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Wilfred Agbonavbare: de portero del Rayo Vallecano a mozo de carga en Barajas

El nigeriano llegó a España en 1990 y jugó durante seis temporadas en el equipo franjirrojo, tres de ellas en Primera División.

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El nigeriano llegó a España en 1990 y jugó durante seis temporadas en el equipo franjirrojo, tres de ellas en Primera División.
Wilfred Agbonavbare, portero del Rayo Vallecano durante los 90. | Archivo

Es uno de los futbolistas míticos de principios de los 90, uno de los tantos porteros africanos que han jugado en la mejor Liga del mundo junto a los Tommy N'Kono, Songo'o, Rufai, Kameni, Ezaki Badou... Se trata de Wilfred Agbonavbare (Lagos, Nigeria, 5 de octubre de 1966), que llegó a España en 1990 para fichar por el Rayo Vallecano, después de haber jugado en varios clubes de su país y tras haber estado a prueba en el Brentford FC, de la segunda división inglesa.

Tras un período de prueba, logró convencer al club franjirrojo para hacerle un contrato profesional. Se ganó la titularidad en la portería del Rayo en la temporada 1991/92, en la que el equipo logró el ascenso a Primera.

En su segundo partido en la categoría de oro del fútbol español, Wilfred fue expulsado ante el Logroñés y a partir de entonces el técnico rayista, José Antonio Camacho, decidió apostar por Toni Jiménez durante algunas jornadas, hasta que Willy, como también era conocido, recuperó la titularidad hasta el final de temporada.

La marcha de Toni al Espanyol permitió al nigeriano, apodado El Gato de Vallekas, consolidarse en la portería del Rayo durante las siguientes campañas: la 93/94 en Primera y la 94/95 en Segunda, en la que el equipo acabó subcampeón y volvió a ascender.

A pesar de renovar su contrato tras lograr el ascenso, la temporada 1995/96 fue la más complicada para el portero africano desde su llegada a Vallecas. Wilfred se perdió el arranque liguero por una lesión y luego no contó con la confianza de Marcos Alonso, que se hizo con el banquillo del Rayo en sustitución de Francisco Baena.

Llegó también al equipo Abel Resino, fichado en el mercado de invierno, y el toledano acabaría relegando definitivamente a Agbonavbare a la suplencia. Sin embargo, tras la destitución de Alonso y la llegada de Fernando Zambrano al banquillo, Wilfred disputó los tres últimos partidos de Liga y la decisiva promoción ante el Mallorca, que permitió al Rayo mantener la categoría.

Fue el adiós de Wilfred Agbonavbare a Vallecas. Después de seis temporadas en el Rayo, el nigeriano fichó por el Écija Balompié, de Segunda, y allí permaneció una sola campaña porque no le renovaron su contrato. Con 31 años, sin equipo, El Gato de Vallekas regresó a su país y la falta de ofertas le llevó a colgar las botas en 1998, pese a que el seleccionador de las Águilas Verdes, Bora Milutinovic, lo había incluido en la lista previa para el Mundial de Francia, aunque luego no figuró en la convocatoria definitiva.

Wilfred decidió regresar a España a finales de los 90 y fijó su residencia en la Comunidad de Madrid, donde trabaja como repartidor y mozo en la empresa de logística MRW, descargando cajas en el aeropuerto de Barajas. Ocasionalmente ha sido entrenador de porteros en equipos amateurs como el Club Deportivo Coslada.

Descargando cajas por la noche

Según informa Terra, fue descubierto por el programa El jefe infiltrado, de La Sexta, donde Wilfred relata cómo es su trabajo: "No tengo mucho descanso, entreno tres días a la semana y trabajo en horario nocturno de lunes a viernes, e incluso los domingos".

El Gato de Vallekas tiene que trabajar duro para mandar dinero a sus hijos en Nigeria, adonde le gustaría volver para montar un equipo de fútbol. El caso es que Wilfred, a diferencia de otros deportistas como Mike Tyson, Paul Gascoigne, Christian Vieri, Allen Iverson o Scottie Pippen -por citar algunos casos-, no dilapidó su fortuna, sino que mandó todo el dinero que ganó a Nigeria, donde se encontraba su mujer -ya fallecida- para ser tratada de una severa enfermedad.

Es la historia de Wilfred Agbonavbare, un héroe no sólo bajo los palos que ahora lleva una discreta vida en Madrid.

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