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Eurocopa de Francia 2016

Piqué salva a España en el debut ante la República Checa (1-0)

El defensa, al borde del final, fue el único que consiguió derribar el muro checo. España dejó buenas sensaciones gozando de múltiples ocasiones.

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Piqué salva a España en el debut ante la República Checa (1-0)
El debut de España en la Eurocopa

Saca lo peor de cada aficionado español que siente a su país. Es tocar la pelota en un partido oficial, amistoso o entrenamiento y recibir pitos e insultos de su propia afición. Ironías de la vida, fue ese jugador el que alegró la tarde a todos los españoles que veían cómo la selección española iba a pinchar en su debut en la Eurocopa ante la República Checa.

España asediaba. España sufría, pero España insistía. Esa es la clave de esta victoria. No rendirse por mucho que Toulouse recordara a Getafe y la República Checa a Georgia. Era el minuto 86 cuando Juanfran centraba y recibía la pelota Jordi Alba, que enseguida buscaba a Iniesta. El Mago miró y puso un centro perfecto. ¿Quién estaba para rematarlo? Sergio Ramos y Gerard Piqué. Fue el jugador del Barcelona quien sólo tuvo que tocar la pelota con su flequillo a lo Tintín. Era el tanto de la perseverancia. De la justicia, me atrevería a decir. Un gol que, por el momento y el marcador, pudo festejarse por todo lo alto. Algunos se habrían llevado el escudo de España a la boca. Piqué no lo hará, pero eso no significa que no vaya a defendernos con todo su esfuerzo porque en ese minuto, en el 86, cuando el barcelonista remató la pelota a gol, nadie se acordó de pitarle.

"Me gustaría jugar siempre en campos contrarios", dijo Vicente del Bosque tras la derrota ante Georgia. Era el partido que deseaba el seleccionador y el que no quería ningún aficionado que soñaba con una tarde plácida acompañada de una siesta a lo Tour de Francia. Sólo se pudo dormir a quien no le interesara el fútbol porque el partido tuvo emoción hasta el final.

Asedio de principio a fín

España ha jugado bastantes partidos como éste y todos los afronta con el mismo plan. Del Bosque no va a sorprender a nadie a estas alturas. Era la segunda parte, no había manera de batir a Petr Cech y el seleccionador quitaba a Morata para dar entrada a Aduriz. Hombre por hombre, sin asumir riesgo alguno. No sabemos cuántas selecciones imitarán a Georgia o la República Checa, pero sí sabemos cómo afrontará España ese tipo de encuentros. Dos laterales ofensivos que abran el campo junto a Silva y Nolito y posesiones largas que impidan, dentro de lo posible, un contraataque rival. Y sumar así todas las ocasiones posibles, que ante los checos fueron bastantes. Suficientes para golear. La selección que más ha generado en lo que va de Eurocopa y eso es lo que más debe ilusionarnos.

Y es que a todas las selecciones les cuesta abrir el cerrojo de un equipo que defiende de manera tan ordenada y con tantos jugadores. Le pasó a Francia, a Inglaterra y a Alemania. Es casi inevitable sufrir así. Sólo el acierto de cara al gol puede hacernos respirar más tranquilos. No hay muchas más opciones para jugar ante esta clase de equipos. En la primera parte, Morata tuvo la mejor ocasión tras un remate a las manos de Cech. El delantero, todavía de la Juventus, tuvo las oportunidades más claras. Seguro que muchos le criticarán por fallón, pero su partido fue muy complicado. Casi sin espacios, consiguió generar ocasiones para él y para el resto y en un escenario que era más propio para Aduriz que para él.

España superó a su peor enemigo: la ansiedad

Si en la primera parte España fue claramente superior con un 66% de posesión y cinco ocasiones claras, en la segunda España fue un autentico ciclón. Los checos casi renunciaron a la victoria metiendo a todos sus jugadores a defender. A los diez minutos, España había desperdiciado dos ocasiones relativamente fáciles. Un disparo al poste, Jordi Alba fallando un control cuando sólo le faltaba batir a Cech y, sobre todo, múltiples jugadas en las que se oye desde la televisión cómo los aficionados gritan "tira" a la vez. Pases, más pases y regates dentro del área buscando un mínimo hueco entre tantas piernas.

Es la única vía que entiende España para ganar a esta clase de equipos. Asumiendo que hay cierto riesgo y que pueden perder en cualquier jugada aislada. Así pudo pasar, cuando Cesc Fabregas salvó bajo palos un gol cantado. Hubiera sido mala suerte o mala efectividad porque siempre es mejor tener 15 ocasiones que 2 como tuvieron los checos.

Jordi Alba y Juanfran entendieron a la perfección su importancia en el planteamiento ofensivo. Nolito sólo falló al precipitarse en algún fuera de juego. Iniesta y Silva se hartaron de pedir la pelota y Ramos, como Piqué, no tuvieron ese error que pudiera provocar algún contraataque. Era el partido casi perfecto. Todos aportaron. Sobre todo Iniesta, por el que pasan los años pero que sigue siendo un referente. Jugando entre lineas, en espacios reducidos y buscando asistencias desequilibrantes, completó 109 pases. También los que salieron desde el banquillo. Aduriz ganó casi todos sus duelos. Thiago moviéndose entre líneas y Pedro supliendo a Nolito por la banda izquierda. Durante meses sólo se ha debatido en España sobre quién debía ser el portero titular y en el debut, fue el puesto más intrascendente. De Gea sólo hizo una parada. Utilizó los guantes para un par de salidas en faltas laterales y desviar un disparo de Darida, ya en el descuento.

Empezar ganando es importante. Empezar ganando, jugando bien y demostrando que estos jugadores tienen todavía hambre de títulos, lo es aún más. República Checa se vistió de Georgia, de Ucrania, de todas esas selecciones que desesperaron a España y habiéndolo intentado todo, nunca se rindieron.

En el debe de Vicente del Bosque está hacer algún cambio que sea menos previsible y, por tanto, pueda sorprender al rival, que no esté tan cómodo ante los actuales campeones de Europa. Una vez más, el técnico salmantino demostró que no sale del hombre por hombre, y eso le puede acabar lastrando a la selección a mayores alturas de la competición.


Ficha técnica

España, 1: De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Cesc (Thiago, m.70), Iniesta; Silva, Nolito (Pedro, m.82) y Morata (Aduriz, m.62)
República Checa, 0: Cech; Kaderebaek, Sivok, Hubnik, Limbersky; Gebre Selassie (Sural, m.84), Plasil, Darida, Krejci, Rosicky; y Necid (Lafata, m.75)

Gol: 1-0, m.86: Piqué
Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Mostró tarjeta amarilla al checo Limbersky (m.61)
Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del Grupo D de la Eurocopa de Francia 2016 disputado en el Estadio de Toulouse. Lleno, con la presencia de 33.000 espectadores en las gradas, entre ellos unos 8.000 aficionados españoles

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