L. D. / EFE.-
Por el sistema vigente entonces, de dos puntos por victoria, sumaba ocho, misma cantidad que tendría ahora si siguiera vigente. Si se aplicara el actual, con el de tres por triunfo, igualaría al de 1947-48. En la campaña 30-31 el Madrid terminó sexto en una Primera con diez equipos, y undécimo de catorce en la 47-48, con tan solo dos y tres puntos más que la Real Sociedad y el Gijón, que descendieron a Segunda División.
En esta ocasión no se vislumbra reacción y tiene justo la mitad de puntos de los que lleva el líder, el Deportivo de La Coruña, un equipo sólido al que será difícil ganarle tanto terreno. No obstante, la palabra crisis está prohibida en el club madridista. Se habla de preocupación, de situación complicada e incluso el propio Vicente del Bosque, entrenador madridista, asegura que hay tiempo porque "29 jornadas (las que faltan) dan para mucho".
Fernando Hierro, el capitán de la primera plantilla, asegura que sólo se puede hablar de crisis cuando la situación es irremediable, así que prefiere hablar de un momento complicado del que es necesario salir cuanto antes para luchar en la zona alta de la tabla. Hierro, al igual que sus compañeros y cuerpo técnico, no encuentran explicación alguna a la diferencia de rendimiento entre el Real Madrid de Europa, firme, goleador y autoritario, al de la Liga, débil y accesible. El Real Madrid tiene ahora un par de compromisos bastante complicados. Primero visitará al Villarreal, uno de los equipos que mejor arranque de campaña están teniendo, y luego recibirá en el 'clásico', necesitado como pocas veces, al Barcelona.
Para colmo de males, la afición ha protestado por primera vez a Del Bosque en esta etapa al frente del conjunto madridista. El público le ha recriminado la salida del campo de Zidane, uno de los pocos que, con el balón en los pies, parecía tener capacidad de desequilibrar el orden céltico. Del Bosque dice que este asunto es "discutible" y que siempre "es un drama para el entrenador", pero que hace las sustituciones en el momento que considera adecuado. El salmantino ha elogiado el trabajo de Guti, pero buscaba con la salida de Pedro Munitis más velocidad, y con los últimos cambios pretendía ganar en mordiente ofensiva sin romper una base defensiva.
Pero al margen de los nombres, al Real Madrid de la Liga le falta el dominio de la situación que tiene en Europa, quizá por la carencia de continuidad en sus acciones. Los hombres desequilibrantes tienen momentos de brillantez y hasta preciosistas, pero los intercalan con periodos de sequía, de imprecisiones y errores, y las ganas, el interés y la ambición no se traduce en control en el juego y en el marcador. Asimismo, los aciertos de los rivales y los fallos propios significan pérdida de puntos, hasta el momento 17 de 27.
El Santiago Bernabéu mantiene su embrujo solamente en la Liga de Campeones. En España, da la sensación de que aquel miedo escénico que bautizó Jorge Valdano haya cambiado de bando. Hasta ahora, el Málaga (1-1), el Valladolid (2-2) y el Celta (1-1) han sacado tajada, que bien podría haber sido superior, y tan solo se han marchado de vacío el Espanyol (5-1) y el Athletic (2-0). Pero es que fuera del terreno del Paseo de la Castellana el panorama es tan desolador que sólo ha logrado un punto (0-0 en Vitoria) en sus cuatro salidas, porque empezó con derrota en Valencia (1-0), cayó en Sevilla frente al Betis (3-1) y sucumbió en Las Palmas (4-2).
A este Real Madrid que por ahora arrolla en Europa, que es el principal favorito en las apuestas, no le sale casi nada en la Liga. Los dos partidos que le quedan en la primera fase de la Liga de Campeones, frente al Roma y el Lokomotiv Moscú, deben ser un par de trámites que precederán a las dos auténticas pruebas de fuego que tiene por delante, el encuentro de El Madrigal y el duelo de eterna rivalidad ante el Barcelona.
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En esta ocasión no se vislumbra reacción y tiene justo la mitad de puntos de los que lleva el líder, el Deportivo de La Coruña, un equipo sólido al que será difícil ganarle tanto terreno. No obstante, la palabra crisis está prohibida en el club madridista. Se habla de preocupación, de situación complicada e incluso el propio Vicente del Bosque, entrenador madridista, asegura que hay tiempo porque "29 jornadas (las que faltan) dan para mucho".
Fernando Hierro, el capitán de la primera plantilla, asegura que sólo se puede hablar de crisis cuando la situación es irremediable, así que prefiere hablar de un momento complicado del que es necesario salir cuanto antes para luchar en la zona alta de la tabla. Hierro, al igual que sus compañeros y cuerpo técnico, no encuentran explicación alguna a la diferencia de rendimiento entre el Real Madrid de Europa, firme, goleador y autoritario, al de la Liga, débil y accesible. El Real Madrid tiene ahora un par de compromisos bastante complicados. Primero visitará al Villarreal, uno de los equipos que mejor arranque de campaña están teniendo, y luego recibirá en el 'clásico', necesitado como pocas veces, al Barcelona.
Para colmo de males, la afición ha protestado por primera vez a Del Bosque en esta etapa al frente del conjunto madridista. El público le ha recriminado la salida del campo de Zidane, uno de los pocos que, con el balón en los pies, parecía tener capacidad de desequilibrar el orden céltico. Del Bosque dice que este asunto es "discutible" y que siempre "es un drama para el entrenador", pero que hace las sustituciones en el momento que considera adecuado. El salmantino ha elogiado el trabajo de Guti, pero buscaba con la salida de Pedro Munitis más velocidad, y con los últimos cambios pretendía ganar en mordiente ofensiva sin romper una base defensiva.
Pero al margen de los nombres, al Real Madrid de la Liga le falta el dominio de la situación que tiene en Europa, quizá por la carencia de continuidad en sus acciones. Los hombres desequilibrantes tienen momentos de brillantez y hasta preciosistas, pero los intercalan con periodos de sequía, de imprecisiones y errores, y las ganas, el interés y la ambición no se traduce en control en el juego y en el marcador. Asimismo, los aciertos de los rivales y los fallos propios significan pérdida de puntos, hasta el momento 17 de 27.
El Santiago Bernabéu mantiene su embrujo solamente en la Liga de Campeones. En España, da la sensación de que aquel miedo escénico que bautizó Jorge Valdano haya cambiado de bando. Hasta ahora, el Málaga (1-1), el Valladolid (2-2) y el Celta (1-1) han sacado tajada, que bien podría haber sido superior, y tan solo se han marchado de vacío el Espanyol (5-1) y el Athletic (2-0). Pero es que fuera del terreno del Paseo de la Castellana el panorama es tan desolador que sólo ha logrado un punto (0-0 en Vitoria) en sus cuatro salidas, porque empezó con derrota en Valencia (1-0), cayó en Sevilla frente al Betis (3-1) y sucumbió en Las Palmas (4-2).
A este Real Madrid que por ahora arrolla en Europa, que es el principal favorito en las apuestas, no le sale casi nada en la Liga. Los dos partidos que le quedan en la primera fase de la Liga de Campeones, frente al Roma y el Lokomotiv Moscú, deben ser un par de trámites que precederán a las dos auténticas pruebas de fuego que tiene por delante, el encuentro de El Madrigal y el duelo de eterna rivalidad ante el Barcelona.
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