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Mundial de Fútbol

Barbados contra Granada: la clasificación más surrealista en la historia del fútbol

Un sistema de puntuación absurdo dio lugar a unos minutos vergonzosos durante la disputa de la Copa del Caribe de 1994.

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Momento del gol en propia puerta de Barbados. | Youtube

En esta semana en la que se juegan los partidos de repesca para buscar un lugar en el próximo Mundial de fútbol de Rusia 2018, en la que equipos de la talla de Italia, Croacia o Dinamarca se encuentran pendientes de un hilo para volver a vivir un momento único o bien vivir un histórico fracaso futbolístico, es inevitable acordarse del que probablemente haya sido el partido más bochornoso de una fase de clasificación.

Sucedió en 1994, durante la Copa del Caribe, que enfrentaba a los 21 países de la zona para dirimir quién era la mejor selección caribeña. El reglamento dispuesto establecía que durante la fase de grupos no había empates posibles; todos los partidos debían tener un vencedor, y si se llegaba al final de los 90 minutos con igualdad en el marcador, había una prórroga con gol de oro. Además, ese probable gol de oro valía doble.

En esa tesitura, el Grupo A llegaba a su última jornada con máxima igualdad. Barbados necesitaba de una victoria por dos goles o más de diferencia en su enfrentamiento ante Granada para clasificarse para la siguiente fase. De lo contrario, la propia Granada y Puerto Rico eran las clasificadas.

Y sucedió que, llegados al minuto 87, el resultado era de 2 a 1 a favor de Barbados. Un resultado, pues, insuficiente para su clasificación. Fue entonces cuando al combinado de Barbados se le ocurrió que, en vistas de que no era capaz de marcar un tercer gol, la mejor vía era enviar el encuentro a la prórroga donde, recordemos, el gol de oro valía doble. Era, por tanto, una manera de disponer de 30 minutos para marcar un único tanto, en lugar de tratar de hacerlo en tan solo tres minutos. Y el defensa Terry Sealy se marcó un gol en propia puertabastante ridículo por cierto-, emulando en cierta manera la canasta de Alcocén.

Los jugadores de Granada tardaron unos segundos en ser conscientes de la trampa en la que habían caído, pero entonces reaccionaron de una manera aún más ocurrente: para evitar esa prórroga y ese posible gol de Barbados que valiera doble y les dejara fuera, debía haber un gol más en el tiempo reglamentario. Independientemente de en qué portería se marcara. Al fin y al cabo, perder por un gol o ganar por un gol les clasificaba igual. Perder por dos goles les dejaba fuera.

Así que durante los minutos finales se produjo la cómica situación, por decirlo de alguna manera, de la selección de Granada intentando meter un gol en cualquiera de las dos porterías, y Barbados defendiendo en ambas porterías, hasta el punto de no llegar a tener claro en cuál se suponía que atacaba, y en cuál defendía.

No debieron defender mal, pues finalmente se llegó a la prórroga. Una vez ahí Barbados volvió a atacar hacia la portería rival, sabedora de que un gol les clasificaba. Thorne sería el autor del tanto que valía doble y que, por tanto, enviaba a Barbados directamente a la segunda fase.

"Me sentí engañado. La persona que decretó esas reglas debería entrar en su psiquiátrico. Un partido nunca debería jugarse con tantos jugadores corriendo confusos. Nuestros jugadores no sabían ni en qué dirección debían atacar: nuestra portería o su portería. Nunca había visto nada semejante. En el fútbol se supone que debes marcar al rival, no para ellos", declararía, tremendamente indignado, el seleccionador de Granada James Clarkson.

Posteriormente, Barbados quedaría eliminada en la segunda fase tras quedar clasificada por detrás de Guadalupe y de Trinidad y Tobago. Así que en realidad de nada le sirvió aquel encuentro ante Granada. Pero lo cierto es que había protagonizado el partido más recordado –o más citado- de la Copa del Caribe y, probablemente, uno de los más vergonzosos de cuantos se hayan jugado en la historia del fútbol.

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