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Eredivisie

Los presos de Bangkok juegan su partido de oro contra el PSV

La gran variedad cultural de los reclusos permitió organizar la primera Copa Mundial entre rejas.

Libertad Digital
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La gran variedad cultural de los reclusos permitió organizar la primera Copa Mundial entre rejas.
El delantero holandés del PSV Eidnhoven Memphis Depay haciendo gala de sus virtudes durante el partido

Cuando al entrenador del PSV, Dick Advocaat, le propusieron asistir a la cárcel de Klong Prem con su equipo para jugar un amistoso, se puso manos a la obra para organizar la visita. Con ayuda de las autoridades locales y la Embajada Neerlandesa, se hizo posible. Los reclusos de la prisión esperaban con ilusión la llegada del equipo holandés, cuyos jugadores fueron obligados a vaciarse los bolsillos antes de entrar al recinto: tuvieron que dejar fuera sus teléfonos móviles, las carteras u objetos punzantes como lápices o bolígrafos.

La propia prisión realizó una selección de los catorce mejores jugadores, y fueron estos los que tuvieron la oportunidad de medirse ante uno de los tres grandes de la Liga Holandesa. Klong Prem es una cárcel pionera en la organización de eventos deportivos, principalmente de fútbol. La gran variedad cultural de los reclusos permitió organizar la primera Copa Mundial entre rejas. En ella, estaban representadas las selecciones de Nigeria, Japón, Estados Unidos, Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y, por supuesto, Tailandia.

En el pequeño campo de la cárcel se pudieron jugar dos partidos: en el primero, los profesionales ganaron por la mínima, pero en el segundo encuentro hubo tablas en el marcador, lo que demuestra que no deben de ser tan malos jugadores. Terminado el partido hubo tiempo para el intercambio y firma de camisetas de rigor, algún que otro regalo para los reclusos y una foto de grupo. Ni a los jugadores del PSV ni a los propios presos, les será fácil olvidarse de un día como este. 

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