Real Madrid 87 - Krka Novo Mesto 93
Un base de 23 años poco conocido que responde al nombre de Jaka Lakovic, un puñado de jóvenes que tiran sin pensárselo dos veces y una línea interior discreta pero trabajadora, han dado al Krka Novo Mesto el privilegio de ganar en su primera visita a la pista del Real Madrid, cuya falta de ritmo empieza a ser alarmante. El técnico del equipo blanco, Sergio Scariolo, había confeccionado un quinteto inicial casi de la temporada pasada tras la derrota ante el Tau. De los nuevos fichajes, sólo Dragan Tarlac empezaba el partido.
Con Tarlac sobre el pívot más incisivo de los eslovenos, el croata Mate Skelin, y las penetraciones de Raúl López, los blancos asumían el papel de locales con bastante desahogo a pesar de errar algunas bandejas claras y parecían en el buen camino (15-7 m.5). Sin embargo, las primeras rotaciones y la entrada en acción de Skelin junto con el perímetro del Novo Mesto saldaban el periodo con un parcial de 0-6 y el conjunto madrileño, que empezaba a levantar dudas, por detrás en el marcador (20-22).
Al Madrid le urgía recomponer las líneas y el juego. La misión recaía en cuatro hombres de banquillo y el rocoso Tarlac, que insinuaban una leve mejoría desde el exterior gracias a Dusan Vukcevic. Pero la angustia espoleó a los madridistas y Vukcevic, el mejor de su equipo, daba el pistoletazo de salida a un tercer parcial de 11-0 (46-53) que continuaba hasta originar un apretado 54-57. Pero los eslovenos aprovecharon un golpe que resultó determinante. El Real Madrid perdió el norte y los lanzadores del Novo Mesto acabaron de tumbarle bastante antes de la bocina con las quejas de la grada como sintonía de fondo.
Barcelona 69 - Kinder Bolonia 85
Ante un equipo como el Kinder Bolonia, el campeón de la Euroliga y ante cuya plantilla el mejor club español del pasado año se rendía por anticipado, el Barcelona ha perdido jugando bien y dándole así la razón a su técnico. Quizá y teniendo en cuenta que Aíto García Reneses le había concedido el papel de favorito al rival, el mérito ha sido mantenerse en el partido durante los tres primeros cuartos y parte del último, dando la imagen de que la sorpresa, según la entendía el banquillo barcelonista, era posible. Pero el Barça no ha podido mostrar una mayor concentración.
Un arma por el otro, el Barcelona mantenía así el equilibrio, dando paso posteriormente a un intercambio de triples del que se confió el equipo de Ettore Messina, permitiendo una mínima ventaja azulgrana (25-19) al término del primer cuarto. Las diferencias, sin embargo, tardó poco en remontarlas el Kinder, para lo que Messina sólo tuvo que poner más centímetros en el perímetro (27-28, min.13). El esfuerzo de sus jugadores mantuvo siempre al Barcelona en el partido, en buena parte gracias a la conexión lituana -Sarunas Jasikevicius y Arturas Karnisovas- y, con la tercera falta de Antoine Rigaudeau en el minuto 17, el mejor de su equipo hasta el momento, las opciones aumentaban.
La historia cambiaba poco en el tercer cuarto, pero dejó en evidencia que cualquier mínimo fallo de concentración se pagaba caro (46-52). Por fortuna, un triple y una canasta posterior de Okulaja devolvieron el equilibrio al marcador para dar paso en el minuto 29 a una cuarta falta de Ginobili que invitaba al optimismo. El problema vino cuando, en el último y decisivo cuarto, al Barcelona le falló el acierto en el tiro exterior y, con el Kinder lanzado, desaprovechaba la oportunidad que le brindó un triple de Ekonomou (62-65) para meterse de nuevo en la guerra. Becirovic y, sobre todo, Ginobili remataron el trabajo que había emprendido anteriormente Rigaudeau.
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Un base de 23 años poco conocido que responde al nombre de Jaka Lakovic, un puñado de jóvenes que tiran sin pensárselo dos veces y una línea interior discreta pero trabajadora, han dado al Krka Novo Mesto el privilegio de ganar en su primera visita a la pista del Real Madrid, cuya falta de ritmo empieza a ser alarmante. El técnico del equipo blanco, Sergio Scariolo, había confeccionado un quinteto inicial casi de la temporada pasada tras la derrota ante el Tau. De los nuevos fichajes, sólo Dragan Tarlac empezaba el partido.
Con Tarlac sobre el pívot más incisivo de los eslovenos, el croata Mate Skelin, y las penetraciones de Raúl López, los blancos asumían el papel de locales con bastante desahogo a pesar de errar algunas bandejas claras y parecían en el buen camino (15-7 m.5). Sin embargo, las primeras rotaciones y la entrada en acción de Skelin junto con el perímetro del Novo Mesto saldaban el periodo con un parcial de 0-6 y el conjunto madrileño, que empezaba a levantar dudas, por detrás en el marcador (20-22).
Al Madrid le urgía recomponer las líneas y el juego. La misión recaía en cuatro hombres de banquillo y el rocoso Tarlac, que insinuaban una leve mejoría desde el exterior gracias a Dusan Vukcevic. Pero la angustia espoleó a los madridistas y Vukcevic, el mejor de su equipo, daba el pistoletazo de salida a un tercer parcial de 11-0 (46-53) que continuaba hasta originar un apretado 54-57. Pero los eslovenos aprovecharon un golpe que resultó determinante. El Real Madrid perdió el norte y los lanzadores del Novo Mesto acabaron de tumbarle bastante antes de la bocina con las quejas de la grada como sintonía de fondo.
Barcelona 69 - Kinder Bolonia 85
Ante un equipo como el Kinder Bolonia, el campeón de la Euroliga y ante cuya plantilla el mejor club español del pasado año se rendía por anticipado, el Barcelona ha perdido jugando bien y dándole así la razón a su técnico. Quizá y teniendo en cuenta que Aíto García Reneses le había concedido el papel de favorito al rival, el mérito ha sido mantenerse en el partido durante los tres primeros cuartos y parte del último, dando la imagen de que la sorpresa, según la entendía el banquillo barcelonista, era posible. Pero el Barça no ha podido mostrar una mayor concentración.
Un arma por el otro, el Barcelona mantenía así el equilibrio, dando paso posteriormente a un intercambio de triples del que se confió el equipo de Ettore Messina, permitiendo una mínima ventaja azulgrana (25-19) al término del primer cuarto. Las diferencias, sin embargo, tardó poco en remontarlas el Kinder, para lo que Messina sólo tuvo que poner más centímetros en el perímetro (27-28, min.13). El esfuerzo de sus jugadores mantuvo siempre al Barcelona en el partido, en buena parte gracias a la conexión lituana -Sarunas Jasikevicius y Arturas Karnisovas- y, con la tercera falta de Antoine Rigaudeau en el minuto 17, el mejor de su equipo hasta el momento, las opciones aumentaban.
La historia cambiaba poco en el tercer cuarto, pero dejó en evidencia que cualquier mínimo fallo de concentración se pagaba caro (46-52). Por fortuna, un triple y una canasta posterior de Okulaja devolvieron el equilibrio al marcador para dar paso en el minuto 29 a una cuarta falta de Ginobili que invitaba al optimismo. El problema vino cuando, en el último y decisivo cuarto, al Barcelona le falló el acierto en el tiro exterior y, con el Kinder lanzado, desaprovechaba la oportunidad que le brindó un triple de Ekonomou (62-65) para meterse de nuevo en la guerra. Becirovic y, sobre todo, Ginobili remataron el trabajo que había emprendido anteriormente Rigaudeau.
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