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Champions League

En Inglaterra señalan a Pep Guardiola como gran responsable de la nueva debacle del Manchester City

Sus dos últimos cambios a falta de dos minutos para el pitido final y sus posteriores declaraciones han sorprendido a los aficionados citizen.

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Sus dos últimos cambios a falta de dos minutos para el pitido final y sus posteriores declaraciones han sorprendido a los aficionados citizen.
Pep Guardiola antes del encuentro ante el Tottenham. | EFE

Hace unos días un aficionado inglés explicaba cómo la metodología de Pep Guardiola en lo que se refiere a planteamiento táctico y sus distintos éxitos eran un auténtico fiasco. Ahora, menos de veinticuatro horas después de la durísima derrota ante el Tottenham en cuartos de final de la Champions League, un torrente de críticas se ha vuelto a dirigir hacia 'el fraude calvo'. ¿Por qué? Principalmente por dos gestos que tuvo el técnico durante y tras el partido: los cambios de Sané y De Bruyne en los últimos minutos, y sus sorprendentes declaraciones tras el pitido final.

En el primero de los casos Guardiola sólo explicó la ausencia de Bernardo Silva en el terreno de juego. El brasileño tenía algunos problemas físicos y se cayó del once inicial antes de arrancar el encuentro. Sin embargo, lo que el aficionado citizen aún no consigue explicarse es cómo Guardiola dejó en el banquillo a Kevin de Bruyne y Leroy Sané en un partido crucial. Es más, no se comprende por qué decidió sacarles en el minuto 88' con el paupérrimo rendimiento que estaban ofreciendo en la medular Fernandinho, Gündogan y Mahrez. Ambos estaban en plenas facultades y podrían haber saltado al césped como titulares, pero Pep prefirió que saltasen en el descuento, en los dos últimos minutos para intentar arreglar el descosido que les estaban haciendo los chicos de Pochettino.

Pero han caído peor y están siendo más difíciles de digerir las explicaciones posteriores al choque que ofreció Guardiola. "Decidí jugar con dos mediocampistas en esa posición para ser un poco más sólidos, Gündogan y Fernandinho. Elegí a otros. Sé que es difícil para él (De Bruyne)", asevera. Los aficionados del City podrían aceptar ese planteamiento si no fuese porque la "solidez" de la que hace gala Guardiola no existió en ningún momento.

El técnico catalán también intentó esconder el durísimo varapalo que supone volver a vivir unos cuartos de final con resultado adverso, y aún más con el fantasma de la temporada pasada de Anfield sobrevolando sus cabezas: "Cuando no jugamos bien, soy el primero que dice que no jugamos bien, pero no tengo ese sentimiento [...] A veces es mejor perder 1-0 que finalizar 0-0. Con la derrota te exiges meter goles; con el empate, no sabes si atacas o defiendes". Unas palabras que han dejado boquiabierto a medio mundo fútbol.

Restan 90 minutos en la eliminatoria, pero con los nombres que figuran en la plantilla del Manchester City, con el gran desembolso realizado y con la exigencia de dirigir un club grande, Guardiola vive una vez más al borde del precipicio, otra vez coqueteando con la eliminación en unos cuartos de final de la Champions. En el nuevo White Hart Lane se vio a un equipo que, con el 1-0, buscaba que la herida no se hiciese más grande, malherido, aguardando la vuelta y con la mente puesta en remontar en el Etihad Stadium. No es la primera vez que Pep se encuentra bailando sobre la cuerda floja, pero sí da la impresión que en Inglaterra comienzan a dudar de sus capacidades para llevar a lo más alto al conjunto celeste.

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