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Champions League

El Real Madrid roza el desastre ante el Schalke pero se mete en cuartos

Horroroso partido de los blancos, que se marcharon pitados por todo el estadio. Iker falló en tres goles pero salvó al Madrid en los últimos minutos.

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Poco pitó el público del Bernabéu para lo que se merecían los jugadores. Transcurría el minuto 93 y, ni un alma, nerviosa, incrédula por lo que veía, se había movido de su asiento. Daba igual el atasco o el madrugón del día siguiente. Los aficionados querían saber si su equipo se clasificaba para cuartos de final o firmaba una de las eliminaciones más bochornosas de la historia. Nadie daba crédito a lo que estaba viendo: el Schalke iba ganando por 3-4.

El Real Madrid pasó de ronda, que es lo importante, pero todos sus jugadores tuvieron que marcharse cabizbajos, avergonzados por su afición, la que les despidió con una bronca descomunal y la misma que se quedó a aplaudir a los futbolistas alemanes. No porque su partido fuera bueno, que lo fue, sino para evidenciar aún más el descontento.

No se veían unos octavos de final tan malos en el Madrid desde el chorreo de Liverpool. Menos mal que los blancos vencieron por 0-2 en la ida. Menos mal que apareció Cristiano Ronaldo, y menos mal que enfrente estaba el Schalke. Cualquier otro equipo, tipo Barcelona, Chelsea o Bayern de Múnich, por citar algunos, harían polvo a este Real Madrid de Ancelotti.

El técnico italiano redujo los males de su equipo a uno. "Damos demasiados toques", explicaba. El Real Madrid, aunque parezca mentira, es un equipo en descomposición. Cada encuentro es un martirio el que no se sabe cómo va a terminar. Ante el Athletic, sin el liderato; ante el Schalke pudo quedarse sin Champions y sólo la esperanza, sin demasiados argumentos, hace pensar que en el Camp Nou podrán sacar algo positivo.

Sólo se ha hablado de la BBC esta semana. Error. El Madrid tiene problemas en todas sus líneas. Ante el Schalke, la más señalada fue la defensa y, sobre todo, la portería. Iker Casillas hizo quizá el partido más nefasto de toda su carrera. Éste y el de Holanda en el Mundial de Brasil están a la par. Sólo le falta a Ancelotti decir que "es indiscutible". El Real Madrid no puede ir por Europa con un guardameta que no aporta seguridad. Falló en tres de los cuatro goles, siempre respaldado por una defensa de regional. Pepe y Varane fueron aniquilados por Huntelaar y los dos laterales, Arbeloa y Coentrao, tuvieron que ser hasta sustituidos.

Ronaldo no celebró el gol

¿Cuántas veces han escuchado esta temporada eso de "el Real Madrid regaló la primera parte"? Pues ante el Schalke fue eso... y más. Los jugadores salieron como si no hubieran perdido y empatado ante Athletic y Villarreal. A los diez minutos, el Schalke acumulaba dos ocasiones claras. Kroos y Pepe levantaban pidiendo ayuda a una delantera que sólo miraba. Y sí, la BBC no se volvió a aplicar en defensa. Especialmente llamativo Gareth Bale. El extremo izquierdo del Schalke, Fuchs, andaba como Pero por su casa por su banda. Arbeloa reclamó una ayuda que nunca recibió del galés. Y por ahí llegó el primer tanto. Tiralíneas del equipo alemán que termina Fuchs con la mano blanda de Casillas. Primera cantada.

Los jugadores del Real Madrid llegaban tarde a todos los balones divididos. Uno segundo o dos tarde. "¿Qué les pasa?", preguntaban desde la grada. Ya se mascaba que algo gordo podía pasar. El Schalke seguía llegando con peligro, tocaba con mucho placer, tenía más la pelota y en mitad de la primera gran pitada, apareció Ronaldo. Marcó de córner, no podía ser de otra forma. Y no hubo rugido. Cristiano estaba enfadado y nadie se le acercó. No era para menos.

El gol del portugués no cambió absolutamente nada. A los pocos minutos, error de Varane en la cesión a Iker. Casi es gol en propia meta. El Madrid era un flan. Al minuto, larguero de Huntelaar y en el 40 de la primera parte, el 1-2. Otro error de Casillas que despeja al centro un balón sencillo. Menos mal que apareció Ronaldo otra vez. Marcó de cabeza otra vez. Esta vez tras un centro de Coentrao. Fue al borde del descanso.

Modric arrancó los únicos aplausos

Ni con la bronca de Ancelotti, los jugadores salieron tras el descanso con otra actitud. Porque sabemos que están con su entrenador, pero si no, podríamos decir aquello de que se quieren cargar al técnico. Benzema marcó el 3-2 a los cinco minutos de la segunda mitad tras una excelente definición. Es frío para todo y, cuando está delante del portero, se agradece. Pero es que ni con ésas. El Real Madrid es ahora un manojo de nervios, un equipo sin confianza, que ha olvidado cómo se disfruta de este deporte. Sufren y eso el rival lo sabe. Ni Di Matteo podía creerse que con un 3-2 tendrían opciones de clasificarse. A los cinco minutos del tanto de Benzema, Sané firmó el empate a tres. Como ante el Athletic. Todo el Real Madrid mirando al que tiene la pelota. Nadie le entra, nadie le presiona y con un zurdazo, y la colaboración de Iker que ni se tiró, anotó el empate.

Luka Modric había salido unos minutos antes. Fue sin duda la mejor noticia de la noche. Se sabe cuándo ha vuelto el croata porque uno ve pases que, para otros, son imposibles. Se sabe, pues da ritmo a un centro del campo pausado. Modric fue el único que arrancó aplausos de la grada, pero él solo no pudo aguantar el partido. Al borde del final, Huntelaar marcó el 3-4 tras un falló de los dos centrales. De nuevo la zozobra instalada en el Bernabéu.

Casillas tuvo incluso que parar el tanto de la eliminación. Si fuese balonmano, a lo mejor Ancelotti hubiera sacado a Keylor Navas. Fue una noche para el olvido. El Madrid se hunde y en quince días toca la visita al Camp Nou para medirse al Barcelona.


Ficha técnica

Real Madrid, 3: Casillas; Arbeloa (Nacho, m.83), Pepe, Varane, Coentrao (Marcelo, m.58); Kroos, Khedira (Modric, m.58), Isco; Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema
Schalke 04, 4: Wellenreuther; Barnetta (Uchida, m.81), Höwedes, Nastasic, Matip, Fuchs; Höger (Goretzka, m.58), Neustädter, Meyer; Choupo-Moting (Sané, m.29) y Huntelaar

Goles: 0-1, m.20: Fuchs; 1-1, m.25: Cristiano Ronaldo; 1-2, m.40: Huntelaar; 2-2, m.45: Cristiano Ronaldo; 3-2, m.52: Benzema; 3-3, m.57: Sané; 3-4, m.84: Huntelaar
Árbitro: Damir Skomina (Eslovenia). Mostró tarjeta amarilla a Cristiano Ronaldo (m.31) y Coentrao (m.55), del Real Madrid
Incidencias: Partido de vuelta de octavos de final de Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de unos 75.000 espectadores, entre ellos unos 4.000 alemanes

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