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Champions League

El Sevilla se lleva un disgusto y la Real Sociedad ya acaricia los octavos de Champions

Los nervionenses caen en casa ante el Arsenal (1-2) y los donostiarras se imponen al Benfica (0-1) con un gol de Brais Méndez.

Los nervionenses caen en casa ante el Arsenal (1-2) y los donostiarras se imponen al Benfica (0-1) con un gol de Brais Méndez.
Lance del Sevilla-Arsenal en el Sánchez Pizjuán. | EFE

Nuevo disgusto del Sevilla, que se complica su futuro en la Champions al perder en su feudo del Ramón Sánchez Pizjuán frente al Arsenal (1-2). Los de Diego Alonso, que venían de empatar ante el Real Madrid en este mismo escenario (1-1), han acabado sucumbiendo al poderío de los gunners para complicarse su futuro en la máxima competición continental: después de tres jornadas disputadas, sólo suman dos puntos merced a sus empates ante Lens y PSV Eindhoven.

El Pizjuán acogió un duelo de órdago frente a uno de los equipos más en forma del Viejo Continente. El entrenador español Mikel Arteta lleva varios años subiendo de escalones al Arsenal, club que en otros tiempos aspiraba a reinar en Europa bajo los designios de Arsène Wenger. De hecho, el técnico francés aún era el jefe del banquillo la última vez que los gunners pisaron el Pizjuán en noviembre de 2007, por lo que el cuadro inglés ha vuelto a tierras nervionenses casi 16 años después. Pero bastante ha cambiado ambos desde entonces, pues el Sevilla se ha asentado entre la nobleza europea y el Arsenal está aún de regreso a lo más granado del balompié internacional.

Eso sí, las dinámicas de los dos equipos este curso invitaban ahora a un partido duro para los hispalenses. El Arsenal salió fuerte y, tras dos acercamientos de Tomiyasu, fue Gabriel Jesus quien controló en línea de tres cuartos y asistió por abajo a su tocayo Martinelli, que a la carrera se plantó delante de Nyland; sin embargo, el guardameta noruego fue raudo en su salida y desbarató el uno contra uno, cuando las gradas del Pizjuán ya atisbaban sin remedio un gol del cuadro londinense.

Antes del descanso, Ocampos al fin conectó con En-Nesyri en zona de peligro; el delantero marroquí se zafó de su marcador en el área y tiró con la zurda, pero demasiado cruzado. Con los locales volcados hacia el arco defendido por David Raya, nuevamente una fugaz conexión entre los Gabrieles del Arsenal dio sus frutos para el 0-1 en el añadido. En un contragolpe, Jesus domó la pelota en campo propio y se giró sobre sí mismo, regateando a dos adversarios para de inmediato pasar al hueco. Martinelli corrió en solitario y sin miramientos, dejando atrás a un Sergio Ramos fuera de sitio, y otra vez se vio en un duelo con Nyland; pero el noruego poco pudo intimidar, pues el '11' visitante sorteó bien al portero y empujó a puerta vacía.

El 0-1 aturdió al Sevilla, cuyo paso por vestuarios no halló remedio. Jesus tuvo un disparo alto en los primeros minutos, como preludio del 0-2 marcado por él mismo (53'). Un golazo que bien pudo deprimir a los pupilos de Alonso, pero el Pizjuán siguió empujando. Pocos minutos más tarde, en un saque de esquina botado por Ivan Rakitic, a la espalda de Ben White saltó imponentemente Nemanja Gudelj para cabecear el 1-2 que daba esperanza.

Mariano Díaz incluso estrelló un tiro en el larguero, aunque con la acción invalidada por haber controlado la pelota con un brazo. Y ya en el descuento apareció David Raya para sostener el triunfo gunner. El arquero español primero desvió a córner un remate de En-Nesyri y luego amedrentó otro disparo de Ocampos, que no afinó su mirilla.

Brais ratifica la ambición europea de la Real

En Lisboa, la Real Sociedad ha dado un paso de gigante en su objetivo de clasificarse para los octavos de final al imponerse por 0-1 al Benfica, cerrando así con muy buenas sensaciones la primera vuelta de la fase de grupos. Con el triunfo, el segundo en esta fase de grupos, los de Imanol Alguacil se quedan con 7 puntos, los mismos que el Inter de Milán, y podrían sentenciar su pase a los cruces en el Reale Arena en su duelo contra el conjunto lisboeta, de nuevo sin sumar ni marcar y casi fuera de la carrera por los dos primeros puestos.

El conjunto guipuzcoano, con su once más reconocible, mostró sus señas de identidad y no dudó en hacerse con el mando muy pronto ante un rival, finalmente sin el peligro de Di María, al que le costó más entrar en duelo vital para sus intereses y que prefirió más esperar y cede la iniciativa a los visitantes. Trubin no tuvo que realizar ninguna intervención en los primeros 45 minutos y tampoco tuvo mucho trabajo Alex Remiro, salvo un disparo de Neres que repelió uno de su centrales y otro que se fue por encima del larguero de Musa, aunque sí el susto del gol, finalmente anulado por fuera de juego previo, del delantero croata.

Todas esas opciones en los mejores minutos de los de Roger Schmidt, de nuevo sometidos por su rival en los últimos 20 minutos. La Real retomó el control sin demasiados aspavientos, pero continuó sin dar con la tecla a nivel ofensivo, con varios intentos de Kubo que no encontraron puerta y dos afilados disparos de Aihen Muñoz y Ander Barrenetxea que se fueron cerca del palo como sus mejores opciones para haberse ido por delante antes del descanso.

El paso por los vestuarios y los cambios introducidos por el Benfica no variaron el guión. El doble campeón de Europa continuó cediendo la iniciativa a los txuri-urdines y estos lo siguieron intentando con más empuje que acierto, aunque por fin pudieron probar los guantes de Trubin con un peligroso disparo de Zubimendi. Kubo volvió a tener un balón peligroso dentro del área, pero volvió a pecar de algo egoísta, pero la insistencia realista tuvo por fin premio, una vez más gracias al entonado Brais Méndez. Goleador ante el Inter y el Salzburgo, y también el sábado para dar la victoria ante el Mallorca, apareció para empujar un pase mortal de Barrentxea, veloz en su desborde desde la izquierda.

El 0-1 no relajó al equipo donostiarra, que no dio ni un paso atrás y que pudo prácticamente sentenciar poco después con una diagonal de Kubo cuyo disparo se estrelló en el larguero. Casi a renglón seguido, Neres obligó a Remiro a hacer su primera parada y recordar a los visitantes que no se podían relajar de ninguna manera.

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