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Champions League

Cristiano y Marcelo destrozan al Bayern en un partido de leyenda (4-2)

Hat-trick del luso, dos en la prórroga, y el Madrid, a su séptima semifinal consecutiva. La igualdad desapareció tras la injusta expulsión de Vidal.

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Cristiano y Marcelo destrozan al Bayern en un partido de leyenda (4-2)
Cristiano Ronaldo celebra uno de sus tres goles al Bayern de Múnich. | EFE

Real Madrid y Bayern de Múnich hicieron esta noche honor a sus clubes y a la Champions League, la mejor competición del mundo, con un partido trepidante, emocionante, lleno de calidad y también de errores y que no se decidió hasta una prórroga que consagró a Cristiano Ronaldo como delantero centro, su futuro en el fútbol.

El partido iba camino de una tanda de penaltis que hacía recordar a aquel que lanzó a las nubes Sergio Ramos. Mismos equipos pero un partido bien distinto al de entonces. Aquí casi nadie especuló, y más a raíz de que se abriera fuego con el tanto de Lewandowski de penalti en la segunda parte. Hacía muchísimo que no se sufría tanto en el Santiago Bernabéu. Hacía muchísimo que una victoria no sabía tan bien. Sólo en ocasiones contadas el estadio está lleno al término del encuentro y los jugadores locales se quedan para dar una vuelta de honor. Ocasiones esporádicas y especiales como fue la séptima clasificación a semifinales de Champions de manera consecutiva, algo que ningún club nunca ha logrado.

El partido llegó a la media hora extra gracias, una vez más, a Manuel Neuer. Un intercambio de porteros entre el alemán y Keylor Navas y la eliminatoria está sentenciada hace una semana. Otra exhibición del guardameta que fue un pétalo de la antigua flor de Ancelotti. Sin embargo, Neuer no pudo con Cristiano Ronaldo. Cinco goles en cuartos de final es una barbaridad. Cinco goles ante el Bayern en cuartos es algo al alcance sólo de los elegidos. El portugués está más cerca del altar del fútbol y del Real Madrid.

Se hablará mucho de Cristiano, que siempre estuvo bien secundado por Marcelo —el mejor del encuentro— y Marco Asensio, que volvió a lucirse en los minutos que le concedió Zidane. Y encima el balear marcó gol. Por supuesto, fue clave el árbitro, Viktor Kassai. Acertó en el penalti de Casemiro, pero falló en bastantes acciones. En el penalti no concedido sobre el propio Casemiro, al no expulsar al brasileño por una dura entrada en el ´78 sobre Robben y en consecuencia, en la expulsión de Vidal minutos después. El chiñeno pudo y debió haber visto la roja hasta en dos ocasiones anteriormente pero fue expulsado por una acción que no fue ni falta. Sus linieres tampoco le ayudaron porque se comieron dos fuera de juego. Los dos últimos goles de Ronaldo. Muy claro sobre todo el tanto del 2-2, al borde del final de la primera parte de la prórroga. El portugués estaba en posición ilegal por un metro. Así estaban de enfadados los alemanes. Hasta el tranquilo Carlo Ancelotti discutía con su amigo Zidane.

Un Zizou que hizo lo que todos esperaban. Isco en lugar de Bale para formar un 4-3-1-2 en ataque y un 4-4-2 en defensa con Modric y el propio Isco en las bandas. El Bayern, con los tres tocados de inicio. Hummels y Boateng como centrales y Lewandowski como referente. Dos equipos muy parecidos. 22 jugadores para tener la pelota y sufrir sin ella. Y, por eso, en los primeros 20 minutos el Real Madrid sufrió bastante, pues apenas tenía el balón y, aunque no había ocasiones en contra, estaba más cerca el 0-1 que el 1-0. Alaba y Lahm, los laterales, en línea de fondo y salvo Neuer, todos los jugadores en terreno blanco.

El Bayern salió a cumplir con el guión, a buscar el gol. El Madrid, a aguantar el chaparrón de los primeros minutos. Por eso, es de alabar la capacidad y la voluntad de defender de todos los jugadores del Real Madrid. Todos. Especialmente Modric e Isco, ayudando a tapar a Robben y Ribéry en las bandas. El sistema del Real Madrid también beneficiaba que los alemanes incidieran por los costados. Así llegó la primera jugada clave del partido. La primera parada… de Marcelo. La primera que haría el brasileño. Ribéry gana la espalda de Carvajal y su centro no terminó en gol porque Marcelo salvó desde el suelo y con la espalda. Fue el primer y único aviso del Bayern en toda la primera parte. Por muchas alternativas con la posesión, hasta el descanso sólo se vería un monólogo de ocasiones del Madrid, que perdonó uno, dos y hasta tres goles. Como le pasó en la segunda mitad en el Allianz Arena. La famosa pegada, y que se entienda la ironía.

En 20 minutos, salvo un par de contraataques mal dirigidos por Isco y un nervioso Casemiro, el Real Madrid no asomó la cabeza de la cueva. Del 20' al 45', sería un asedio con tan sólo tres o cuatro jugadores atacando como mucho. El primer objetivo era no encajar. En el minuto 25, mano de Neuer a disparo de Carvajal, que fue el único que se atrevió a subir en un contraataque de Ronaldo y Benzema contra todos. A los dos minutos, otro defensa salvó bajo palos. Neuer cometió su primer error —parece ser que es humano— y un balón que se escapó de las manos acabó en Ramos, que fusiló desde el punto de penalti pero en una esquinita estaba Boateng para impedir el primer tanto.

Poco a poco se vería cómo el deposito del Bayern iba descendiendo y el ralentí del Madrid iba tomando sentido. Ya llovía menos en el Bernabéu. Kroos, él solito, tuvo tres ocasiones claras para marcar. Una se marchó fuera, otra la paró Neuer y en la última apareció Hummels para evitar el disparo desde el suelo. Si el alemán se atrevía a llegar al área contraria era porque ya lo veían más claro. Por supuesto, Cristiano Ronaldo tuvo sus ocasiones y una que, especialmente, define el tipo de jugador que es. Dentro del área, letal; fuera, un jugador vulgar. Un contraataque de dos jugadores, Benzema y Ronaldo, contra un defensa, Hummels, terminó en un disparo del portugués sin ángulo. Una jugada que debía terminar en gol y que no fue casi ni ocasión por un mal control del futbolista de Madeira y una pésima conducción desde el centro del campo. Y así, perdonando la vida, otra vez, el partido se fue al descanso. Con empate a cero.

La segunda parte comenzó sin cambios y a medida que se acercaba el final, fue creciendo la intensidad y la emoción porque empezaron a pasar cosas. El minuto 52, primer gol. Penalti de Casemiro, que ya había visto amarilla, sobre Robben. Penalti claro que transformó Lewandowski. Un resultado injusto que volteó la situación. Al Madrid le entró el miedo y Zidane empezó a mover el banquillo. Quitó a Benzema para reforzar el centro del campo con Asensio y metió a Lucas por Isco. Piernas frescas muy necesarias para la paliza que quedaba. Máxima tensión. El Bayern ataca, el Madrid intenta tener una posesión larga. Todo en el aire. Y así, por arriba, llegó el tanto del empate. Casemiro, bastante fallón todo el partido, mete un buen centro que remata Ronaldo de cabeza a gol. El Bernabéu estalló de júbilo. Se habían quitado kilos de tensión.

La alegría duró segundos. El Bayern marcó a la siguiente jugada. Más bien se marcó Ramos en propia puerta. Entre Nacho y el capitán se hicieron un lío con una pelota que tienen controlada y, al meter la puntera, el de Camas introduce el balón en su propia portería. Surrealista, y más cuando son los cuartos de final de la Champions. El gol tonto de la competición y que llevaría el partido a la prórroga. Carvajal falló en la definición en un contraataque de tres contra dos y en esas que entraron a ser decisivos los dos jugadores con tarjeta. Casemiro hizo una falta que podría haber sido amarilla y el colegiado tiró de talante. No hizo lo mismo con Arturo Vidal, que fue expulsado injustamente en el minuto 83, pues ni siquiera hizo falta al tocar el balón, si bien es verdad que el chileno debió haber visto la segunda amarilla mucho antes.

En la prórroga el Madrid exhibió paciencia. Demasiada, quizá. Sobre todoZidane, que no se decidió a meter a Morata pese a que no creaban demasiadas ocasiones con un jugador más. Kassai se comió un penalti, Neuer sacó una mano prodigiosa a Asensio y poco más. Hasta que llegó el tanto de Ronaldo. Centro de Ramos y remate del portugués en claro fuera de juego. El tanto mató al Bayern, que tenía que buscar un tanto con uno menos. Así, con espacios y el rival tocado anímicamente, apareció Marcelo para regatear a cuatro jugadores y regalarle el gol a Cristiano. El brasileño realizó una jugada de ensueño, con tanta tranquilidad que parecía estar jugando una pachanga en su barrio natal. Con el 3-2 y todo sentenciado, Asensio anotó el tanto definitivo con un disparo raso con la derecha.

Los jugadores blancos se tiraban al suelo. Golpeaban el césped de rabia y alegría. Por fin, sabían que estaban en semifinales. La afición cantaba "así, así, así gana el Madrid" y "reyes de Europa". Después de 120 minutos de máxima emoción, el Madrid lograba una clasificación merecida tras un partido histórico. Pocas veces se ha visto un espectáculo semejante. Una bonita despedida para Xabi Alonso. ¡Viva el fútbol!


Ficha técnica

Real Madrid, 4: Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos (Kovacic, m.114), Modric, Isco (Lucas Vázquez, m.71); Cristiano Ronaldo y Benzema (Asensio, m.64)
Bayern de Múnich, 2: Neuer; Lahm, Boateng, Hummels, Alaba; Xabi Alonso (Muller, m.75), Vidal; Robben, Thiago, Ribéry (Douglas Costa, m.70); y Lewandowski (Kimmich, m.87)

Goles: 0-1, m.53: Lewandowski, de penalti; 1-1, m.76: Cristiano Ronaldo; 1-2, m.77: Sergio Ramos, en propia meta; 2-2, m.105: Cristiano Ronaldo; 3-2, m.109: Cristiano Ronaldo; 4-2, m.112: Marco Asensio
Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Expulsó por doble amonestación a Arturo Vidal a los 83 minutos. También mostró tarjeta amarilla a Casemiro (m.41) y Xabi Alonso (m.70), del Real Madrid; y a Hummels (m.75) y Robben (m.101), del Bayern
Incidencias: Partido de vuelta de cuartos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.500 espectadores, entre ellos unos 4.200 seguidores del Bayern. Lleno

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