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Donato: "Lendoiro e Irureta no se portaron bien conmigo después de diez años en el Deportivo"

Entrevista con el mítico exjugador hispano-brasileño, que vistió las camisetas del Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña.

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Entrevista con el mítico exjugador hispano-brasileño, que vistió las camisetas del Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña.
Donato Gama da Silva.

La eterna sonrisa del fútbol español, el abuelo de la Liga durante una buena temporada. El hombre del Fuerza para vivir. No, no hace falta dar más pistas para saber que nos estamos refiriendo a Donato.

No era precisamente un niño Donato Gama da Silva (Río de Janeiro, Brasil, 30 de diciembre de 1962) cuando llegó a nuestro país. Tenía 25 años cuando Jesús Gil lo fichó para el Atlético de Madrid después de haberle visto jugar en el Trofeo Ramón de Carranza, y 30 primaveras cuando aterrizó en el Deportivo de La Coruña, un equipo que acabaría convirtiéndose en aquel Súper Dépor de leyenda con los Bebeto, Mauro Silva, Fran y Djukic, primero, y con Valerón, Djalminha, Makaay y Tristán, después.

Luis Aragonés, Arsenio Iglesias y Jabo Irureta han sido algunos de los entrenadores que lo han tenido a sus órdenes entre el Atlético y el Deportivo. También Javier Clemente, que, después de la tormentosa relación que mantuvo con él en el cuadro rojiblanco, fue curiosamente quien le hizo debutar en la selección española, con la que Donato jugó doce partidos y marcó tres goles.

Las Copas con Luis en el Bernabéu, el penalti de Djukic, la Liga del año 2002 o el Centenariazo -que él vivió en muletas al sufrir una grave lesión un mes antes- fueron algunos de los episodios vividos por este genial futbolista, retirado ya hace más de una década, que sin duda dejó huella en el fútbol español.

Desde su domicilio en La Coruña, Donato atiende la llamada de Libertad Digital para repasar su carrera en una amplia entrevista...

Entrevista a Donato

Pregunta: Empezaste a jugar al fútbol desde joven, pero tengo entendido que mientras tanto hacías de todo, desde vender paraguas a ser cerrajero...

Respuesta: Soy una persona a la que le gusta mucho el deporte. Desde pequeño siempre soñé con el balón y el fútbol era lo que mejor se me daba. Gracias a Dios me ha ido bastante bien la cosa en esto del fútbol (Risas). Con 14 años ya empecé a trabajar vendiendo paraguas y a los 15 empecé de cerrajero. Trabajé tres años antes de tener una oportunidad en el fútbol. En Brasil, millones de niños necesitan una oportunidad y la mía nunca llegaba. Yo vivía lejos de donde entrenaban los clubes y no tenía a nadie que pudiera llevarme, así que tenía que ir andando varias horas. Tenía 17 años y jugaba en una liga de tercera división con gente de 30 y 35 años. Me vieron jugar y me dieron la oportunidad de entrenar con el América cuando iba a cumplir los 18. Pasé la prueba y firmé mi primer contrato como júnior, aunque rápidamente pasé al primer equipo. Me llegó tarde la oportunidad, pero cuando vino la aproveché bastante bien.

P: Y del América al Vasco de Gama, ¿no?

R: Sí, fue en el año 83. Me estaba siguiendo el Vasco y ese año me fichó. Cuando llegué allí empecé como lateral derecho, aunque luego jugué prácticamente en todas las posiciones.

P: Un Vasco da Gama que tenía un auténtico equipazo...

R: Tuve la suerte de pertenecer a uno de los mejores equipos en la historia del Vasco da Gama: Dunga, Tita, Roberto Dinamita, Romario, Mazinho... También tuve la suerte de formar pare de la mejor defensa que el Vasco ha tenido en su historia: Paulo Roberto como lateral derecho, Donato y Fernando de centrales y Mazinho como lateral izquierdo. Más Acacio de portero. Esa defensa fue muy famosa en Brasil. Cuando voy allí, aún me siguen recordando aquella defensa veinticinco años después.

P: Hablabas de Paulo Roberto. Era él a quien quería fichar el Atlético en aquel Trofeo Carranza de 1988, pero al final quien acabó llegando fue Donato Gama da Silva...

R: Mi carrera futbolística está llena de anécdotas y ahí se produjo una. Como te decía antes, yo venía jugando como lateral derecho, pero murió el capitán del Vasco da Gama, Daniel González, que jugaba de central, y el entrenador Edu, que era hermano de Zico, me pasó al centro de la defensa. Estaba jugando ahí hasta que el entrenador me pasó después al centro del campo para cubrir un hueco. Necesitaban a alguien en el centro del campo porque el que estaba jugando ahí acabó contrato y quería volver a Brasil. Yo le dije al entrenador: "No hay problema, yo lo hago". Hice dos grandes partidos como centrocampista en el Carranza y mira dónde vine. El objetivo era Paulo Roberto y al final terminaron fichando a Donato, el numero 8. Para mí fue una grata sorpresa.

P: ¿Cómo te enteraste de la noticia?

R: Fue en el aeropuerto para volver a Brasil. Ya tenía facturadas las maletas y de repente me dicen que tenía que quedarme en Madrid porque el Atlético me había fichado.

P: El club pagó por ti 80 millones de pesetas y llegaste con Manolo y Orejuela, entre otros. ¿Cuáles fueron tus primeras impresiones de Jesús Gil cuando aterrizaste en el Atlético?

R: Fui muy bien recibido, Jesús Gil me trataba como a uno más de su familia. De hecho, tengo fotos en las que se ve a mi hija soplando las velas en el cumpleaños del presidente en el Vicente Calderón. Fue un personaje muy importante en mi carrera. Estuve cinco años en el Atlético y aprendí muchas cosas de él. Cuando me vine al Deportivo (1993) y luego coincidía con él, me decía que estaba arrepentido de haberme vendido. Era una persona que, con todas sus cosas, tenía un gran corazón.

Una persona que defendía el Atlético de Madrid a muerte. Hubo un momento en el que yo no estaba contento en el Atlético y al final me vendieron, pero con Jesús Gil, que en paz descanse, me llevaba bastante bien. Cada vez que el Atlético venía a La Coruña se alojaba en Finisterre e iba a visitarlos. El Atlético de Madrid es mi casa.

P: Otro personaje importante para ti en el Atlético fue Luis Aragonés. Con él ganaste dos Copas del Rey, y las dos en el Bernabéu. ¿Qué recuerdos guardas del Sabio de Hortaleza?

R: Fue con diferencia el entrenador con el que mejor he trabajado. Con Luis Aragonés, que en paz descanse también, he tenido sus más y sus menos, momentos en los que el entrenador te quita sin que tú entiendas los motivos, pero nunca nos hemos guardado rencor el uno al otro. Fue una persona que me ayudó mucho en España. Hablé con él y le dije: "Cuando te vayas del Atlético de Madrid, llévame contigo porque esto no va para adelante". Viví muchos momentos bonitos con él y con su esposa, siempre les he tenido mucho cariño. Luis me trataba de tú a tú, me decía: "Lo que necesites. Si te puedo ayudar, te voy a ayudar". Me sentí muy arropado tanto por Jesús Gil como por Luis Aragonés. Para mí fue un gran amigo.

P: Con quien también tuviste tus más y tus menos fue con Javier Clemente, aunque curiosamente fue él quien te llevó a la selección...

R: Fue un tema delicado, no sabría decir exactamente lo que pasó. A lo mejor Clemente no se llevaba bien conmigo o no le gustaba mi manera de jugar, y esa situación derivó en mi ruptura de contrato con el Atlético de Madrid. Yo siempre he sido una persona muy clara: si no estaba contento en un lugar, hablaba con quien tuviera que hablar y me iba. No puedo negar que con Clemente tuve un problema y al final Jesús Gil tomó partido en la situación y echó a Clemente. Después se dio la circunstancia de que en 1994, cuando yo ya tenía pasaporte español y Clemente estaba como seleccionador, fui a la selección. La oportunidad me llegó tarde, pero me llegó. Después del Mundial de Estados Unidos, España jugaba contra Dinamarca en Sevilla. Hierro no pudo ir por lesión y tampoco Guardiola por no sé qué motivo. Al final Goikoetxea, que es mi amigo, fue quien convenció a Clemente para que yo fuera a ese partido. Fui muy bien recibido por todo el mundo en la selección y sólo tuve que hacer lo que sabía hacer, que es jugar al fútbol.

Donato en su domicilio.

P: Y marcando un gol, además. Para entonces ya estabas disputando tu segunda temporada en el Deportivo de La Coruña. ¿Cómo se produjo tu fichaje por el club gallego?

R: En 1993, tenía 30 años y me quedaba un año más de contrato con el Atlético de Madrid. Aquel verano, antes de irme de vacaciones, hablé con Miguel Ángel (Gil Marín) y le dije que no estaba contento. Me fui y, faltando quince días para volver de las vacaciones, el club decidió venderme al Deportivo. Para mí fue una gran sorpresa, pero lo cierto es que llegué a un gran club como el Dépor. El equipo había hecho una gran temporada el año anterior, quedando tercero. El listón estaba alto, pero el club se reforzó bien porque llegaron también Paco Jémez, Voro, Manjarín... El objetivo era superar ese tercer puesto.

P: Y lo superasteis, aunque os quedasteis con la miel en los labios en aquella Liga marcada por el famoso penalti de Djukic...

R: Sí, terminamos segundos empatados a puntos con el Barcelona (56) y sólo ese penalti de Djukic nos privó del título de Liga. ¡Si hubiéramos ganado ese partido contra el Valencia! (0-0). Recuerdo en cualquier caso que en mi primer año en el Deportivo estuve luchando por ganar la Liga, mientras el Atlético de Madrid peleaba por no bajar a Segunda División. Me acuerdo que estaba jugando en Albacete y teníamos que ganar para ayudar al Atlético a que no bajara. Fue un cambio muy brusco para mí. Llegué a un equipo donde el listón estaba muy alto: Mauro Silva, Bebeto, Aldana, Nando, Fran, López Rekarte, Barragán... Conseguimos hacer un Dépor muy grande, el famoso Súper Dépor, y el Súper Dépor fue el segundo equipo aquí en España durante mucho tiempo. También en otros países la gente hablaba del Súper Dépor. Fue un cambio que necesitaba. Yo no estaba contento en el Atlético. Había tenido un problemilla con Jesús Gil y tuve ganas de marcharme.

P: ¿Cuál fue ese 'problemilla' con Jesús Gil?

R: Teníamos un partido en el Calderón y, estando en el hotel de concentración, el presidente me llamó para decirme que no me iba a pagar el dinero que tenían que pagarme. Eso me entristeció. Para un año que me quedaba, me quería ir. Luego vino Jesús Gil a pedirme disculpas, pero el daño ya estaba hecho y vi que era el momento de irme. Fue una pena porque le tengo mucho cariño al Atlético, a su afición. Cuando voy a Madrid, la gente me para por la calle y siento como si no me hubiera ido nunca. Siento que dejé algo bueno en Madrid.

P: Hablábamos antes del penalti de Djukic, del que han pasado ya casi 20 años (14 de mayo de 1994). Tú eras el encargado de lanzar los penaltis en el campo, pero Arsenio Iglesias te había sustituido. ¿Cómo te lo tomaste?

R: Me lo tomé muy mal y lo pasé muy mal. Quedaban once minutos, vi al cuarto árbitro levantar el cartel con el dorsal 8 y vi que me quitaba el míster... ¡me dejó con una impotencia tremenda! No lo entendía para nada. Djukic, Fran y yo habíamos ensayado los penaltis toda la semana. Quien no los entrenó fue Bebeto porque no tenía ganas de tirarlos al haber fallado dos o tres esa temporada. Para mí era un momento especial y quería tirarlos yo. Fue penalti de Serer a Nando. Bebeto no quiso tirarlo y al final lanzó Djukic, pero falló. El partido quedó marcado por ese penalti. Pese a todo, nos quedamos con la sensación de que el Deportivo había hecho una gran campaña y de que podríamos volver a tener otra oportunidad de ganar el título. Y al final lo conseguimos en el año 2000.

P: Sí, y además gracias, entre otras cosas, a un golazo tuyo de cabeza frente al Espanyol... Pero haciendo hincapié en aquel partido contra el Valencia, ¿os sentisteis campeones, sobre todo viendo que el Barça perdía en casa ante el Sevilla?

R: Yo era la persona indicada para tirar el penalti y Arsenio, días después, me reconoció que era el peor cambio que había hecho en su vida. Me quedé con la sensación de que si hubiera estado yo en el campo, habría tirado ese penalti, habría marcado y el Deportivo hubiera sido campeón. Yo estaba totalmente metido en el partido y veía a mis compañeros en plan pasota, como queriendo dejar pasar el tiempo viendo que el Sevilla iba ganando por 1-2 en el Camp Nou al descanso. Y yo me estaba enfadando con todos ellos, gritándoles y diciéndoles: "Olvidaos del partido del Barcelona y pensad en el nuestro, que si ganamos no tenemos que depender del Sevilla ni de nadie". Era el minuto 89. Saque de banda para el Deportivo y los jugadores iban andando para recoger la pelota en vez de ir corriendo. "¿Qué pasa?", pregunté. "Nada, Donato. Tranquilo que el Barça va perdiendo". ¡Era lo peor! Iba ganando el Sevilla y nosotros allí como diciendo que el empate está bien.

Cuando el Deportivo quiso ganar el partido, no lo consiguió y el Barcelona acabó remontando y goleando por 5-2. Fue una sensación muy mala y aún tuvimos incluso esta oportunidad con el penalti. Además, antes tuvimos otra ocasión con una falta que tiró Bebeto. Yo la jornada anterior había marcado contra el Logroñés de falta fuera de casa. Entonces, me quedé con que a lo mejor yo podía haber tirado tanto la falta como el penalti. Pero el penalti es de lo que se acuerda la gente.

P: Uno de los títulos más especiales para el Súper Dépor, si no el que más, fue el de la Copa del Rey que le ganasteis al Madrid en el famoso Centenariazo. Aquel día (6 de marzo de 2002), sin embargo, tú no pudiste jugar porque te habías lesionado un mes antes, ¿no?

R: En efecto. Yo venía jugando todos los partidos, pero en uno de Liga contra el Villarreal en Riazor (10 de febrero) me rompí el talón de Aquiles y tuve que estar tres meses de baja. Cuando fue la final yo iba en muletas. Fue una pena. Eso sí, las cuatro Copas del Rey que he ganado han sido en el Bernabéu y dos de ellas al Madrid (1992 y 2002). Así que a mí encantaba jugar la final de Copa en el Bernabéu (Risas).

Donato Gama da Silva

P: Te retiraste en noviembre de 2003 y durante un par de años fuiste el abuelo de la Liga hasta que Carboni te quitó ese récord. ¿Te sentías con fuerzas para haber seguido un poco más?

R: Lo cierto es que mi salida del Deportivo fue un shock importante. Lendoiro e Irureta no se portaron bien conmigo después de estar diez años en el club. ¡Que te despidan por teléfono! Yo estaba en Brasil de vacaciones, preparado para volver y comenzar la pretemporada, cuando resulta que me llama el presidente para decirme que no contaba conmigo. Me quedé descolocado: no sabía si seguiría jugando o si me retiraba. Además, mi hija se quedó embarazada ese año y para mí fue todo muy complicado. Tuve una oferta del Ciudad de Murcia, otra del Almería, de Las Palmas, del Cádiz y del Elche. Estuve a punto de ir a Elche, pero les dije que no por el tema de mi hija y de mi rodilla, que me empezaba a molestar.

P: ¿Guardas rencor a Lendoiro e Irureta? ¿Cuál es tu relación actualmente con ellos?

R: No, la verdad es que con Lendoiro me pasa una cosa muy rara. Después de 20 años aquí en La Coruña, siempre he querido trabajar en el Deportivo, colaborar con el club trayendo jugadores, pero Lendoiro nunca me dio una oportunidad. Me veía con él por la calle, nos saludábamos y parecía que éramos amigos, pero era todo falsedad. Lendoiro no se portó bien conmigo. No sé por qué, yo no hice nada. Le llamé al club para preguntarle si había hecho alguna cosa mal y, si hubiera sido así, poder disculparme. Llevo un montón de tiempo en La Coruña y se me quitaron las ganas de ir al estadio. Prefiero ver al Atlético antes que al Deportivo.

P: Pero Lendoiro ya no es presidente...

R: Ha llegado Tino Fernández. Parece una persona encantadora, es otra personalidad diferente. Ojalá tenga suerte y consiga sacar al Deportivo de esta situación.

P: Y a Arsenio Iglesias, ¿lo ves de vez en cuando?

R: Sí, algunas veces que he ido a jugar con los veteranos, pero no la última vez que fuimos a jugar a León. Hace tiempo que no lo veo. Arsenio era como un padre en el Deportivo, estaba muy preocupado por los jugadores. Lo hemos pasado bastante bien con él y le tengo bastante cariño. Espero que esté bien de salud. Le mando un abrazo cariñoso porque lo quiero un montón.

P: ¿A qué negocios te dedicas actualmente?

R: Tengo una empresa constructora en Brasil, trabajando junto con la Caixa Económica, que es un importante banco federal de Brasil que financia el valor de las casa. Estamos haciendo 146 viviendas y de momento estamos contentos por cómo van las cosas allí. Ahora mismo no tengo nada que ver con el fútbol a nivel profesional. Me gusta ver jugadores y asesorar, pero como no aparecía nada aquí, utilicé los contactos que hice para poner en marcha esta empresa en Brasil y poco a poco van saliendo las cosas.

Y aquí en España colaboro con una página web que se llama futbol-tactico.com. Es una revista especializada con muchos artículos buenísimos, tanto de fútbol como de fútbol sala, en la que se ofrecen conferencias, tácticas de fútbol, estrategia... Todo lo relacionado con el fútbol. Estoy yendo a Madrid a la Federación, a ver si puedo cerrar un acuerdo con ellos, porque la gente que está leyendo la revista está muy contenta. Están un trabajo muy profesional. Para nosotros los entrenadores, esta revista es un complemento fundamental. En este número analizamos al Benfica.

P: Por eso te iba a preguntar precisamente, por tu época como entrenador. Dirigiste al juvenil del Montañeros y también tuviste una experiencia en Grecia junto con Mazinho en el Aris Salónica. ¿No te gustaría volver a un banquillo?

R: El caso es que he tenido otra experiencia más, pero me fui muy decepcionado. La historia es que, cuando vine de Grecia, hablé con un representante muy, muy conocido del que no voy a dar su nombre. Estuvimos dos veces reunidos, me prometió una serie de cosas y luego se olvidó. No me coge el teléfono ni me devuelve las llamadas. Hay cosas que yo no puedo entender. Me dolió muchísimo. Incluso hablé con Luis Aragonés, antes de morir, a ver si conocía a alguien. Hablaba con la gente de esta persona y muchos me decían: "Huy, si este tío no te coloca, no te coloca nadie".

P: No se me puede pasar por alto uno de los aspectos más importantes en tu vida como es la religión. Muchos nos acordamos del anuncio de Fuerza para vivir...

R: Me paran por la calle y me dicen: "Donato, dame fuerza para vivir" (Risas). La religión es parte de mi vida (cambia el tono para ponerse más serio). En octubre del 84, mi esposa (Cassia) y yo tuvimos un problema y decidimos acudir a la Iglesia. Decidimos aceptar a Jesucristo como Nuestro Señor Salvador. Y a partir de ahí pasamos a la Iglesia Evangélica Congregacional. Desde que acepté a Cristo, mi vida ha ganado en equilibrio, tanto en el matrimonio, como en mi familia y en mi carrera deportiva. Pasas por momentos de mucha tensión y yo siempre me he refugiado en la Palabra, en la Biblia. Para mí cada año que pasa es como un cumpleaños porque hemos aceptado a Cristo. Es la mejor decisión que hemos tomado en nuestras vidas.

Desde entonces fui conociendo a más atletas de Cristo, como por ejemplo Baltazar, luego fui a un encuentro de atletas de Cristo en Sao Paulo... Mucha gente piensa que es una secta, pero no tiene nada que ver. Todos somos criaturas de Dios, pero a partir de que una persona toma la decisión de aceptar a Cristo como nuestro señor salvador pasa a ser un hijo de Dios. Entonces yo no me considero como una criatura de Dios, sino como un hijo de Dios. Hay gente que cree en vírgenes o en santos, pero nosotros pensamos que sólo hay un camino para llegar a Dios, que es Jesucristo.

P: Además de todas tus ocupaciones, también tienes algunos hobbies, como por ejemplo el golf...

R: Como te decía al principio de la entrevista, soy una persona que se considera deportista: voley, fútbol, golf, ahora vengo de jugar al pádel... No me gusta mucho ver deporte, pero sí me encanta jugar y participar. Si me llamas para jugar, ping-pong o al billar, yo voy. Pero el deporte que mejor se me ha dado siempre ha sido el fútbol.

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