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Alfonso Pérez: "Es triste ver a Guardiola, que ha jugado con la selección, apoyando la independencia de Cataluña"

El genio de las botas blancas, el hombre que marcó el mítico gol a Yugoslavia en la Eurocopa de 2000, repasa su carrera en una entrevista a LD.

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El genio de las botas blancas, el hombre que marcó el mítico gol a Yugoslavia en la Eurocopa de 2000, repasa su carrera en una entrevista a LD.
Alfonso Pérez, durante un momento de la entrevista a Libertad Digital en su despacho de Getafe. | Guillermo Domínguez

21 de junio de 2000. Estadio Jan Breydel de Brujas. España necesitaba ganar aquel día a Yugoslavia para meterse en cuartos de la Eurocopa y en el minuto 90 iba perdiendo por 3-2. Parece increíble, pero el conjunto entonces dirigido por Camacho acabó ganando por 4-3. Mendieta empató de penalti en el 93 y dos después, en la última jugada del partido, Alfonso marcó un golazo de volea al rematar un pase con la cabeza de Urzaiz, tras un centro de Guardiola desde el centro del campo. Luego, los nuestros acabarían estrellándose contra Francia. En aquel partido en el que Raúl mandó al limbo un penalti en los últimos minutos. En cuartos, cómo no.

Pero aquel fue uno de los grandes goles de la historia del fútbol español y, sin duda, el más importante en la carrera de Alfonso Pérez Muñoz (Madrid, 26 de septiembre de 1972). Porque hablar de Alfonso es hablar de goles. Es hablar del genio de las botas blancas, todo un caballero dentro y fuera de los campos, que había ganado el oro olímpico con aquella Quinta del Cobi que encandiló en Barcelona'92.

Tras despuntar durante años en la cantera madridista, el delantero de Getafe no terminó de hacerse con un hueco en el once del primer equipo blanco y se marchó al Betis, donde acabaría siendo todo un icono. En la temporada 1996/97 marcó 25 goles y estuvo luchando por el pichichi, pero en el último momento se vio superado por un tal Ronaldo Nazario. Ya en 2000 fichó por el Barça, pocas semanas después de su gol a Yugoslavia, pero no terminó de cuajar en el club entonces presidido por Joan Gaspart.

A principios de 2002 hizo las maletas para jugar en el Olympique de Marsella y en verano de aquel año regresó al Betis, afrontando una segunda etapa que no fue tan exitosa como la primera, pese a que se despidió del fútbol conquistando la Copa del Rey ante Osasuna. Y es que las lesiones terminaron por pasar factura a este habilidoso delantero, llamado a convertirse en el sucesor de Emilio Butragueño y tal vez pudo haber llegado más lejos. Aún así, Alfonso regaló tardes de gloria a la afición, tanto madridista como bética.

Y ahora, ocho años y medio después de su retirada, el exjugador nos abre las puertas de su despacho en Getafe, repleto de diplomas, fotos y trofeos de caza -una de sus grandes aficiones- para repasar su carrera en esta larga pero distendida entrevista.


Entrevista a Alfonso Pérez

Pregunta: Has jugado al fútbol desde que eras un niño. ¿Con qué edad llegaste al Real Madrid?

Respuesta: Con 13 años. Como cualquier niño que va al Real Madrid, tenía la incertidumbre de si iba a seguir, de si iba a llegar... Allí cada año es un examen constante porque vienen chavales muy buenos de todos los sitios. Durante dos años me vieron jugar en el Getafe Sport hasta que contactaron directamente con mi padre. Cuando entré en el Madrid coincidí con (Antonio) Mezquita, Rafa López, Del Bosque... Hasta llegar al primer equipo con 18 años, pasé por todas las categorías, siempre con gente un año mayor que yo. Y luego en el primer equipo, me hicieron debutar Camacho y Di Stéfano.

P: En el Madrid estabas un poco llamado a ser el sucesor de Butragueño. ¿Cuáles fueron tus sensaciones al aterrizar en el primer equipo?

R: Yo era entonces el jugador con más proyección de la cantera. Es difícil hacerse hueco en el Real Madrid, y más aún en el primer equipo, pero lo cierto es que allí me encontré con grandes jugadores y sobre todo muy buenos compañeros. Estuve cinco años en el primer equipo y luego me salió la posibilidad de irme al Betis porque quería más minutos. Además, en ese momento fue cuando surgió Raúl, así que me fui para allá...

P: Luego te pregunto por el Betis, pero antes quería que repasáramos tu etapa en el Madrid. ¿Qué recuerdos guardas de ella?

R: Gané una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa. Y la medalla de oro olímpica, que también era importante. Como todo en la vida, el fútbol también son ciclos. Yo pillé la parte mala del ciclo en el Real Madrid y también luego en el Barcelona. Estos equipos son los que ganan siempre y, cuando estuve yo allí, no tuve la suerte de ganar más títulos con ellos. Pero tampoco me puedo quejar. He tenido la suerte de estar en grandes equipos y de estar en la selección, de ser 38 veces internacional entre todas las categorías.

Es verdad que los números podrían haber sido mejores si no llega a ser por las lesiones, pero he hecho mis pinitos en el fútbol español, he sido un jugador reconocido en España y debo estar contento por ello.

LD | Guillermo Domínguez



P: Y después del Madrid, donde apenas tuviste minutos, al Betis. Serra Ferrer se fijó en ti y te fuiste a La Palmera...

R: En el Madrid tenía algunos minutos, pero no una continuidad, así que me fui al Betis. Fue una decisión dura porque yo estaba muy identificado con el Real Madrid. La afición siempre me había tratado muy bien, pero deportivamente quería más. No me conformaba con jugar sólo algunos minutos. Y no me arrepiento porque he tenido la gran suerte de conocer desde dentro un equipo simpático y singular como el Betis, con una grandísima afición que siempre me apoyó muchísimo. Allí me sentí un jugador importante.

P: Llegaste al Betis, además, en una etapa en la que Lopera estaba en pleno auge de popularidad...

R: Lopera era un presidente peculiar, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero me quedo sobre todo con la afición, que me acogió francamente bien por el hecho de venir del Madrid y de ser un jugador importante. Respondí y me gané a esa afición, con la que hay un cariño mutuo. No podemos olvidar que en el Betis han sido ocho años de alegrías, pero también de tristezas. He tenido la suerte de estar en un equipo peculiar como el Betis, diferente por cómo se vive el fútbol allí, por cómo se lo toma la gente. Es algo más que una afición. Son unos sentimientos que pasan de padres a hijos. Para vivirlo hay que estar allí.

P: En tu primera etapa en el Betis cumpliste con creces al marcar bastantes goles. De hecho, en la temporada 96/97 fuiste el segundo máximo goleador sólo por detrás de Ronaldo con 25 goles, que no está nada mal...

R: Estuve luchando por el pichichi hasta las últimas jornadas, pero era muy complicado. ¡Y con Ronaldo, que encima en aquel momento estaba como un tiro! No es lo mismo marcar goles en el Barça o en el Madrid que hacerlo cualquier en otro equipo. En los grandes siempre es más fácil, llegas más veces a portería que en otro club. En cualquier caso, para un jugador español no es fácil marcar 25 goles en una temporada. Ni siquiera ahora. Y en un equipo como el Betis tampoco es fácil. Entonces teníamos a jugadores como Jarni o Finidi, que te ponían muchos balones, y al final eso te lo hace más fácil.

P: El Barcelona estuvo intentando ficharte durante dos temporadas hasta que al final lo consiguió en el año 2000, después de tu gol a Yugoslavia en la Eurocopa. Y el día de tu presentación armaste un gran revuelo con aquellas declaraciones diciendo que de pequeño eras del Barça...

R: Con nueve años era seguidor del Barcelona. Mi mejor amigo también era del Barça. Ya conté en su día la anécdota que tuve con (José Luis) Núñez: este chico, su padre y yo fuimos a ver un Valladolid-Barcelona y, estando en Valladolid, nos encontramos al presidente por la calle. Le pedimos un autógrafo y a mi amigo le dio una insignia. Ya no tenía más y a mí me dejó sin insignia. Luego entré en el Madrid, te vas haciendo mayor, y allí mamas todo lo que significa el madridismo. Y ya no te cuento cuando eres un profesional. En fin, salió esta anécdota y se la conté al míster (del Barcelona, Lorenzo Serra Ferrer). Así que cuando yo lo conté no engañé a nadie: yo de pequeño era del Barça, con mis chapas, mis cromos y mis cosas, pero luego me hice del Real Madrid. Hoy por hoy, soy socio del Real Madrid y del Betis. Mira ejemplo los casos de Raúl o de Míchel, que eran del Atlético de Madrid. También dicen que si Iniesta era del Real Madrid de pequeño...

Conmigo se creó un revuelo grande porque la gente no se lo esperaba. Si me hubiera callado, pues no habría pasado nada. Lo que sí es verdad es que yo me identifico con el Real Madrid.

P: Entonces, durante tu etapa el Barça te sentiste identificado con ese club, como profesional que eres, pero al salir como que dejaste atrás ese sentimiento culé, ¿no?

R: Sí, pero yo nunca he sido ni seré 'anti' nada. Yo estuve en el Barcelona, tengo amigos allí... Esto es un deporte, pero hay aficionados que se lo toman de una forma muy radical. Aunque también hay gente educada y normal que entiende que, como profesional, tú defiendes unos intereses. Los ultras, forofos y radicales que hay en todos sitios te pueden decir algo, pero rara vez y menos a estas alturas después de tantos años.

P: En el Barça no llegaste a triunfar, en parte por culpa de las lesiones, y tampoco contaste con la confianza de Serra Ferrer y Rexach...

R: Allí estuve un año y medio y jugué pocos minutos, es verdad, pero debo sentirme un privilegiado porque muy pocos futbolistas pueden decir que han jugado en los dos grandes. Sí es verdad que no tuve la confianza de los entrenadores, aunque también tuve un problema con los isquiotibiales durante mucho tiempo que me impedía jugar a gusto.

P: Y en enero de 2002 te fuiste cedido al Olympique de Marsella...

R: Estuve seis meses allí con la idea de poder jugar e ir luego al Mundial (Corea y Japón 2002), pero no me convocaron y me quedé disgustado. En esa etapa en Francia pude conocer un equipo peculiar como el Olympique de Marsella.

P: Con un presidente también peculiar como es Bernard Tapie...

R: Era todo un personaje, estilo Jesús Gil aquí en España. Un tío muy echado para adelante. De repente llegaba y te cambiaba la alineación. Era una cosa tremenda. Nada más llegar, me preguntó un día: 'Alfonso, ¿tú con quién quieres jugar arriba?'. Yo le decía: 'Presi, yo no puedo decidir eso, es una decisión del entrenador'. Pero él me insistía y yo no quería entrar en su juego. Era un presidente peculiar, pero también muy querido por la afición del Olympique. Con él ganaron la última Copa de Europa (1993) y luego tuvo todos los problemas con la Justicia.

LD | Guillermo Domínguez

P: Y después de Marsella, vuelta a Sevilla...

R: Fue una etapa distinta. Volvió Serra Ferrer, aunque tampoco jugaba con mucha asiduidad. Ganamos una Copa del Rey (2005, ante Osasuna). Fueron ocho años muy bonitos en el Betis, tanto para mí como para mi familia. Estábamos muy a gusto en Sevilla, una ciudad con un color especial, de alegría, de fiesta...

P: Tú le has dado mucho a la afición del Betis...

R: Pero también ellos me han dado mucho a mí. En algunos partidos aún se canta aquello del "qué bonitos son los goles de Alfonsito".

P: Y además imagino que también sería muy especial compartir vestuario en el Betis con tu hermano Iván...

R: Mi hermano ha estado en muchos equipos y ha ganado ligas, como en el Deportivo (2000) o en Francia con el Girondins de Burdeos (1999). También ha estado en el Real Madrid, el Betis, Numancia, Leganés, Girona, Extremadura y en las categorías inferiores de la selección. Él ha dado más bandazos que yo, deportivamente hablando, pero también ha dejado huella allí por donde ha pasado.

P: ¿Hay algún compañero con el que te hayas sentido más identificado? ¿Con quién has tenido mejor relación dentro y fuera del vestuario?

R: No puedo elegir a uno solo porque no sería justo. Yo siempre he sido una persona alegre que ha dejado buen ambiente en los equipos en los que ha estado. Me he llevado muy bien con todos mis compañeros, con unos mejor que con otros, lógicamente, porque cada uno tiene su forma de ser. Pero en general me he llevado muy bien con todos. No he sido una persona de salir de copas por las noches. Yo entiendo que viene bien salir de vez en cuando... quizá a lo mejor pasaba más tiempo con el grupo de jugadores que estaban casados, pero no te podría decir uno en concreto.

P: ¿Y algún defensa que te preocupara especialmente? ¿O alguno que pensaras que pudiera hacerte una entrada más dura de lo normal?

R: Hay jugadores que son más difíciles irte de ellos porque son rápidos y pequeñitos como Chapi Ferrer o Sergi Barjuán. También había jugadores que te podían dar patadas fuertes como Pablo Alfaro, que luego es buen tío; Tomás Reñones... Hay jugadores duros que te daban y se llevaban por delante todo lo que pillaban. Pero esto es inevitable en el fútbol.

P: Ahora sí nos metemos de lleno en tu etapa en la selección. Tu primer gran éxito, como antes comentabas, fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Y encima ganando la final en el Camp Nou...

R: Al ser unos Juegos Olímpicos, nosotros estábamos en Valencia. La sede de fútbol estaba allí y no pudimos vivir tanto el ambiente olímpico como los atletas. Estuvimos en la inauguración, en la clausura y, lógicamente, en la final. Fue algo muy especial... ¡ver el Camp Nou lleno de banderas españolas! Ahora mismo no es que sea muy normal, que digamos, y en aquella época la cosa estaba más tranquila. Ganamos una final olímpica. El fútbol en unos Juegos sólo los disputas a una determinada edad. No es como participar en una Copa de Europa, que la juegas todos los años. Hay grandísimos jugadores que no han ganado la medalla de oro olímpica...

P: ¿Sabe especial, no?

R: Sabe muy especial. Llevábamos un buen equipo (Kiko, Guardiola, Luis Enrique, Lasa, Abelardo, Ferrer, Toni Jiménez...) y además tuvimos esa suerte que siempre le ha faltado a la selección absoluta. Siempre hemos tenido buenos equipos, pero quedábamos eliminados por una jugada determinada. Normalmente quien juega bien suele ganar, pero en este tipo de competiciones, como los Juegos, Mundiales o Eurocopas, también tienes que tener algo de fortuna. Hemos quedado eliminados en muchas tandas de penaltis... y ahora se ha hecho justicia con la selección. Me alegro por ellos. Todo el mundo reconoce cómo ha jugado la selección en estos últimos años.

P: Si hay que hablar de un gol en la carrera de Alfonso, ése es el que le marcaste a Yugoslavia en la Eurocopa de 2000...

R: ¡Fue tal la alegría! Como nunca teníamos suerte, marcar ese gol en el descuento, perdiendo por 3-2 en el minuto 89... Dependíamos también del resultado en el otro partido (Eslovenia-Noruega, 0-0) y creo que el empate hasta nos valía, pero nosotros teníamos que salir a ganar. Marcó Mendieta de penalti en el 90 y luego llegó mi gol que nos daba la clasificación para cuartos. Ha sido el gol más importante de mi carrera, sin duda, sobre todo por la alegría de hacer felices a muchísimos aficionados españoles. En esa época nos llevábamos tales decepciones siempre que el simple hecho de pasar a cuartos ya era motivo una alegría. Aunque luego tuvimos la mala suerte de quedar eliminados contra Francia y, cómo no, en los penaltis.

P: Sí que es verdad que siempre nos han marcado acciones puntuales...

R: La de Zubizarreta contra Nigeria, la de Julio Salinas, el fallo de Cardeñosa, el (no) gol de Míchel a Brasil, también la tanda de penaltis en Wembley... ¡son tantas! Esas jugadas que nos hubiesen ayudado a pasar a semifinales o a finales. Pero bueno, hoy por hoy, parece que tenemos más suerte y por fin se ha hecho justicia a otras tantas generaciones que nos quedábamos colgados.

P: Si especial fue el gol a Yugoslavia, hay otro muy emotivo como es el que le marcaste al Málaga en un partido de Liga (11 de enero de 2004, Betis 3 - Málaga 0) después de salir de una larga lesión...

R: Estuve mucho tiempo fuera de los terrenos de juego, lo pasé muy mal. Tanto tiempo de sacrificio, tanto psicológico como físico... La gente te necesita y quiere que estés en el campo porque eres un jugador importante en el Betis. Recuerdo perfectamente aquel gol: salí de una jugada desde medio campo regateando a varios jugadores y marqué. Fue un gol normal de un partido de Liga, pero muy significativo a nivel personal. Ese gesto fue de superación, de alegría, del esfuerzo que has hecho durante tanto tiempo para dejar atrás una lesión.

P: Un gol que, además, marcaste con las botas blancas. Porque hablar de Alfonso Pérez es hablar del genio de las botas blancas...

R: El origen de las botas blancas es el siguiente: yo me llevo muy bien con Jesús Martínez (director general de Joma). Salió la posibilidad de que llevara las botas blancas y nos jugamos una comida. Él decía que no me iba a atrever y yo le respondía que sí. ¡En aquella época ponerse unas botas blancas era como decir hoy que eres español! (Risas) Entonces cogí y me las puse. Le gané la comida. Recibí críticas, porque este país es así, pero aquello fue la llave para abrir ese abanico de botas de colores de todas las marcas, no sólo de Joma. Las pusimos un poco de moda. Recuerdo que estaba también Marco Simone (Milan), que las llevó fosforitas. Luego Chendo apareció con unas botas blancas en un entrenamiento, pero no se las volvió a poner. Yo fui el que las puso de moda: primero con las botas blancas y luego fíjate todas las botas de colores que han sacado. Además, en aquella época la marca (Joma) creció mucho. Pero fue sólo un tema anecdótico.

LD | Guillermo Domínguez

P: Además de las botas blancas, también te has caracterizado por el gran número de pulseras que llevabas...

R: ¡Y que sigo llevando! Desde que tenía doce años. Se me van rompiendo, las voy reponiendo y luego hay gente que me las regala. Me acuerdo de un chico en Sevilla que trabajaba con cuero y me regaló una tira entera de pulseras. Todavía la tengo por ahí. Pero, como yo no me las quito, al ducharte todos los días se van deteriorando y luego yo mes las iba cosiendo.

P: Antes hablabas de ser español. Hace un año arremetiste contra Guardiola por mostrar su apoyo al desafío separatista de Cataluña y dijiste estar decepcionado con él...

R: Sí, pero no sólo yo. Decepcionado como compañero y como amigo. Él se puede pronunciar y decir lo que quiera, pero es triste ver a un jugador y entrenador como Guardiola, que tantas veces ha vestido la camiseta de la selección española y que es un referente a nivel mundial, apoyando la independencia de Cataluña. Me da pena y tristeza. Leí sus declaraciones en Twitter y me sentí decepcionado. Sigo pensando lo mismo: desgraciadamente, en este país si dices que eres español te llaman 'facha'. Pues yo me siento muy orgulloso de ser español, digan lo que digan. He vestido la camiseta de la selección en muchas ocasiones, tanto en categorías inferiores como en la absoluta, y me siento orgulloso de ello. Yo seguiré pensando siempre lo mismo en este sentido.

P: Tampoco te mordiste la lengua cuando te solidarizaste con Salva Ballesta después de que el Celta vetara su fichaje...

R: Me parece muy triste que priven de trabajar a una persona por el hecho de sentirse español, pero lo más triste fue el feo que le hizo Abel Resino. Yo hubiese dimitido completamente y no me hubiera quedado allí con ese presidente (Carlos Mouriño), que es otro que tal baila. ¡Porque te lo diga tu grupo radical! Si tenemos que hacer caso a los grupos radicales, apañados estamos...

P: Desde tu retirada en 2005, te has embarcado en varios negocios...

R: Sí, tenemos el Grupo Servitel para suministrar a restaurantes, hoteles, con reposición de menaje durante todo el tiempo. Y dentro de la misma sociedad, una marca de café propio y otra de productos químicos de limpieza...

P: Y también en la bodega Casalobos con otros exfutbolistas y famosos, ¿no?

R: En Casalobos estamos metidos Sanchís, Butragueño, Martín Vázquez, Aitor Karanka, Miguel Bosé, Andrés Velencoso, Pato Clavet, Luis Mendoza, empresarios catalanes y de Ciudad Real... somos veintitantos. Es un proyecto que Sanchís cogió con sus amigos, hizo una parte tema de jamón y otra de vino, y yo estoy en la del vino.

P: Y Serrano 41...

R: Sí, con Paco Sanz, el hijo de Lorenzo Sanz, y Koke Contreras. Me gusta estar con amigos. Ellos llevan más el negocio, pero me gusta estar ahí. Es una oportunidad para estar vinculados. Nos juntamos, comemos, hablamos... en fin, me gusta estar en diferentes sitios. A mí la noche no me gusta, pero como son ellos quienes lo llevan (Risas). Ahora con Serrano 41 estamos pendientes de una licencia que nos tiene que dar el Ayuntamiento de Madrid. Queremos ser un referente en Madrid, a nivel de discoteca y de restauración.

P: Llevando todos estos negocios desde la distancia porque desde hace unos meses vives en Dubai con el proyecto de la Spanish Soccer School encabezado por Míchel Salgado...

R: Ya me había ido antes a Dubai, básicamente para que mis dos hijos aprendieran inglés. Míchel sabía que iba a estar allí y me dijo: 'Oye, te apetece venirte de entrenador?'. Yo le dije que sí porque mi idea es poder entrenar el día de mañana. A nivel profesional allí en Dubai o si me vengo para acá, a trabajar en algún club. Estamos valorando seguir un año más en Dubai porque estamos muy contentos con el tema de los niños y el inglés. De momento tenemos un visado para dos años y no sabemos si apurarlo o no. Nos quedaremos si sale algo interesante a nivel deportivo, de poder hacer mis pinitos en algún club; si no, nos vendremos para España.

P: Unos cuantos exfutbolistas españoles en esa zona, ¿no?

R: Por ejemplo, Fernando Sanz, que está haciendo una labor muy buena como embajador de la Liga de Fútbol en Oriente Medio y Norte de África, dejando el pabellón del fútbol español muy alto y haciendo muy buenos contactos. Pasamos también mucho tiempo con Emilio Álvarez, que fue entrenador de porteros con Quique Sánchez Flores en el Atlético de Madrid y luego en el Al-Ain. Ahora es director de la escuela del Al-Ahly. A Quique en cambio no lo he podido ver. Pues sí, hay muchos españoles. El fútbol español está muy bien visto allí. Madrid y Barcelona venden mucho.

P: ¿Qué tal se vive en Dubai?

R: Está muy bien, pero tienes que ir con trabajo. Es un sitio caro, si no vas con trabajo es difícil mantener la casa, los colegios, el coche... debes tener unos ingresos. Y por lo demás, en Dubai no es como en otros emiratos, es más abierto. Tú puedes ir con tu mujer vestido como te dé la gana. Allí las mujeres pueden conducir, ir sin velo. Y los occidentales no tenemos ningún problema. Además, la comida y la materia prima son buenas, puedes encontrar restaurantes de todo tipo, tienes muchos centros comerciales bonitos, parques acuáticos... Es una ciudad que para ir de turismo está bien. Luego tienes cosas singulares como el Museo Ferrari en Abu Dabi, que está a tiro de piedra. En Dubai siempre están haciendo cosas porque quieren ser un referente mundial para el turismo, Siempre quieren estar en boca de todo el mundo. Como les da igual el dinero, todo lo que puedan hacer, lo van a hacer.

P: Pero imagino que también tendrás morriña de España, ¿no?

R: Es que España se echa mucho de menos. Aquí es todo distinto, son diferentes conceptos de vida. A pesar de todos los problemas que podamos tener, en España se vive bien. Yo prefiero mirar el lado positivo de las cosas: la gente es tolerante, el clima es bueno, la comida es buena... No te pienses que en Dubai es todo tan bonito. Es verdad que no hay delincuencia: tú puedes dejar encima de la mesa un teléfono móvil, que no te lo van a robar. Pero luego tiene sus cosas. Pero España y lo añoras de todo, la gente...

P: ¿También el jamón?

R: (Risas) Bueno, me lo llevo en la maleta. El día que me pillen no sé qué pasará...

P: Decías que tienes dos hijos...

Un niño y una niña.

P: Y por lo que tengo entendido, el niño le pega bastante bien. ¿Tenemos otro Alfonso Pérez en ciernes?

R: Sí, pero antes del fútbol están los estudios. Nunca se sabe lo que puede pasar: puede llegar o no llegar, pero yo lo que quiero es que se forme como persona, que tenga una educación y una profesión. Con nosotros, mi padre nunca tuvo la posibilidad de mandarnos a estudiar fuera, pero sí nos ha dado una educación. Yo haré todo lo que pueda hacer por mis hijos, aunque luego te puede salir como te salgan. Van creciendo y Dios dirá, pero en lo que les pueda educar... a ver qué pasa el día de mañana. El caso es que el niño, que tiene doce años, le pega muy bien con las dos piernas. Ya veremos.

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