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Floreal García, el campeón de boxeo asesinado durante la dictadura uruguaya

En la cúspide de su carrera decidió abandonar el boxeo. Años después, aparecía muerto en una cuneta fusilado por las Fuerzas Armadas uruguayas.

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Floreal García, el campeón de boxeo asesinado durante la dictadura uruguaya
Mural en recuerdo de los cinco fusilados en Soca | Twitter

El 20 de diciembre de 1974 fueron hallados en las afueras de Soca, al sur de Uruguay, cinco cuerpos acribillados, víctimas como tantas otras de la dictadura cívico-militar uruguaya. Entre los fusilados se encontraba Floreal García, estrella del boxeo charrúa y medalla de oro en los Juegos Panamericanos tan solo once años atrás.

Nacido para boxear

A Gualberto Floreal García, nacido en el barrio de Los Olivos, en Montevideo, el 24 de mayo de 1943, no le gustaba el fútbol. No era como los demás niños uruguayos, todos enamorados del deporte universal. A Floreal lo que le gustaba era boxear. Quizá porque desde bien pequeño había aprendido a encajar y a golpear.

Siendo el tercero de seis hermanos, su madre abandonó la familia cuando Floreal tenía sólo 13 años. El dinero en casa escaseaba, y los siete miembros de la familia debieron salir adelante como pudieron, en un barrio complicado donde los pequeños delitos eran una manera habitual de ganarse el pan.

A los 15 años Floreal se puso por primera vez unos guantes de boxeo. Después de años aprendiendo de los mayores, le llegó su oportunidad en el Boxing Club Canillitas. Aunque perdió aquel primer combate, le siguieron diversas victorias en torneos de barrio. Hasta que al año siguiente libró su primera pelea oficial en el Palacio Peñarol. Nuevamente, una derrota en el estreno –perdió a los puntos ante un Domingo Gómez mucho más curtido– significaba el inicio de una racha de victorias.

Floreal, que no pasada del 1’60 m de estatura, peleaba en la categoría mosca hasta 51 kilos. Poco a poco se fue granjeando un nombre, a base de combates ganados, claro. Y así, hasta llegar a proclamarse campeón nacional en 1962.

Oro panamericano

Pero el momento de consagración de Floreal García llegóen los Juegos Panamericanos de 1963, en Sao Paulo, Brasil. Allí Uruguay cosechó su mejor resultado histórico en unos Juegos, al conseguir cuatro oros, una plata y ocho bronces.

Entre aquellos oros brilló el conseguido por Floreal, único oro para el boxeo uruguayo en la historia de los Panamericanos.

En el debut, el charrúa se impuso al argentino Juan Camargo. Después hizo lo propio con el campeón chileno José Flores, y en la final se impuso al brasileño Pedro Dias a los puntos. Pese a que Floreal había sido superior, existió el temor de que los jueces se dejaran influir por los casi 10 mil espectadores brasileños que se habían congregado en el Estadio Pacaembú. Sin embargo, la decisión fue unánime: el oro era para Floreal.

El punto de inflexión

Con la vitola de su gran triunfo, y convertido en todo un ídolo en Urugay, los Juegos Olímpicos de Tokio del 64 se presentaban como el perfecto escaparate para que su nombre brillara en todo el planeta. Sin embargo, a pocas semanas de la cita, Floreal desapareció. Abandonó la concentración, y nada más se supo de él. Aquello significó el punto de inflexión en su carrera, y en su vida.

Es difícil comprender por qué tomó aquella decisión cuando se encontraba en la cúspide de su trayectoria. Varias son las versiones que se han dado al respecto, ninguna de ellas concluyente. Cuerito Rodríguez, compañero de entrenamientos, afirmó que se debió al enfado de Floreal por el incumplimiento de los dirigentes uruguayos, que le habían prometido un empleo público al regresar del Panamericano para tratar de aliviar algo la precaria situación económica de su familia.

Otras versiones apuntan a que fue como protesta por el cambio de técnico tomado por la Federación, sin tener en cuenta la opinión del boxeador. Incluso se apuntó al disgusto que le provocó la negativa de los dirigentes uruguayos de ayudar a costear el avión de regreso a casa a tres de sus amigos que se habían desplazado hasta Sao Paulo y que no tenían dinero para volver.

Fuera por el motivo que fuera, o quizá por todos ellos, Floreal García decidió dejarlo todo y marcharse a Minas, donde se casó con Mirtha Yolanda Hernández, una amiga de la familia de toda la vida.

El trágico final

No se supo apenas nada del boxeador de oro hasta que siete años después, en 1971, apareció su nombre entre varios detenidos integrantes de los Tupamaros, un movimiento político uruguayo de izquierdas que tuvo su momento más radical a finales de los años 60 y principios de los 70, hasta la llegada de la dictadura militar en 1973.

En realidad, a tenor de lo declarado posteriormente, a todos quienes conocían a Floreal les sorprendió mucho que el boxeador estuviera entre los detenidos, pues Floreal García jamás había mostrado inquietudes políticas, y mucho menos radicales.

Fuera como fuere, fue encarcelado en el Penal de Punta Carretas, supuestamente la cárcel de máxima seguridad de Uruguay, y en la que el 6 de septiembre de 1971 se produjo una fuga de más de cien presos. A Floreal le habían recomendado no participar de los planes, pues su sentencia era muy corta y le quedaba muy poco para cumplirla.

Efectivamente, ya en febrero de 1972 fue liberado, mediante el recurso del habeas corpus. Se exilió junto a su mujer y su hijo de pocos meses, llamado Amaral, a Chile. Pero entonces llegó el golpe de estado de Pinochet, viéndose obligados de nuevo a huir, en este caso a Argentina, a Buenos Aires.

Fue ahí donde el 8 de noviembre de 1974 fue secuestrado por militares argentinos. Como relata Julio Abreu, superviviente del secuestro, cuando iban a comprar comida para un cumpleaños fueron "golpeados e insultados y caímos al suelo, me esposaron a una mano de Floreal. Nos pusieron en la parte de atrás de un coche muy amplio (un Falcon). Floreal me dijo:'Nos van a matar'".

Fueron llevados al centro de torturas de Automotores Orletti, donde iban siendo torturados a medida que iban llegando otros detenidos. Entre ellos, su mujer Mirtha. Posteriormente todos ellos fueron trasladados a Montevideo, en el denominado "vuelo 0" –en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur–. Y de ahí a la casa de Punta Gorda, que utilizaban como centro de tortura clandestino. En total, fueron torturados durante 39 días...

El 20 de diciembre de 1974 la radio informó de que en las afueras de Soca se habían hallado cinco cuerpos acribillados. Floreal García, que entonces tenía 31 años; su esposa Mirtha Hernández, de 29; Graciela Estefanell, Héctor Brum y su esposa María de los Ángeles Corbo, embarazada de seis meses y medio.

Una plaza en su recuerdo

Hoy, más de 44 años después de su muerte, como cada 20 de diciembre, los vecinos de Los Olivos rinden homenaje a su boxeador de oro. Lo hacen en la Plaza Gualberto Floreal García, inaugurada en el cruce de Torricelli y Chapicuí hace poco más de una década.

Quizá hasta allí se acerque su hijo Amaral García, quien en el momento de las detenciones, torturas y asesinato de sus padres fue entregado a una familia argentina de militares. Durante 10 años no recuperó su nombre, hasta que en 1985 regresó a su país. Se cree que Amaral fue el primer niño desaparecido por la dictadura uruguaya.

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