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Champions League

El Real Madrid sobrevive a la ruleta rusa para seguir haciendo historia (2-2)

El Bayern disparó 22 veces. Kimmich marcó a los dos minutos. Doblete de Benzema tras un fallo histórico de Ulreich. Los alemanes reclaman dos penaltis

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El Real Madrid sobrevive a la ruleta rusa para seguir haciendo historia (2-2)
Benzema celebra junto a Marcelo y Asensio el primero de sus dos goles al Bayern. | EFE

Once menos cuarto de la noche. El partido terminó hace diez minutos y nadie, en todo el estadio, se ha movido todavía del sitio. "Así, así, así gana el Madrid", "Reyes de Europa, somos Reyes de Europa", son los dos cánticos que predominan en una grada que celebra el pase a la final como si de un título se tratase. Con vuelta al estadio de toda la plantilla ante la mirada de los jugadores del Bayern, tumbados, como en aquella final de Champions League que perdieron en el Camp Nou ante el United. Y no era para menos. Fue una noche histórica. Los más antiguos tendrán que tirar de memoria para recordar una clasificación tan sufrida.

32 años estuvo el Real Madrid sin ganar una Liga de Campeones. El próximo 26 de mayo, el mismo club disputará su cuarta final en los últimos cinco años. Aspira a su tercera Champions League consecutiva. No hace falta esperar a ver qué sucede en Kiev para evaluar este equipo, el de Zidane. Es, al menos por resultados, uno de los mejores de la historia del fútbol. Eso sí, hay que contarlo todo, es un milagro que el Real Madrid haya eliminado al Bayern de Munich. Se han alineado absolutamente todas las estrellas.

El partido, como ante la Juventus, tuvo el peor inicio posible. A los tres minutos, Kimmich, tras un error de Sergio Ramos en el rechace, ya había adelantado al Bayern de Munich. El miedo se metió en todos los pulmones de los aficionados que no pudieron respirar aliviados hasta el pitido final. Hasta en el último minuto el Bayern tuvo opciones muy claras para meter el gol de la clasificación. Un milagro. Entre los cuartos de final y las semifinales, cada madridista ha perdido una media de 10 kilos.

Hubo sufrimiento, demasiado sufrimiento, porque el Real Madrid aceptó el reto del Bayern de Munich: jugar a la ruleta rusa. Los dos equipos, apuntándose con la pistola a la cabeza pero con dos problema para el Madrid. Uno, que jugaban en casa con la importancia del valor de los goles fuera de casa y, dos, que la pistola del Bayern tenía más balas. Los alemanes tenían una llegada cada dos minutos sobre la portería de Keylor Navas. La vida en cada jugada. El Madrid estuvo en el alambre todo el partido. En ningún momento, por capacidad del rival o incapacidad propia, pudo dominar el partido. Ni cuando se pusieron por delante tras el garrafal e histórico fallo de Ulreich en el segundo tanto de Benzema. Hay que reconocer que Benzema selecciona bien el partido en el que va a aparecer en toda la temporada.

El encuentro estuvo condicionado por la inesperada y arriesgada alineación de Zidane que apostó por Kovacic en el centro del campo, prescindiendo de Casemiro, y situando a Modric en la banda derecha. Pese a la clasificación, no funcionó ni uno ni otro. James, Muller, Ribery y Tolisso se lucieron y crearon constantemente peligro al coger la espalda de Kovacic, un jugador muy limitado tácticamente como mediocentro. En otras palabras, no es Casemiro. Entre el balón y su espacio defensivo, siempre escogía la pelota y así era imposible tener un orden. Con Modric sucedió lo esperado. Eran Modric y Lucas contra Ribery y Alaba. Una batalla desigual por completo. Pasó constantemente lo mismo. El francés se marchaba hacia el centro para dejar el carril a Alaba. Luka Modric no sirve para defender a un lateral. Puede hacerlo pero no es un especialista en eso y, además, no puede demostrar su calidad con la pelota. Doble error.

Pese al horrible inicio, el Real Madrid no tardó en igualar el marcador. La primera jugada larga terminó en un cabezazo de Benzema al centro de Marcelo. El Bayern, en este sentido, es igual que el Madrid. Sin la pelota sufre de lo lindo. Y tras el empate a uno, continuó la ruleta rusa. Disparo por aquí, llegada por allá… y casi siempre en el área de Keylor Navas. Fue un partido excesivamente abierto porque el Madrid nunca defendió ordenado. El Bayern se pasaba la pelota con demasiada facilidad. Su gol se olía desde Kiev. Antes del descanso, Muller, James, sólo para empujarla y Lewandowski tuvieron cada uno dos goles cantados. Y antes de irse a vestuarios, un posible penalti de Marcelo. Hay mano seguro. La cuestión es que en directo es imposible saber si es dentro o fuera del área. De todas formas, el árbitro no pitó nada.

La segunda mitad comenzó igual. Con el Madrid sufriendo y otra jugada polémica. Un penalti o posible penalti de Sergio Ramos sobre Lewandowski. Pudo serlo. También hay que comentar que gran parte de culpa de la eliminación del Bayern es del delantero polaco. Lento y errático en casi todas sus acciones ofensivas.

Y llegó el tanto de Benzema. El 2 a 1 pasará a los anales de la historia como uno de los goles más absurdos que se recuerdan en la historia de esta competición. Un pase a Ulreich que dudó al coger la pelota, por una posible cesión, para dejar a Benzema sólo a dos metros de la portería. Tremendo. Todo el trabajo del Bayern, en la ida y en la vuelta, podía irse al traste por un error garrafal. Más aún que el de Rafinha en el encuentro en Alemania. El héroe individual será Benzema pero un partido, como sucedió la pasada temporada en el Vicente Calderón, no debe afectar a la evaluación del delantero, insuficiente durante toda la temporada.

Ni con dos goles de ventaja en la eliminatoria, ni estando por encima en el marcador, el Real Madrid pudo dormir el partido. Como si le gustara el masoquismo y disfrutara con esta ruleta rusa. Se veía que el Madrid iba a necesitar otro gol más porque el Bayern iba a marcar. Era un goteo constante de llegadas y ocasiones. Tampoco ayudó Zidane que no movió el banquillo hasta el minuto 70 con la entrada de Bale y Casemiro por Kovacic y Benzema. Tarde Zidane, otra vez. No varió el sistema ni a los jugadores hasta el empate de James que no solo estaba sólo para rematar a portería, sino que también estaba sólo para recoger el rechace.

Los últimos 20 minutos fueron más de lo mismo. Los dos equipos son un calco del otro. Inseguros atrás y partidos por la mitad. Pudo matar Cristiano pero no lo hizo. Pudo sentenciar el Bayern en el asalto final. Pudo hacerlo, pero si no estaba un excelso Keylor, estaban Ramos, Varane o quien fuera para evitar un tanto que pudo merecerse el Bayern. La cosa es que esto no va de merecer sino de ganar cuando termina el partido, y por unas o por otras, el Madrid compite, es mejor y cuando no es así, tiene esa suerte que se necesita. Solo así se explica que el Madrid pasará a la final tras 22 remates del Bayern, 11 saques de esquina, 26 centros al área y 60% de posesión.

El Bayern de Munich fue mejor en la ida y en la vuelta pero regaló dos de los cuatro goles que ha encajado. Falló mucho, muchísimo y el árbitro, desde luego, les perjudicó con tres penaltis no señalados en la eliminatoria. Es el gran milagro del Real Madrid. Kiev espera para otra final más. El Real Madrid quiere seguir haciendo historia.

Ficha técnica:

2 - Real Madrid: Keylor Navas; Lucas Vázquez, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kovacic (Casemiro, m.72), Modric, Kroos, Marco Asensio (Nacho, m.87); Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale, m.72).

2 - Bayern: Ulreich: Kimmich, Süle, Hummels, Alaba; Tolisso (Wagner, m.74), Thiago, James (Javi Martínez, m.84), Ribery; Müller y Lewandowski.

Goles: 0-1, m.3: Kimmich. 1-1, m.11: Benzema. 1-2, m.46: Benzema. 2-2, m.63: James.

Árbitro: Cüneyt Çakir (TUR). Amonestó a Modric (62), Lucas Vázquez (65), Varane (88) y Casemiro (89), por el Real Madrid.

Incidencias: encuentro de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.500 espectadores (lleno).

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