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Copa del Rey

Otra lamentable actuación de Muñiz Fernández

El colegiado asturiano no dejó contento a ninguno de los dos equipos. Sobre todo al Valencia, que se vio "perjudicado" en el Bernabéu.

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César Muñiz Fernández llevaba dos meses sin pitar al Real Madrid. La última vez fue el pasado 11 de noviembre ante el Levante en el Ciudad de Valencia (1-2), en un partido marcado por el codazo de David Navarro a Cristiano Ronaldo. Anoche volvió a dirigir a los blancos, esta vez en el Santiago Bernabéu, en la ida de cuartos de final de la Copa del Rey contra el Valencia (2-0), y su actuación dejó bastante que desear.

El veterano colegiado asturiano, que el próximo mes de mayo cumplirá 43 años, perjudicó especialmente al Valencia, pero tampoco dejó contento al Real Madrid.

En el conjunto levantino se quejan de haberle señalado tres fueras de juego inexistentes a Roberto Soldado cuando encaraba a Iker Casillas, pese a que Aitor Karanka, en la rueda de prensa posterior al choque, dijo que "ninguna de esas jugadas ha acabado en gol ni lo han anulado".

Además, Muñiz dejó sin señalar dos posibles penaltis de Ricardo Carvalho, uno por un agarrón a Jonas Gonçalves y otro por interceptar un balón con el brazo dentro del área.

Por si fuera poco, también dio validez al gol que suponía el definitivo 2-0, obra de Guardado al introducirse el balón en su propia portería, tras un centro de Coentrao, después de que Higuaín pudiera tocarlo con la mano. Una acción que todavía continúa ofreciendo muchas dudas.

Esta jugada le costó la roja al técnico valencianista, Ernesto Valverde, a quien el colegiado expulsó por "protestar airadamente una decisión mía, levantando los brazos, lanzando sus guantes a la altura de los pies del cuarto árbitro", según escribía Muñiz en el acta.

Tampoco el Real Madrid salió contento con la actuación del colegiado. Mourinho se enfadó amargamente cuando Muñiz mostró la amarilla a Xabi Alonso por una falta sobre Pablo Piatti. Además, el asturiano se mostró muy permisivo con Tino Costa, a quien debió expulsar por sus entradas, muchas de ellas sobrepasando el límite del reglamento. Como una que realizó sobre Cristiano Ronaldo cuando sólo se habían jugado tres minutos de partido.

Pese a su dureza, el argentino no vio su primera y única amarilla hasta el minuto 47 para protestas de Mourinho.

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