L. D. / EFE.- Sin embargo, el brillo final, el trofeo levantado y los casi 39 millones de pesetas en el bolsillo de Goosen no borraron la angustia final. El juego poderoso de Goosen, favorito sin paliativos antes de partir en el hoyo 1, fue perdiendo fuelle atravesado el ecuador del recorrido final, tal y como le sucediera la víspera.
Cuando parecía más afianzado, Goosen se debilitó para evidenciar síntomas de cansancio con los que dio esperanzas al humilde Webster, un buen jugador pero del montón, sin título alguno aunque hoy erigido en gran figura. El golf presenciado en Madrid fue tan tenso y emocionante que antes del citado desempate el malagueño Diego Borrego, compañero de partido de Goosen y Webster, tuvo en la mano en el hoyo 18 ganar el torneo.
Borrego fue traicionado por la mala suerte, y también por el destino que ha marcado a Goosen con su varita mágica. Aunque el malagueño logró su objetivo de liberar tarjeta del circuito, Borrego, en su segundo golpe en el 18, envió la pelota directa al hoyo, botó dentro de él y salió disparada a 5 metros de distancia. En el abarrotado "green" del 18 el "eagle" se le escapó a Borrego. Era un "eagle" para un triunfo. A cambio, la emoción se disparó hasta los límites más elevados ya que, a pesar del notable juego de Borrego (tercero al final empatado con el inglés Brian Davis), Goosen afrontó con un golpe de ventaja sobre Webster los últimos tiros a bandera.
En esos instantes apareció el Goosen que necesitó tres "putts" en la última jornada del Abierto estadounidense para conceder un desempate 24 horas después a Mark Brooks, o el Goosen que se dejó atrapar en la recta final del Lancome por el genial Sergio García. La bola del surafricano se fue al "bunker" y su pésima salida de la arena le entregó una oportunidad a Webster para empatar. El inglés no desaprovechó la ocasión.
Goosen y Webster se entregaron a una lucha en el pisoteado "green" del 18, pero las dos primeras lecturas se saldaron por ambas partes con igual número de golpes. Después, un "birdie" en el hoyo 17 fue la sentencia de Goosen. El público madrileño se rindió al surafricano, pero más aún jaleó el espectáculo de Diego Borrego, el tercer protagonista indiscutible de la antepenúltima prueba del calendario. La jornada final le sobró a Miguel Angel Jiménez, que cansado y con 72 golpes se marchó de los puestos de cabeza.
José María Olazábal fue más consistente, pese a sus problemas con el "drive". El vasco no cumplió sus previsiones de quedar entre los diez primeros, pero su decimosexto puesto es más que un buen resultado. La caza, el descanso y el entrenamiento con el "drive" le esperan al guipuzcoano antes del Volvo Masters Andalucía, la última prueba de la temporada.
Cuando parecía más afianzado, Goosen se debilitó para evidenciar síntomas de cansancio con los que dio esperanzas al humilde Webster, un buen jugador pero del montón, sin título alguno aunque hoy erigido en gran figura. El golf presenciado en Madrid fue tan tenso y emocionante que antes del citado desempate el malagueño Diego Borrego, compañero de partido de Goosen y Webster, tuvo en la mano en el hoyo 18 ganar el torneo.
Borrego fue traicionado por la mala suerte, y también por el destino que ha marcado a Goosen con su varita mágica. Aunque el malagueño logró su objetivo de liberar tarjeta del circuito, Borrego, en su segundo golpe en el 18, envió la pelota directa al hoyo, botó dentro de él y salió disparada a 5 metros de distancia. En el abarrotado "green" del 18 el "eagle" se le escapó a Borrego. Era un "eagle" para un triunfo. A cambio, la emoción se disparó hasta los límites más elevados ya que, a pesar del notable juego de Borrego (tercero al final empatado con el inglés Brian Davis), Goosen afrontó con un golpe de ventaja sobre Webster los últimos tiros a bandera.
En esos instantes apareció el Goosen que necesitó tres "putts" en la última jornada del Abierto estadounidense para conceder un desempate 24 horas después a Mark Brooks, o el Goosen que se dejó atrapar en la recta final del Lancome por el genial Sergio García. La bola del surafricano se fue al "bunker" y su pésima salida de la arena le entregó una oportunidad a Webster para empatar. El inglés no desaprovechó la ocasión.
Goosen y Webster se entregaron a una lucha en el pisoteado "green" del 18, pero las dos primeras lecturas se saldaron por ambas partes con igual número de golpes. Después, un "birdie" en el hoyo 17 fue la sentencia de Goosen. El público madrileño se rindió al surafricano, pero más aún jaleó el espectáculo de Diego Borrego, el tercer protagonista indiscutible de la antepenúltima prueba del calendario. La jornada final le sobró a Miguel Angel Jiménez, que cansado y con 72 golpes se marchó de los puestos de cabeza.
José María Olazábal fue más consistente, pese a sus problemas con el "drive". El vasco no cumplió sus previsiones de quedar entre los diez primeros, pero su decimosexto puesto es más que un buen resultado. La caza, el descanso y el entrenamiento con el "drive" le esperan al guipuzcoano antes del Volvo Masters Andalucía, la última prueba de la temporada.
