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Champions League

Los despropósitos de Gianluca Rocchi en el Manchester United-Barcelona

El árbitro perdonó la roja a Busquets, dejó que Smalling se fuera de rositas tras un manotazo a Messi, no pitó un posible penalti a McTominay...

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El árbitro perdonó la roja a Busquets, dejó que Smalling se fuera de rositas tras un manotazo a Messi, no pitó un posible penalti a McTominay...
Messi acabó sangrando tras un manotazo de Smalling, que se fue de rositas. | EFE

Gianluca Rocchi, árbitro italiano encargado de dirigir el partido de ida de cuartos de final de la Champions entre el Manchester United y el Barcelona (0-1), protagonizó varios errores de bulto esta noche en Old Trafford. Sobre todo, con Sergio Busquets como protagonista.

Y es que el centrocampista internacional español debió ser expulsado esta noche en Old Trafford, pero acabaría yéndose de rositas. A los tres minutos, Sergio cometió una dura entrada por detrás, y a la altura de la rodilla, sobre McTominay por la que sólo fue amonestado verbalmente. Luego sí vio la tarjeta, dos minutos después, por un agarrón a Paul Pogba, y en el 49' volvió a irse de rositas al cortar con la mano un centro de McTominay. Hubiera sido la segunda amarilla y, por tanto, la expulsión.

Y es que el colegiado italiano protagonizó varias polémicas más en Old Trafford, aunque en esta ocasión más interpretables. Justo antes de la media hora (minuto 28), hubo dos acciones muy polémicas en la misma jugada, en las que Rocchi decidió no intervenir. Primero con un manotazo de Smalling al rostro de Messi que se quedó sin sanción. El argentino se quedó con el ojo izquierdo inyectado en sangre, y también sangró por la nariz, teniendo que ser atendido por los servicios médicos del Barcelona.

Como también se fue al limbo, justo a continuación, un posible penalti de Piqué a McTominay. El pie izquierdo del central catalán contactó con la pierna derecha del inglés dentro del área pero enseguida Piqué lo retiró rápidamente.

Una vez más, Rocchi decidió no pitar nada.

Pero aún faltaba más. En su teatro habitual, tratando de simular faltas que no son, Luis Suárez se tiró al suelo, llevándose las manos a la cabeza, después de que presuntamente fuera arrollado por detrás por Chris Smalling. Cómo no, el charrúa exagerando nuevamente y quedándose sin ver la amarilla por fingir una presunta falta.

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