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Jordi Bertomeu, CEO de la Euroliga durante 22 años, analiza su amplio mandato en esRadio

Jordi Bertomeu, CEO de la Euroliga durante 22 años, pasó por ‘Tirando a Fallar’ tras cerrar su periplo en la máxima competición continental

Jordi Bertomeu, CEO de la Euroliga durante 22 años, pasó por ‘Tirando a Fallar’ tras cerrar su periplo en la máxima competición continental
Jordi Bertomeu, Director Ejecutivo de la Euroliga | Cordon Press

Una de las figuras más relevantes en la evolución contemporánea del baloncesto europeo pasó este domingo por la sintonía de por Tirando a Fallar, el programa temático sobre baloncesto de esRadio. Jordi Bertomeu, fundador de la ACB y posteriormente y durante los últimos 22 años, máximo mandatario de la Euroliga, repasó su abrupta salida de la principal competición continental, dirigida ahora por el ex jugador Dejan Bodiroga.

Durante una extensa entrevista, el gestor catalán repasó mucho de los puntos clave de su etapa en la Euroliga, a la que definió inicialmente como "un proceso aún en formación y con cambios que no todo el mundo acepta". Bertomeu se mostró dolido con su marcha, decidida por seis de los once clubes socios de la competición (Olympiakos, Panathinaikos, Maccabi de Tel Aviv, Milán, CSKA y Zalgiris), pero aclaró que dicha sensación no se debe "a que necesitara un reconocimiento o quisiera perpetuarme, sino porque había un proyecto al que le quedaban un par de temporadas para terminarlo y no podré estar en ese momento". A tal respecto, admitió que le faltó "terminar el proceso de convertir a todos los clubes en propietarios, siendo 18 o 20 esos clubes, todos con los mismos derechos y obligaciones", dando el paso de "incorporar los proyectos que cambiarán el baloncesto en Europa, que son los de París y Londres". Además, incidió en que dicha situación "no necesariamente cerraría la competición" dado que, aunque "es bueno tener una competición con requisitos altos", sigue manteniendo la idea de dejar una "puerta abierta a la Eurocup". En todo caso, Bertomeu lamentó que "aún hoy no ha habido una sola voz desde la Euroliga que explique el motivo del cambio y sobre todo en qué dirección van esos cambios", asegurando que el estamento "salió de la pandemia mejor que ningún otro deporte y mejorando ya los números que teníamos antes del covid, con el presupuesto más alto de la historia del baloncesto europeo". Finalmente, sobre su marcha, aclaró que, pese a que los últimos meses fueron difíciles, prefiere quedarse con "22 años ilusionantes por encima del final".

Otro de los temas de la entrevista fue la posible creación de la nueva Superliga de fútbol, sobre la que Bertomeu se mostró "convencidísimo" de que terminará llevándose a cabo "de una manera u otra", justificando su posición en que "lo lógico es que los clubes decidan, porque son los que aportan todo el riesgo y el valor a la competición, y no las federaciones" y mostrándose "orgulloso de haber sido los pioneros". Lógicamente, la tensa relación entre Euroliga y FIBA también apareció. La posición de Bertomeu fue clara, exponiendo que "la actitud de siempre de las federaciones es la amenaza y la sanción" a través de lo que calificó como "bravuconadas" que, recordó, "cada vez que han sido llevadas a los tribunales han hecho perder a las federaciones, por lo que deberían de cambiar de estrategia". En la misma línea, sobre el conflicto con las polémicas ‘ventanas FIBA’, calificó como "dislate y falta de respeto a los aficionados" el hecho de que las selecciones no puedan contar en muchos casos con sus mejores jugadores, subrayando que, durante su mandato, la Euroliga "propuso hasta cuatro calendarios distintos que permitían que las selecciones pudieran contar siempre con todos sus jugadores", pero lamentó "no tener respuesta alguna" por parte de una FIBA que, dijo, "está obsesionada con hacer lo mismo que el fútbol, cuando no es el fútbol".

Sobre su sustituto en la Euroliga, Dejan Bodiroga, admitió "no haber tenido contacto con él desde sus tiempos de jugador", algo que no le parece "ningún drama", pese a que resulte chocante especialmente después de que Bodiroga, al que calificó como "uno de mis jugadores favoritos de la Euroliga", fuera alto mandatario de la federación serbia.

En lo que a otra de las polémicas recurrentes, la relación con las ligas nacionales, Bertomeu defendió que "el bien de la Euroliga tiene que ir ligado al de las competiciones de cada país", sosteniendo que "nunca nadie ha demostrado que el crecimiento de una vaya en detrimento de otro", usando como ejemplo que "la ACB está en un gran momento al mismo tiempo que la Euroliga". Seguidamente, aseguró que "nunca en 22 años hemos estudiado el jugar los fines de semana", desmintiendo un rumor que estuvo sobre la mesa durante años y que, razonó, no negó en su día por no poder "estar desmintiendo todo lo que se dice, porque me hubiera vuelto loco".

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Reciente partido de Euroliga entre Fenerbahce y Real Madrid

Seguidamente, sobre la situación financiera de los clubes de Euroliga, el directivo declaró que "nos hubiera gustado que las contribuciones de los mecenas de redujeran en los años, porque no es sostenible generar pérdidas y que una persona o una empresa las cubra". Un hecho que dejó claro que pudo ser determinante en su salida de la competición, al no ser entendido por algunos clubes que apostaban por ese modelo de mecenazgo. De hecho, Bertomeu abogó por un "control del gasto" y aseguró que, "en los últimos cuatro años han subido un 30% los ingresos y exactamente el 100% ha ido a más salarios de jugadores, algo que no puede ser y que no podemos controlar".

En cuanto a la relación con los clubes, el catalán destacó la "visión y la imaginación permanente de Josean Querejeta para alcanzar escenarios que le permitieran siempre estar compensando lo que otros tienen sin hacer tanto" sobre el hecho de que el Baskonia sea el único club propietario desde una ciudad pequeña como Vitoria. Sobre las tiranteces con Valencia Basket, admitió que "hubo algún momento en que no estaban cómodos con el sistema de licencias, lo cual es totalmente legítimo" pero aseguró que actualmente "se está desarrollando un proyecto que tiene que estar necesariamente en el futuro del baloncesto europeo", desgranando aspectos del club taronja como "L’Alquería del Basket, el nuevo pabellón o el apoyo a la sección femenina". Respecto a otra de las controversias habituales, la obsolescencia del Palau Blaugrana, admitió que "ha sido difícil de gestionar por ser Barcelona" (sede de la Euroliga) y que "seguramente si hubiera sido en Múnich habría sido más fácil", pero no ocultó que fue "un proceso complicado de gestionar que lleva desde 2012 con prórrogas y aplazamientos y que ha exigido flexibilidad" y que "es malo para la Euroliga, pero sobre todo para el propio club", lamentando "haber perdido diez años". En todo caso, defendió "no haber tomado medidas" por el hecho de que "el proyecto del nuevo pabellón era real, y no fantasma, pero su implantación ha sido mucho más lenta de lo cualquiera hubiera querido". Pero si la relación con un club ha sido noticia durante años ha sido con Panathinaikos y su propietario, el polémico Dimitris Giannakopoulos, que del que Bertomeu dijo que "la relación que hemos tenido siempre ha sido muy cordial y lo fue especialmente con su padre", exponiendo que "lo que él hace, con sus salidas de tono que son obvias, siempre es de cara a la galería porque su situación deportiva necesita, por la presión de los aficionados en Grecia, que se dispare al pianista". Además, añadió que, pese a haber tenido "más de mil motivos para ir a los tribunales" contra Giannakopoulos, nunca lo hizo "porque a nivel personal entendí siempre el juego que estaba llevando a cabo cuando perdía un partido y tenía que decir que Jordi estaba influyendo en los árbitros".

En la recta final de su mandato, Bertomeu tuvo que lidiar con la aparición de la pandemia y la invasión de Ucrania por parte de Rusia. El primer hecho llegó a provocar la cancelación de la temporada en la Euroliga, a diferencia de algunas competiciones nacionales que lograron acabar la campaña. Sobre ello, y admitiendo la dificultad de la decisión, no mostró arrepentimiento debido a que "una competición internacional no tenía nada que ver con los nacionales", por las "diferentes reglas de cada país", asegurando que "por ejemplo los equipos rusos no podrían haber ido a ninguna burbuja". Y respecto a la expulsión de los rusos en 2022, lo calificó como "un momento de gran dificultad y doloroso" además afectado "por las diferentes presiones políticas en varios países", lo que ejemplificó en "la reacción totalmente opuesta de lituanos y serbios que todos hemos visto en relación a Rusia". Eso sí, dejó claro que "la liga tiene que defender unos valores y no se puede poner de perfil" por lo que, sostuvo "es lo que tocaba a hacer", mientras criticó "la hipocresía de algunos absteniéndose a la hora de tomar esta decisión".

Por último, y aunque no le corresponderá a él ya llevar a cabo esa decisión, Bertomeu también dio su opinión sobre los rumores de una posible franquicia de la Euroliga en Dubai, influidos ahora por toda la polémica relacionada con el Mundial de fútbol en Qatar. Aceptó que "pueda ser un proyecto que plantee una cuestión desde el punto de vista de los principios" pero matizando las diferencias entre Qatar y Dubai, asegurando que la capital de los Emiratos Árabes Unidos ya es "muy cosmopolita e internacional" y con "diferencias sustanciales" con Qatar, pero aclaró que "antes habrá que resolver muchas cuestiones logísticas y de mucho tipo, por lo que no sé si se llegará a esto". Igualmente, sobre la relación con la NBA, aclaró que la competición estadounidense "tiene su línea de negocio y no está para otras cuestiones", asegurando que "están gobernando el baloncesto en el mundo", exponiendo, por ejemplo, "la nueva liga que controlan en África, que dicen que es un proyecto conjunto con FIBA pero todo el mundo sabe que quien la controla, la financia y se llevará sus beneficios es la NBA". Eso sí, matizó que "Europa es más complicada, también para la NBA, porque no es un continente donde partas de la nada, pues hay mucha historia", aunque admitió que los americanos "ya han conseguido un éxito en Europa a través de tener jugadores europeos en sus equipos, lo que me parece una estrategia brillante". En todo caso, sí lamentó la fagocitación de "jugadores a los 20 años que no han demostrado aún nada en Europa y que se van a estar tres años en un banquillo allí", situación que calificó como "alarmante" pero ante la que subrayó que el problema "no es que se vayan Luka Doncic, Pau Gasol o Manu Ginóbili, sino otros muchos".

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