que muchos equipos hayan optado por la renovación total de sus componentes, que se formarán ya en el nuevo código. De las diez gimnastas finalistas en los Juegos de Sydney, solo Kabaeva, Yerofeeva y la española Almudena Cid estuvieron hoy en competición, y todas entre las primeras, lo que demuestra su adaptación positiva a los cambios. Las dos rotaciones del viernes decidirán el campeón por equipos, las treinta participantes en la final individual absoluta y las ocho en la final de cada aparato.
!-->
Por detrás de estos equipos y de Ucrania figura España, primer país no perteneciente a las potencias gimnásticas del Este y que ha conseguido de las jueces 141,175 puntos, lejos del podio pero con cierta ventaja sobre sus perseguidores Italia y Kazajistán. Rusia, con tres gimnastas entre las cinco primeras, adquiere un margen que debe sobrarle para colgarse este viernes el oro por equipos.
La vigente campeona del mundo y de Europa, la rusa Alina Kabaeva, ha sido la mejor de las participantes después de que todas hicieran sus dos primeros ejercicios y suma para su país 56,850 puntos, lo que confirma sus opciones a una nueva victoria en la final individual del sábado. Kabaeva no dudaba con el aro (28,500), el aparato con el que fallaba en los Juegos de Sydney, y lograba con él la nota más alta de la jornada, mientras que en el ejercicio de pelota (28,350) daba buena muestra de sus cualidades como contorsionista al incluir dificultades al alcance de pocas gimnastas.
Si se mantiene el nivel mostrado hasta ahora, sus principales rivales en la lucha por el título individual serán su compañera Irina Tchachina, que ha aportado al casillero ruso 55,225 puntos y a la competición el toque de clasicismo que le falta a Kabaeva, y la búlgara Simona Peycheva, de sólo 16 años, que saca a la gimnasia de su país del letargo de los últimos años. La bielorrusa Elena Tkachenka y las ucranianas Tamara Yerofeeva -sexta en Sydney- y Anna Bessonova completan la lista de candidatas al podio.
Los Mundiales estrenan un nuevo código de puntuación que obliga a las gimnasta a introducir treinta dificultades, en lugar de quince, en cada ejercicio. Por lo visto este jueves, la novedad va en perjuicio de la parte artística de este deporte, que pierde algo de lo que tenía de ballet. En cambio, las exigencias técnicas acentúan la diferencia entre las mejores y las menos buenas: a los países de segunda categoría no les resultará fácil ascender en los próximos años a la primera división de la gimnasia.
De ahí que muchos equipos hayan optado por la renovación total de sus componentes, que se formarán ya en el nuevo código. De las diez gimnastas finalistas en los Juegos de Sydney, solo Kabaeva, Yerofeeva y la española Almudena Cid estuvieron hoy en competición, y todas entre las primeras, lo que demuestra su adaptación positiva a los cambios. Las dos rotaciones del viernes decidirán el campeón por equipos, las treinta participantes en la final individual absoluta y las ocho en la final de cada aparato.
!-->